Madre y educación
Quien más que la madre para educar a sus hijos y mientras más educada sea, más probabilidades de futuro y de éxito tendrán sus hijos en la vida y, cuando hablamos de educación, no es precisamente el logro de licenciaturas o de doctorados en diferentes carreras universitarias, sino de...
Quien más que la madre para educar a sus hijos y mientras más educada sea, más probabilidades de futuro y de éxito tendrán sus hijos en la vida y, cuando hablamos de educación, no es precisamente el logro de licenciaturas o de doctorados en diferentes carreras universitarias, sino de principios, de ética, moral y valores que hacen al comportamiento materno, como piedra angular de formación humana.
“Francisco Gras y Pilar Maiz mencionan 74 virtudes y valores humanos que la madre debe aprender, practicar y enseñar a los hijos, con independencia de las que como cónyuge le correspondan: Abnegación, alegría, amabilidad, amistad, amor, autodisciplina, bondad, diligencia, disciplina, carácter, coherencia, comprensión, confianza, conocimiento, constancia, control, conversación, coraje, cordialidad, dar, desprendimiento, diálogo, discreción, educación, ejemplo, entrega, entusiasmo, escuchar, esfuerzo, espíritu crítico, fe, fidelidad, formación, fortaleza, generosidad, honestidad, humildad, humos, justicia, liderazgo, madurez, obediencia, objeción de conciencia, optimismo, oración, orden, paciencia, paz, perdón, perfección, perseverancia, piedad, plan de vida, prudencia, pudor, puntualidad, rectitud, reflexión, religiosidad, respeto, responsabilidad, sacrificio, serenidad, sinceridad, solidaridad, servicio, templanza, ternura, tiempo, tolerancia, trabajo, verdad, vergüenza, voluntad, etc.”. Hay que hacer notar que estas virtudes y valores, requieren información, formación y práctica permanente o aplicación; es decir: educación.
Si la sinergia “es el resultado de la acción de dos o más elementos que, actuando en conjunto, provocan una respuesta mayor a la suma de los efectos que provocarían por separado”, imaginémonos ¡qué grande es la madre! Al contar con tantas virtudes y valores. Esa es la madre, ese es el único ser en el mundo, que hoy por ser su día le brindamos un homenaje de reconocimiento que sólo ella se merece.
Al ejercer la deontología y prosocilidad que le corresponde (cumplimiento de sus deberes y comportamiento altruista), logran que sus hijos, sean pobres o ricos, sorprendan siendo y viviendo buenos modales de gente muy gente. La madre es esposa, institutriz, tutora, enfermera, nutricionista, chef, chofer, administradora financiera, lavandera, profesora doméstica, consejera sentimental, policía familiar, etc. Es la que siempre convierte lo ordinario en lo extraordinario, actúa en el día a día para construir el más allá y vive la realidad siempre dispuesta a luchar para mejorarla.
La madre es la principal matriz de los hijos a formar, por lo que debe gozar de la mejor y más amplia educación y comprensión – apoyo y reconocimiento de la sociedad en general, en la propensión de construir un mundo más igualitario y justo. La igualdad debe comenzar por una igual educación para todos y todas, hombres y mujeres y para toda la vida.
Ahora bien, por naturaleza, para que haya una madre tiene que haber un padre y viceversa, por convenio matrimonial o por simple enamoramiento o compromiso de amor, mismo que contempla un compromiso mutuo entre padre y madre, para hacer del hijo un niño, adolescente o joven pleno, como miembro de una sociedad; para lo que, tanto padre como madre deben dar de sí, cuanto más puedan y sea necesario en la propensión de hacer una excelente persona; visionaria, responsable y exitosa. En este afán tanto la madre como el padre deben cooperar; pero, respetando el rol que cada uno tiene, evitando que, cómo en algunos casos el niño tenga dos mamás y ningún papá. Hagamos cada quien lo que corresponde y nos integremos en un todo armónico de formación personal de calidad y excelencia de nuestros hijos.
La madre debe ser amada, respetada y venerada; debe gozar de seguridad en todo sentido; especialmente de salud, su economía y bienestar con el que irradie la mejor imagen especialmente a sus hijos que deben imitar su personalidad y figura.
En este día de la madre, de ese ser constructor de más amores sólidos con hijos más sólidos de amores, elevemos nuestras plegarias pidiéndole al señor grandes bendiciones, que la colme de éxito y felicidad. ¡Salud benditas madres en su día!.


