Vacunas: Invertir en lo que no pasará
Cada año las vacunas salvan millones de vidas y previenen complicaciones graves como la parálisis. UNICEF estima que en los últimos cincuenta años se han salvado 154 millones de vidas gracias a la invención de la vacuna y a su implementación. Ninguna otra intervención preventiva ha sido tan eficaz. Pero detrás de todo esto hay un costo monetario muy alto, porque para lograr un efecto real hay que vacunar a poblaciones enteras: nadie sabe de antemano si va a infectarse.
Los costos pueden subir bastante. Tomemos el neumococo, una bacteria que causa otitis media, infecciones respiratorias, meningitis y sepsis. Una vacunación de tres dosis puede costar entre 15 y 130 dólares por niño, según el nivel económico del país. Para Bolivia, solo el neumococo supone un costo mínimo de 2,8 millones de dólares al año, y muy probablemente más. Y esto es únicamente el neumococo: una persona recibe en promedio unas ocho vacunas distintas. ¿Quién paga todo esto?
Cuando un gobierno decide implementar una vacunación rutinaria, sabe que los costos valen la pena: se salvan vidas, hay menos hospitalizaciones y menos pérdida de productividad. Pero el gasto anual puede crecer con rapidez, sobre todo al introducir una vacuna nueva, porque los beneficios tardan en hacerse visibles. La vacuna contra el VPH, que previene el cáncer de cuello uterino, puede tardar hasta veinte años en demostrar su impacto. En todos los casos supone una presión fuerte sobre el presupuesto, y siempre hay que decidir qué gasto es prioritario.
Aun así, muchas vacunas dan beneficios que se aprecian de inmediato en las cifras. Muchos padres recordarán las otitis de sus hijos; gracias a la vacuna contra el neumococo, estas se han reducido a la mitad. ¿Cuántas visitas al médico nos hemos ahorrado, y cuántas preocupaciones? Por desgracia hoy nos hemos acostumbrado a las vacunas y las vemos solo como un costo. Recordemos que ese costo vale la pena.
Al final, las vacunas las pagamos todos. En los países más pobres, Gavi cubre gran parte del costo, financiada por gobiernos donantes y fundaciones; al negociar en bloque logra precios de pocos dólares por dosis. Pero ese apoyo se reduce a medida que un país crece, hasta asumirlo por completo. Sea vía impuestos, seguro o ayuda al desarrollo, el dinero sale de nosotros. Y pocas inversiones rinden tanto: no es gasto, es inversión, no lo olviden.





