El maestro como agente de la educación

Wolfgan Ratke (1.531 – 1635) fue de los primeros en plantear la necesidad de enseñar, el arte de enseñar, vale decir, formar maestros y, Joseph Lancaster (1778 – 1838), fue el primero en formular programas para la formación de maestros. En Bolivia, el 6 de junio de 1835 se fundó en...

Wolfgan Ratke (1.531 – 1635) fue de los primeros en plantear la necesidad de enseñar, el arte de enseñar, vale decir, formar maestros y, Joseph Lancaster (1778 – 1838), fue el primero en formular programas para la formación de maestros.

En Bolivia, el 6 de junio de 1835 se fundó en Sucre la Escuela Superior de Formación de Maestros “Mariscal Sucre”; por lo que se instituyó, esta fecha, como Día del Maestro Boliviano. En 1915 se creó la Normal Rural de Umala; el 18 de febrero de 1916 se creó la Normal Rural de Colomi y el 2 de agosto de 1931, se fundó para formar maestros rurales, la Escuela Normal Rural de Warisata, denominada también Escuela Ayllu o Escuela para Indígenas.

Maestro es un noble profesional que dedica su vida a motivar, a facilitar, a agitar y concretar la tarea educativa. Maestro debe ser un profesional que con su inquietud, su vocación, su talento, su entusiasmo, su visión, su sacrificio, su entrega, su amor a la humanidad, su carisma, su intelectualidad, su liderazgo, su creatividad, su espíritu y mente abiert@,su experticia y habilidad; se convierte en un agitador mental, intelectual, emocional y social de las futuras generaciones de la sociedad, en pleno desarrollo.

Cristo fue el maestro divino y nos enseñó con su ejemplo a cumplir tareas de redención, de liberación y de superación constante; a transformar la injusticia en justicia, la inequidad en equidad, la exclusión en inclusión y hasta la obscuridad en luz radiante, que ilumine el sendero de todo ser humano, hacia el éxito, la paz y la felicidad.

El maestro debe ser un profesional revolucionario, porque es o será quien forme y transforme a niños, adolescentes y jóvenes, en productos acabados de gran talla humana y gente muy gente al servicio de la sociedad, en el sinfín del proceso de construcción de la misma, más justa y equitativa, para el establecimiento de una mejor vida de todos y para todos.

Ya en el siglo CVI Wolfgan Rake planteó como principio que: “en el proceso educativo, se debe pasar de las cosas a los nombres,… y de lo conocido a lo desconocido; todo por partes, mediante la experimentación y la observación”; por lo que, resulta inexplicable que en nuestros tiempos sigamos con el discurso, el uso de la tiza, la copia en el pizarrón o el dictado, olvidando inclusive lo que en la actualidad plantea el pedagogo peruano Mavilo Calero Pérez, que: “el proceso que debemos seguir va de lo enactivo, a lo icónico y luego recién a lo simbólico” (de lo objetivo a lo gráfico y de lo gráfico a lo simbólico o signos escriturales). “Al preguntarse ¿Cuál es la mejor manera de enseñar?, dice que tal vez la respuesta pueda llegar si pensamos en ¿Cuál es la mejor manera de aprender? y no cumplir de un día para otro con la exigencia de memorizar fechas, fórmulas y lugares que al poco tiempo se olvida; en cambio aquello que hemos asimilado a través de la experiencia, con pruebas y errores que nos mostraron el camino, es lo que recordamos para toda la vida; y, al requerirse para esto mucho tiempo, el buen educador tratará de acortar el camino a sus alumnos, pero no lo recorrerá por ellos”. Sabrá dar las pautas y algunos elementos, para que ellos descubran lo que buscan y les hace falta.

El docente que construya, integrando tanto los elementos físicos como emocionales, el ambiente propicio para aprender, permitirá a sus alumnos construir su propio aprendizaje, paso a paso, con solidez.

Es necesario tomar en cuenta que el trabajo educativo, hoy se lo hace con generaciones de la era digital; por lo que el docente debe apropiar tecnología a usar de manera diversificada, para optimizar el proceso de construcción de conocimientos; de donde tendremos en vez de maestros, trabajadores con el conocimiento: un facilitador, un orientador, un apoyo y no el que sabe y obliga a sus estudiantes a que sólo memoricen saberes aajenos.

El maestro debe renunciar a ser la meta y sentirse feliz siendo la amplia basé sobre la que se sustentará el aprender a aprender, aprender a hacer y aprender a ser buen estudiante. Aplicando tecnología de lo obvio, se tendrá excelentes docentes que siendo el 10, sean simplemente 1, al empezar su labor, para hacer de los alumnos el nuevo 10, como producto educativo, 10 en la perspectiva de un mejor futuro.

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