¿Quién decide por qué camino vamos en salud? ¿La sociedad o la evidencia?

Los medios sociales han abierto las puertas a la expresión de opiniones. Las opiniones son una parte importante de la libertad de expresión y en muchos países se valora esta oportunidad como un derecho humano. La libertad de expresión es importante para el debate político y democrático, también la legitimidad y responsabilidad de lo que se hable porque esto puede mover la confianza de la población hacia un lado u otro. Este hecho representa varios dilemas éticos y prácticos, sobre todo en el ámbito de salud.

Por ejemplo, una política de vacunación a nivel infantil se implementa. Para que una política se implemente, existen países que tienen en su normativa el requerimiento que debe ser basado en evidencia. Muchos otros países en el mundo, no tienen esto, pero lo que hacen, es adaptar lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud que genera guías para tal fin. Como una política semejante afecta a un gran numero de personas, la evidencia tiene que ser fuerte. Fuerte significa, robusto para los tiempos que vivimos y con los métodos y tecnologías que contamos; y seguramente hoy, la tecnología que utilizamos para evaluar será mucho peor que la que encontremos en el futuro.

Si la evidencia fuera trucha, la libertad de expresión, en la población o los profesionales investigadores, puede ayudar a desmentir y/o cuestionar el origen de los datos de manera que el proceso pueda ser examinado. Esta libertad de expresión ayuda a los procesos de gobernanza y también ayuda a que todos mantengamos un excelente nivel de salud, a salvo de cualquier peligro.

¿Qué ocurre cuando la población sin conocimiento en salud comienza a dar consejos y opiniones sobre salud? ¿y hasta qué punto se puede permitir su libertad de expresión?. Muchas veces, la gente utiliza sus medios para que la evidencia científica llegue a la población con un lenguaje simple. En este caso, los resultados, no han cambiado aunque se debe prestar atención al alcance de los resultados y sus limitaciones. Muchas veces, estos no son mencionados en los medios sociales y son importantes antes de seguir esos resultados como un consejo.

Muchas veces hay mensajes que desinforman insertando contenido falso, con oportunidad de monetizar algo, o con fines políticos, o con fines de conseguir seguidores ignorando las consecuencias de sus consejos. Este tipo de mensajes genera daño a la población, incrementa la desconfianza a lo que es real, y polariza; lo que puede derivar en violencia, vulnerabilidad/discriminación, rechazo a tratamientos, etc. Por ejemplo, los mensajes de rechazo a las vacunas con nueva tecnología mRNA, el uso de anticonceptivos hormonales, tratamiento de algunas enfermedades mentales. El seguir estos mensajes, genera daño, muchas veces irreversible a las personas y su entorno además de colocarles en situación de vulnerabilidad. Consejos que parecen inofensivos son puestos en las redes sociales sin alertar de los beneficios/perjuicios que se están perdiendo de no seguir un cierto camino.

Estos mensajes golpean más fuerte a aquellas poblaciones del mundo donde la educación en salud es todavía muy baja y no pueden distinguir entre lo que es cierto y aquello que no. Por lo que es importante en definir cuáles son las estrategias  para evitar la desinformación en salud y los mecanismos que se pueden establecer para reducir la desinformación peligrosa a nombre de la libertad de expresión.


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