Crimen, crypto y caos
La blockchain no ha entregado una sentencia contra Cerimedo. Ha entregado una pista que la Fiscalía no puede ignorar y que la política no debería exagerar. El senador encontró un rastro, no al dueño de todo el océano. Ahora corresponde convertir direcciones en personas y sospechas en pruebas
En el caso Cerimedo, un código hallado en su teléfono habría permitido seguir el dinero desde una “billetera fría” hasta grupos de cuentas llamadas “tiburones” y “ballenas”. De allí surgieron titulares sobre 44 millones, 132,8 millones e incluso 200 millones de dólares. La realidad es menos espectacular: la blockchain muestra el movimiento del dinero, pero no quién lo controla y menos su origen.
Lo hallado no fue una fortuna escondida. Fue una dirección pública de la red TRON, parecida al número de una cuenta. Cualquiera puede consultar sus transferencias en TronScan; solamente quien posee la clave privada puede gastar los fondos. (developers.tron.network)
Por eso no corresponde llamarla “cold wallet” solo porque apareció anotada en un teléfono. Una billetera fría mantiene la clave privada fuera de internet. Para demostrar que Cerimedo controlaba la cuenta no basta con encontrar su dirección, así como anotar un número bancario ajeno no convierte a nadie en titular. La pericia debe buscar la clave privada, la frase semilla, una aplicación de wallet o transacciones firmadas.
Lo verificable es su actividad. Entre el 21 de febrero y el 21 de agosto de 2026 la dirección recibió 21.551 USDT y envió 22.545, en 224 operaciones y hacia 46 destinos. Su saldo final era de 9,33 USDT. Al sumar entradas y salidas se obtiene un “volumen movido” de 44.097 dólares. Pero esta operación cuenta dos veces el dinero que entra y vuelve a salir. Si una billetera recibe mil dólares y los reenvía, registra dos mil de volumen, aunque solo hayan circulado mil. (n25bo.com)
Aquí comenzó la inflación política de las cifras. La dirección inicial no movió 44 millones, sino unos 44 mil dólares de volumen bruto. Los 132,8 millones corresponden a la actividad total de otra dirección situada varios pasos después. Según el informe del senador Leonardo Roca, esa cuenta tiene comportamiento de exchange o mesa de cambio, aunque no posee identificación oficial en TronScan. Sumársela a Cerimedo equivale a sostener que un cliente que deposita mil dólares maneja todos los millones procesados por su banco. (bolpress.com)
También conviene devolver a su hábitat a tiburones y ballenas. “Whale” designa informalmente a un gran poseedor de criptoactivos y “shark” aparece en clasificaciones de inversores por sus tenencias. No son categorías del GAFI ni etapas del lavado. Roca llama peces a las cuentas pequeñas, tiburones a las recaudadoras y ballenas a los grandes destinos. Es una metáfora, no una conclusión forense. (research.glassnode.com)
Una dirección gigantesca puede ser la billetera colectiva de una casa de cambio con miles de clientes. La blockchain muestra la puerta del establecimiento, pero no a qué cliente se acreditó el depósito. Para descubrirlo hacen falta los registros KYC.
¿Puede emplearse una estructura semejante para lavar dinero? Naturalmente. El efectivo ilegal puede convertirse en USDT mediante operadores P2P o mesas OTC; luego dividirse entre billeteras de paso, cruzar a otra blockchain y finalmente reaparecer como dólares, oro, propiedades o supuestas ganancias comerciales. Esa dispersión se conoce como layering o estratificación.
La dirección presenta indicadores compatibles con ese mecanismo: recibía fondos, los distribuía y mantenía un saldo cercano a cero. Pero “compatible” no significa “demostrado”. El GAFI (Groupe d'Action Financière Internationale) considera el fraccionamiento, las transferencias rápidas y las múltiples cuentas señales para investigar, no pruebas autónomas de lavado. Una tesorería comercial, una remesadora o un operador de cambio pueden mostrar un patrón semejante. (www.fatf-gafi.org).
Una reconstrucción independiente de El Post encontró que la billetera nació con un envío de mil USDT desde una cuenta que había repartido 1,39 millones. La dirección anotada en el teléfono recibió apenas el 0,07% de esa suma. También determinó que varios nodos aparentemente millonarios eran casas de cambio utilizadas por numerosos clientes. Esto reduce drásticamente la dimensión atribuida al caso, sin eliminar la necesidad de investigarlo. (elpost.com.bo)
Hay otro dato incómodo: la dirección siguió operando después de la detención de Cerimedo. Eso podría revelar control compartido, automatización, la intervención de un tercero o que la cuenta nunca estuvo bajo su dominio. (elpost.com.bo)
Las stablecoins trasladan dólares digitales en segundos y a bajo costo, pero dejan una huella pública permanente. Son seudónimas, no completamente anónimas: muestran direcciones y montos, no nombres. Por eso la investigación no termina en TronScan. Debe continuar con la cadena de custodia del teléfono, las claves, registros de acceso, direcciones IP y la identificación de clientes de exchanges, puentes y operadores registrados ante la UIF. (www.uif.gob.bo)
La blockchain no ha entregado una sentencia contra Cerimedo. Ha entregado una pista que la Fiscalía no puede ignorar y que la política no debería exagerar. El senador encontró un rastro, no al dueño de todo el océano. Ahora corresponde convertir direcciones en personas, conexiones en operaciones concretas y sospechas en pruebas.
La dimensión internacional que adquirió el “Watergate bolita”, con sus propias “gargantas profundas” y al tratarse, el supuesto villano, de un connotado protagonista de “La Derecha Diario” y de una extensa red de malandrines informáticos, a quienes gobiernos inescrupulosos les otorgan bajo contratos muy bien ocultos, el manejo de sus campañas políticas difamatorias y, luego, de sus políticas comunicacionales, debería obligarnos a implementar, cuando menos algunas de las acciones recomendadas por Skinner[1]:
1. Reforzar los controles en torno a las stablecoins: centrarnos en la lucha contra el blanqueo de capitales (AML/KYC) y la monitorización permanente allá donde se concentra la actividad ilícita.
2. Aprovechar el análisis de blockchain: utilizar la trazabilidad para detectar y rastrear flujos sospechosos en tiempo real.
[1]SKINNER, CHRIS. BANCA INTELIGENTE: La Tercera Revolución Fintech (págs. 174-175). (Función). Edición Kindle





