Embarazo adolescente, una realidad aún presente

El SEDES Tarija nos ha informado esta semana que entre enero y julio de 2026 se registraron 537 embarazos en niñas y jóvenes entre 10 y 19 años, es decir un promedio de 76 casos cada mes. Los municipios con mayor incidencia son Entre Rios, Yunchará y Villa Montes.

El dato refleja una media parecida a la que se tiene a nivel nacional y sigue siendo preocupante pese a que reducimos a más de la mitad las tasas de embarazo adolescente en los últimos años. Así pues, entre 2015 y 2023, los embarazos en adolescentes de 10 a 19 años disminuyeron de 82.416 a 32.660 casos en todo el país. En Tarija la tendencia fue parecida; según SEDEGES en la gestión 2015 se registraron 3.458 embarazos adolescentes frente a los 811 casos con los que cerró 2024.

Los datos son positivos pero aún nos queda camino por recorrer. La ausencia de una erradicación más amplia de embarazos adolescentes en nuestro medio obliga a seguir repensando las estrategias con las que lo estamos combatiendo. Entre ellas se tienen programas de concienciación sobre la prevención para jóvenes y sus familias; promover el empoderamiento de las mujeres para ejercer sus derechos sexuales y reproductivos; impulsar programas de salud pública que brinden apoyo y recursos a las adolescentes para prevenir embarazos no deseados; apoyo psicológico y emocional para adolescentes sobre esta responsabilidad. Otra importante es la controvertida Educación Sexual Integral (ESI). Expertos señalan que hablar de EIS es hablar de un tema de derechos, no solamente en términos de sexo coital; sino que es mucho más amplio por eso es integral. La EIS busca abordar las diferentes dimensiones de la sexualidad, no solamente la biológica sino también las dimensiones socioafectivas, históricas, culturales, éticas y se articulan buscando la igualdad de género y la inclusión. 

Sin embargo, según algunos estudios la realidad de los adolescentes y jóvenes muestran que en Bolivia 4 de cada 10 nunca habían escuchado hablar de la EIS y sólo 3 de cada 4 la comprenden ligada a conceptos como consentimiento, prevención de la violencia, afectividad, derechos sexuales y derechos reproductivos.

El debate sobre la implementación de la EIS en nuestro país aún persiste entre sectores a favor y en contra de la misma. Profundizar el mismo es posiblemente el camino para encontrar consensos y líneas de prevención a largo plazo de una problemática que es multicausal y tiene muchas consecuencias a corto y largo plazo en la vida de niñas y adolescentes madres. No hay que perder de vista tampoco de que un importante número de casos proviene de hechos de violencia sexual como violación o estupro.

Unir estrategias nacionales y locales que incluyan a los sistemas de salud y educativo y demás redes institucionales; junto al compromiso de la sociedad y dentro de un enfoque amplio, técnico, con recursos, acertado con el contexto y correctamente informado; puede ayudar a construir un sistema más solvente en prevenir y disminuir una realidad que nos lastima día a día: cientos de niñas convirtiéndose en madres.


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