Donald Trump: Depredador

La Segunda Guerra Mundial, con más de 85 millones de muertos, dejó una Europa en escombros y naciones fracturadas. De este dolor nació en 1945 la Carta de las Naciones Unidas, cuyo objetivo central era mantener la paz y la seguridad internacionales, prohibiendo el uso de la fuerza y fomentando la cooperación.

Hoy, esos principios sagrados son arrojados a la basura para imponer nuevamente la muerte, el caos y el despojo, impulsados por el deseo material de Donald Trump en obediencia a élites plutocráticas globales.

Sus políticas unilaterales y de carácter dictatorial han cristalizado una amenaza concreta: el quiebre de las relaciones soberanas y el ataque a naciones que han perdido toda confianza ante la brutalidad del imperialismo estadounidense. Esto demuestra que el Derecho Internacional carece de fuerza cuando un país, desafiando toda decisión global, ataca e invade soberanías.

Trump ha manifestado su intención de apropiarse de Groenlandia, rica en tierras raras cruciales para la energía verde. De igual modo, ha actuado contra Venezuela, ha amenazado a México con tomar su petróleo, y ha dirigido amenazas a Cuba, Nicaragua e Irán, anunciando un ataque inminente contra este último país.

Esto evidencia un retroceso que trasciende las guerras del pasado. Trump y el sistema que representa no respetan nada. Más allá de la geopolítica, actúa como marioneta de emporios plutocráticos —como los Rockefeller, Rothschild, Soros o Bloomberg—, quienes realmente definen el destino del mundo.

Hoy, la sociedad internacional ha perdido toda confianza en la ONU, sus cortes y el Consejo de Seguridad. Ante esto, a países como Irán no les queda más opción que defenderse frente a la amenaza inminente de Estados Unidos, cuyo brazo ejecutor en la región es el gobierno de Netanyahu.

Frente a la ineficacia del sistema judicial internacional y la ausencia de justicia política, los pueblos libres no tienen otra opción que la resistencia. No se puede permitir que un presidente deseche el orden jurídico global —la Carta de San Francisco, los estatutos de cortes internacionales, los tratados— como si fuera basura.

Todo este corpus normativo ha sido pisoteado por la ambición desmedida de un mandatario que concibe el planeta como un botín para extraer riquezas y someter a la humanidad. Estados Unidos actúa desde la desesperación de un poderío en declive, arañando recursos como el petróleo y las tierras raras, esenciales para tecnologías de defensa. Incluso la Unión Europea, a pesar de la OTAN, ha comprendido que no puede confiar en su protector.

Nos hallamos en el umbral de una etapa trágica donde rige la ley de la selva. Regresamos a un estado de naturaleza en el que la principal perdedora es una humanidad descreída, mientras las superpotencias se reparten territorios y prorratean riquezas como el litio, las tierras raras y el petróleo.

Así, países convertidos en patios traseros —como la República Democrática del Congo (con el 80% del coltán mundial), Sierra Leona, Guinea o Níger— son vistos solo como reservas de recursos, lugares donde sus habitantes no cuentan.

Trump es un peligro inminente para la humanidad. Si no se frena esta voracidad, es probable que Rusia y China se vean abocadas a una conflagración nuclear, donde la diplomacia sea reemplazada por la diplomacia de las ojivas nucleares.

No deseamos que esto ocurra, pero es una posibilidad que surge desde la concepción vacía y autoritaria de su gobierno, que ni siquiera respeta a sus socios, como muestra su afán por Groenlandia, un impulso violento expresado por su asesor Stephen Miller, quien dijo: "Nadie va a pelear militarmente con Estados Unidos por el futuro de Groenlandia”, pues "vivimos en un mundo gobernado por la fuerza".

¿Qué le espera a la humanidad? Guerras desproporcionadas, genocidio, hambrunas y despojos, bajo la ilusión de una humanidad eterna. Trump debe entender que no es inmortal: después de él, hay un futuro: una humanidad que, en el escaso tiempo de vida que le queda al planeta, alberga el simple y pleno deseo de sobrevivir para vivir.


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