Desnutrición, anemia y obesidad: problemas circulares
El Ministerio de Salud ha presentado recientemente de manera técnica la problemática de la triple carga de malnutrición que tenemos actualmente como población. La situación nutricional de nuestros niños y adolescentes y de la población general se mueve en tres puntos preocupantes: la coexistencia de desnutrición infantil, la anemia en mujeres y niñas por deficiencia de hierro así como el incremento de sobrepeso y la obesidad en todos los grupos etáreos.
Según los últimos datos, la desnutrición crónica afecta al 14,4 % de las niñas y los niños menores de 5 años de nuestro país. El 8,5 % tiene sobrepeso y el 61,3 % presenta anemia. Esta última también afecta al 55,6 % de las mujeres embarazadas y al 57,3 % de las mujeres de 15 a 49 años. El sobrepeso y obesidad afecta al 57,3% de las mujeres en edad fértil (15 a 49 años). Dentro de edades escolares, el 33,4 % de las niñas, niños y adolescentes de 5 a 19 años presenta sobrepeso u obesidad. Preocupa mucho que dentro de ellos, los niños y niñas de primaria tienen el doble de obesidad y el triple de obesidad severa que los estudiantes de secundaria; mostrando así el sobrepeso una tendencia en alza y en edades cada vez más tempranas. Paradójicamente, también se señala que 2 de cada 10 estudiantes presentan anemia.
Las causas de la anemia y desnutrición en nuestra población se puede explicar con una mala alimentación combinada con factores socioeconómicos como la pobreza y la falta de acceso a servicios básicos. También se debe a la existencia, en zonas rurales especialmente, de parasitosis intestinales u otras infecciones recurrentes que impiden la buena absorción de nutrientes. Un inadecuado cuidado del embarazo sin la debida suplementación de micronutrientes en las madres gestantes también aumentan el riesgo de anemia gestacional y bajo peso al nacer.
Por su parte la obesidad, aunque pueda parecer contradictorio, es otra cara de una misma moneda: la mala alimentación. Sin dejar de lado la propia genética, entre sus causas están el cambio de patrones alimentarios por otros menos saludables, con un mayor consumo de alimentos procesados, bebidas azucaradas y comida rápida. La pobreza y la falta de acceso a alimentos nutritivos pueden influir también en la elección de alimentos de bajo costo pero con alto valor calórico; también el consumo limitado de frutas, verduras y lácteos; la falta de actividad física junto al exceso de uso de pantallas.
Ante este panorama y los factores de riesgo que tenemos como país, la profunda crisis socioeconómica que estamos viviendo actualmente probablemente agraven el panorama nutricional del país y sus efectos se sentirán no solo ahora sino también en el futuro. Los primeros años son vitales en múltiples áreas, una de ellas es la nutrición. Recuperar un mal estado nutricional o de anemia en la primera infancia es bastante difícil y no se recupera completamente con los años. Paralelamente los índices de sobrepeso infantil están creciendo continuamente. Preocuparnos hoy sobre cómo se alimentan nuestros niños desde el vientre y especialmente en los primeros años de vida es crear salud y bienestar para el futuro.





