¿Anhedonia, ambición silenciosa o supervivencia? Los jóvenes bolivianos también cambian de patrones laborales

En el mundo globalizado en el que hoy vivimos, los patrones de trabajo también son exportables y traspasables a velocidades digitales. Los jóvenes en Bolivia, salvo diferencias culturales propias y por supuesto también por las características del mercado laboral vigente, también forman parte de la generación Z y de sus cambios en las percepciones laborales.

Especialmente la clase formada y con mayor acceso a tecnología y redes sociales, muestra paulatinamente patrones laborales compatibles con el fenómeno llamado ambición silenciosa, asociada a la Generación Z. Conviene entender que la aparición de la ambición silenciosa no tiene que ver con una desmotivación laboral de las nuevas generaciones y aunque el desconcierto prima en los empleadores en general, no todo es alarma. Hay quienes creen que se trata de querer triunfar de formas distintas a las que imperaban hasta no hace muchos años, donde el éxito en el trabajo regía de alguna manera los otros demás éxitos perseguidos. Hoy en dia los jóvenes de la Generación Z comparten valores diferentes en cuanto a lo laboral, buscando sobre todo espacios que concilien su vida personal con la profesional.

Cabe remarcar las diferencias, pues el mercado laboral boliviano actual que enfrenta la Generación Z se caracteriza por la informalidad, la precariedad y la baja demanda de trabajadores jóvenes. Según el informe de la OIT de 2023, Bolivia tiene la mayor tasa de trabajo informal en América Latina y el Caribe. La informalidad laboral en Bolivia es un factor que contribuye a la precariedad de los empleos.  La tasa de desempleo juvenil en Bolivia ha aumentado en los últimos años y la desocupación afecta en mayor medida a la población joven.

Este escenario de precarización progresiva del trabajo en los últimos años es en parte incompatible con los conceptos de conciliación laboral que interesan tanto a la Generación Z, pues estos factores están prácticamente ausentes en la realidad nacional al menos en el ámbito informal. A pesar de ello, las perspectivas de los jóvenes pueden haberse modificado, siendo hoy más conscientes de su horizonte de vida o hacia donde quieren llegar, con límites y nuevas formas de desempeño laboral, aunque el entorno de trabajo sea altamente inestable en la actualidad.

Los jóvenes en Bolivia se debaten hoy en la necesidad de pluriemplearse, emprender y otros; lo cual también limita su capacidad de comprometerse, disfrutar y apostar fuertemente por un único camino laboral.

En este sentido, los patrones laborales actuales en Bolivia podrían reflejarse como una búsqueda aun persistente de estabilidad laboral y un buen salario, pero a la vez se tiene la percepción de que el compromiso laboral ha cambiado de una forma en la que pareciera menos firme; sin embargo, los jóvenes lo justifican y defienden más como una situación de regulación y limites que consideran necesarios entre la vida laboral y personal.

Por el contrario y como punto positivo, en cuanto a la diversidad intergeneracional en un entorno como el nuestro, donde se trabaja aun con patrones analógicos y poco acceso a la tecnología; el aporte joven puede volverse fundamental para dinamizar empresas e instituciones tanto públicas como privadas. Su continua formación hace que también sean un valuarte para la flexibilidad, tan necesaria en los entornos laborales actuales.


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