En Cochabamba
Tiquipaya tala decenas de eucaliptos centenarios por riesgo y enfermedad
La Alcaldía retiró unos 60 eucaliptos de la Av. Ecológica, alegando enfermedad y riesgo de caída tras la muerte de una vecina en 2009; imágenes satelitales confirman una pérdida sostenida desde 2003.
En los últimos días, la Alcaldía de Tiquipaya retiró de raíz los eucaliptos que durante décadas bordearon la Avenida Ecológica, en el ingreso al municipio, una arboleda que según autoridades tenía más de 120 años en la zona. Boris Ríos, director de Madre Tierra y Cuencas, explicó que un estudio con la ABT, la UMSS, la Gobernación y la instancia forestal ExportA detectó que los árboles, de entre 25 y 30 años de edad productiva, tenían raíces y troncos podridos, además de una plaga conocida como “taladro” que devoraba su estructura desde adentro. El riesgo, dijo, se agravaba con la temporada de vientos fuertes que se aproxima.
Sin embargo, las cifras oficiales no coinciden entre sí. Distintos medios reportaron entre 30, 60 y hasta 150 árboles talados según la fecha de la nota, lo que dificulta dimensionar el alcance real de la intervención y sugiere falta de comunicación unificada desde el municipio. Ríos también recordó que en 2009 una mujer murió al caer un árbol cerca del colegio Tiquipaya mientras esperaba a sus hijos, episodio que la Alcaldía usa para sustentar la narrativa de emergencia sanitaria y de seguridad, tras justificar el proceso con cinco inspecciones técnicas.
El análisis de siete imágenes satelitales desde 2003 respalda una tendencia de largo plazo: la hilera casi continua de eucaliptos —introducidos en la región hace más de un siglo junto a la construcción del ferrocarril, para secar la humedad del terreno— se fue fragmentando de forma progresiva, con talas masivas ya documentadas entre 2017 y 2019, hasta reducirse en más del 85% de su cobertura original para 2025. La intervención reciente profundiza esa curva descendente.
Una vecina consultada durante el reporteo de campo confirmó la caída de varios árboles hace unos dos meses por los vientos fuertes, y coincidió en que el retiro responde a un problema de seguridad. Sin embargo, no mostró indignación por la eventual pérdida de un rasgo identitario del paisaje local, y remitió cualquier reclamo a la propia Alcaldía. No obstante, fue imposible conocer si existían alternativas menos drásticas, como poda selectiva, apuntalamiento o retiro escalonado, antes de optar por la tala total de una arboleda centenaria.
La Alcaldía descartó que el terreno liberado tenga un destino distinto al ecológico y anunció la plantación de tajibos, jacarandás, ceibos y fresnos, con plantines de tres metros, en las próximas semanas, buscando un paisajismo con floración escalonada durante el año. Vecinos consultados en medios coinciden en que el riesgo era real, aunque lamentan la pérdida de sombra para escolares y transeúntes. Las autoridades subrayaron además que cada eucalipto consumía entre 200 y 500 litros de agua al día, lo que, según su versión, también resecaba el entorno. Persisten, sin embargo, dudas sobre el manejo forestal futuro, la transparencia en las cifras y el nivel real de participación ciudadana en decisiones que transforman el paisaje del municipio.








