La mano invisible
En 2019 ocurrió un evento “inesperado” que cambió el tablero político y con ello el desenlace final de las elecciones presidenciales en Bolivia: el mega incendio en la Chiquitanía. El fuego y la “consciencia ecológica” activaron una movilización que reavivó a la resistencia frente al MAS. El gobierno perdió la iniciativa y, luego de unas elecciones acusadas de fraude, se provocó la renuncia de Evo Morales.
El 2020 también pasó algo inesperado. El 3 de mayo debía realizarse la elección nacional, pero, otro evento, la pandemia del Covid 19, retrasó seis meses la elección. En ese tiempo, el escenario electoral cambió. El gobierno cayó en picada, Jeanine Añez declinó su candidatura y el MAS se re articuló, para finalmente ganar la elección el 18 de octubre.
El 17 de agosto de 2025 también se registró un suceso inesperado que casi nadie vio venir: la victoria de Rodrigo Paz y Edman Lara en la primera vuelta de la elección presidencial, aunque sin obtener mayoría absoluta. Muchos creímos que se trataba de un “cisne negro” – que existen aunque se negó durante siglos - y que hoy se utiliza para descrinbir un “evento inesperado e impredecible con un impacto masivo, que ocurre a pesar de que no había evidencia previa de que pudiera suceder”.
Sin embargo, en torno a la sorpresa del 17 de agosto sí existía evidencia de base. Por ejemplo, en 2023, en una reunión de reflexión y prospectiva, organizada por la FES en Tarija, el investigador Julio Córdoba presentó un amplio estudio de opinión pública. Sus conclusiones centrales: la polarización se desdibuja; si se armaba una opción despolarizante, con aires de renovación, tenía alta probabilidad de ganar la presidencia en 2025. Claro, esta hipótesis corre si es que asumimos que -al menos en la primera vuelta- la fórmula del PDC perfiló renovación y despolarización.
Ahora, frente a la segunda vuelta del 19 de octubre, hay varias manos en este juego (de poker), visibles e invisibles, que empujan y mueven, aunque no necesariamente determinarían el resultado final del proceso.
De partida, inspirada en el famoso “entronque histórico“ de 1978, cuando el MIR decidió entroncar la Revolución Nacional del 52 con postulados del socialismo, las manos de Rodrigo Paz y Edman Lara intentaron en la primera vuelta un nuevo entronque, entre lo plurinacional y algo nuevo, ¿“capitalismo para todos”?… Las alianzas con sectores de la Bolivia nacional popular de occidente, fue una de las claves en ese camino. Aunque, desde otra mirada, todo ello no es más que un vínculo con el MAS.
Por su parte, Tuto Quiroga y Juan Pablo Velasco jugaron inicialmente a desmontar el “modelo económico” del estado plurinacional para abrir más la economía hacia el liberalismo, asentándose en las clases medias urbanas. En contraste, se sostiene que esta fórmula, alejada de la población, es un proyecto sólo de ciertas élites económicas.
De alguna forma, en la primera vuelta ambos candidatos representaron dos visiones de país en pugna. ¿Nuevamente aparece el viejo clivaje histórico (que no pudo resolver el estado plurinacional) entre lo popular y lo no popular?.
Pero… en la campaña de la segunda vuelta… las manos invisibles intentaron hacernos ver que ambos finalmente tienen coincidencias importantes, reconocidas por ellos mismos. Y es que, por estrategia, cada candidato, en el intento de hablarle a los votantes que aún no tienen definido su voto, tuvo que flexibilizar e incluso transformar su posición de partida, prometiendo (casi como) actos de magia para sacar al país de la crisis en la que nos deja este desastroso gobierno.
¿La mayor convergencia entre ambos es que el país debe abrir su economía?. ¿Será que la famosa mano invisible (de Adam Smith) que ordena el mercado, también está jugando esta partida?…
Aunque podría tener al frente al millón trescientos mil votos nulos de la primera vuelta, si es que esos votantes deciden entrar a la segunda vuelta ahora optando por un candidato; normalmente en cada votación se registra un 5% de voto nulo, en esta fue del 20%. ¿Es un voto popular identitario, contrario al libre mercado? ¿Allí se encuentra el secreto de la elección, que no logran encontrar las encuestas y que podría inclinar la balanza? ¿Una mano invisible por detrás, podrá mover a esos votantes?.
Entre tantas promesas, miedos y demagogia, hay muchas manos en juego, pero pensar que manipulan fácilmente a la gente por uno u otro lado, ¿no sería subestimar a los ciudadan@s? Quizás sea mejor pensarlo al revés: este domingo, la mano de millones de personas, de una sociedad indignada con la política, será la mano invisible que moverá el tablero. Recordándonos que a veces también juega el azar.


