Desafío concurrente 

Asimilar que naciste con una discapacidad es todo un desafío. Al principio, es inevitable llenarse de preguntas e incertidumbre. 

¿Por qué a mí, que tanto esfuerzo pongo, me toca vivir una vida donde no puedo ver las estrellas, el amanecer o el atardecer? ¿Por qué no escucho el canto de los pájaros ni la voz de mamá? ¿Por qué, en lugar de caminar, necesito que las ruedas giren para moverme de un lugar a otro? 

El mundo exterior muchas veces demuestra —y se vive— que, por tener una discapacidad, no puedes leer, tomar el transporte público o salir solo, porque la movilidad y la comunicación se vuelven un reto constante. De esta forma, la independencia de las personas con discapacidad se ve limitada por múltiples barreras: arquitectónicas, comunicacionales y actitudinales. 

Aunque existen marcos legales que promueven la inclusión de las personas con discapacidad, muchas barreras estructurales predominan. Existen también otro tipo de barreras, las sociales. Las personas se fijan en el bastón, el audífono, la silla de ruedas, el burrito o las muletas, o en la forma distinta de comunicarse, y no en la persona. Así, etiquetamos erróneamente a alguien como incapaz, destruyendo no solo una vida que tiene derechos, sino también privándonos de un valioso aporte a la sociedad. 

La creación de ajustes razonables es clave para combatir estas barreras. Estos ajustes no son un gasto, sino una inversión, porque las personas con discapacidad que reciben apoyo pueden contribuir al desarrollo del país de forma responsable y profesional. Al exigir el cumplimiento de sus derechos, también asumen deberes con plena conciencia y compromiso.  En otros países, existen varios emprendimientos de gente con discapacidad. Por ejemplo, los trabajadores son personas con discapacidad en CAP Märkte, una cadena de supermercados en Alemania; Brownies&downies, una cadena de cafeterías con franquicias que existen en los Paises Bajos, Belgica  Africa del Sur; Crepe Crazy una cadena de restaurantes en los Estados Unidos que emplea personas sordas y utilizan sistemas ASL; Deaf4Deaf centros de consejería que opera en el Reino Unido, Australia, Hong Kong y Nueva Zelanda. Todos estos emprendimientos fueron creados por personas con discapacidad.

Es fundamental generar procesos verdaderamente inclusivos desde cualquier lugar de trabajo, no solo porque la normativa lo exige, sino porque así se construyen caminos inclusivos y una conciencia social que reconoce que las personas con discapacidad forman parte integral de la sociedad. Una sociedad que a veces habla sin pensar, pero que puede aprender a valorar y respetar la diversidad humana.


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