II siglos de pan y circo
Seguramente que dirían que hicimos muchas cosas buenas pero que no cumplimos con el primer derecho del hombre, después del derecho a la vida, o sea, implementar una educación de calidad para todas y todos para toda la vida; quizás porque, estamos más acostumbrados a atacar los efectos que...
Seguramente que dirían que hicimos muchas cosas buenas pero que no cumplimos con el primer derecho del hombre, después del derecho a la vida, o sea, implementar una educación de calidad para todas y todos para toda la vida; quizás porque, estamos más acostumbrados a atacar los efectos que las causas de nuestros problemas.Nunca se dejó o se deja de decir que la educación es lo más importante de una sociedad para su desarrollo; pero, también nunca se hizo verdad; debido a que en los modelos mentales de los políticos que gobernaron nuestro país y departamento, siempre primó el criterio de dar pan y circo al pueblo, para mantenerlo contento. Eso se hizo siempre y se sigue haciendo y, por eso, seguramente que nuestros libertadores no se sientan muy contentos que digamos.Que la educación es la primera y más alta función del Estado, no es más que un decir, como lo fue en los años de república de nuestra patria y no otra cosa significa que los presupuestos para educación no son los más importantes, sino simples consuelos y hasta paliativos; por eso, son pocos los edificios escolares con arquitectura pedagógica, con aulas apropiadas para el uso de diferentes medios auxiliares para aprendizajes de calidad; no existe presupuesto para administración escolar; no se pagan sueldos dignos y justos para una dedicación a tiempo completo de los docentes; no hay presupuesto suficiente para dotar de la cantidad necesaria de maestros para atender a todos los niños y niñas en edad escolar; no hay centros de actualización y perfeccionamiento docente, que deben ser lo más intelecto que debe existir como cabeza para el desarrollo integral de la sociedad; no son suficientes las bibliotecas, gabinetes, etc., etc. para dotar de una buena educación a la totalidad de la niñez y juventud de todo el departamento.Si en estos doscientos años de libertad se habría dado a la educación la preferencia que merece, seríamos en general una sociedad culta y capaz de hacer las cosas bien, ser realmente democráticos, solidarios, empáticos, justos y expertos en hacer de la diversidad nuestra riqueza, de la unidad nuestra fortaleza y del progreso nuestra grandeza.Tomemos en cuenta lo que dice Aisten: “No podemos seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”, lo que debe fortalecer nuestro pensamiento y voluntad para hacer de lo que no se hizo hasta hoy, lo que se debía hacer en adelante: educación como el eje central de nuestro desarrollo, si realmente queremos ser libres del hambre, de la miseria, de la desigualdad, injusticia, de la mezquindad, de los vicios, del atraso, etc., etc.También recordemos a José Martí cuando dice: “Ser educado es la mejor forma de ser libre” y trabajemos para superar las mezquindades partidarias que contienen la pólvora de nuestra destrucción, que en muchos casos nos mantiene como hacen 200 años atrás.Hoy nuestros protomártires se merecen cuando menos una promesa de hacer primero lo primero, que lo que viene como capacidad de nuestra voluntad será prosperidad, paz y bienestar, como cumplimiento a nuestros tres principales derechos del ser humano.Recordemos que: ”Los hombres se dividen en dos bandos, los que aman y construyen y los que odian y destruyen”; ¿En cuál nos anotamos?De todas maneras: ¡Felicidades! a l@s chapac@s que pagaron con su granito de arena su paso por esta tierra y también a aquellos que hasta hoy sólo la pasamos bien.





