Los perros, las vísceras y la hidatidosis
En estos tiempos en los que la política pública parece reducirse a la disputa económica e institucional, vale la pena recordar que la vida cotidiana sigue y en ella innumerables problemas como el descrito, los cuales se pueden enfrentar y vencer si es que ponemos los pies sobre la tierra y...
En estos tiempos en los que la política pública parece reducirse a la disputa económica e institucional, vale la pena recordar que la vida cotidiana sigue y en ella innumerables problemas como el descrito, los cuales se pueden enfrentar y vencer si es que ponemos los pies sobre la tierra y realizamos una gestión conjunta y proactiva entre las diversas entidades del Estado y la sociedad civil.La “hidatidosis” se expresa mediante un quiste que va tomando los órganos mencionados en sus víctimas. Una investigación de más de dos años realizada recientemente ha determinado que un 2% de la población expuesta a esta enfermedad enfrenta o la muerte, o la intervención quirúrgica. Es una cifra realmente alta para un mal de esta gravedad potencial, pero además hay varios otros daños colaterales que genera. La enfermedad se transmite de manera muy simple: las vísceras de las ovejas, son comidas crudas por los perros en las comunidades rurales, los que luego mediante sus residuos esparcen la enfermedad nuevamente entre los animales y entre los humanos (vale la pena recalcar que no se adquiere por el consumo de carne de manera directa). Como se puede deducir fácilmente la solución es muy simple: evitar que los perros coman las vísceras crudas, para ello los comunarios deben deshacerse de ellas o hervirlas. El trabajo piloto realizado por los implementadores del proyecto en el último año ha demostrado que si hay una labor continua de educación, los resultados en el cambio de costumbres de los productores de ganado son exitosos. Entonces lo que se requiere es una campaña de educación y prevención a gran escala, que se implemente de manera sostenida. El caso de la “hidatidosis” es un buen ejemplo de un problema serio de salud pública que puede erradicarse sin que se incrementen nuevas cantidades de dinero a los presupuestos públicos (contradiciendo la tendencia que hemos adquirido los tarijeños en los últimos años a pensar de que sólo podemos hacer gestión si tenemos dinero adicional en las manos). En este caso basta con que las entidades cambien y amplíen el enfoque de las actividades que realizan y que trabajen conjuntamente con la sociedad civil. Por eso actualmente, el proyecto gestiona nuevas normas que permitan a las entidades del Estado incorporar la temática a sus programas de educación. Por otra parte se discute con las organizaciones de base de la zona (sindicatos, subcentrales), su participación en las campañas de educación y prevención. Por otra parte la investigación sobre la hidatidosis ha posibilitado que los investigadores identifiquen otras enfermedades de los animales de la zona (vitales para la subsistencia económica de los comunarios), que podrían ser erradicadas o por lo menos disminuidas con el reenfoque de las acciones que ya implementan diversos organismos del Estado. Es el caso por ejemplo del “mal de bofe”, que ataca los rebaños de ovejas, disminuyendo su valor en forma constante.Nos hemos acostumbrado a la política de la confrontación, y aún más, a la política pública que se fija antes que en objetivos, en presupuestos. A veces da la impresión de que no son las metas de los organismos públicos, los que ordenan los presupuestos, sino más bien al revés, que esas metas son delineadas en función a formas o facilidades de mover recursos públicos. Agua, alimentación, salud, educación, son algunos de los términos que utilizamos de manera cotidiana en la agenda pública, pero en muchos de los casos sin ningún contenido.Esta experiencia, realizada por PROMETA y el SEDES, con el apoyo de del IDRC (International Development Research Center), una organización pública canadiense que apoya la investigación para promover cambios en la vida de comunidades rurales, es un ejemplo sobre como dedicando nuestras energías a la gestión cotidiana podemos resolver problemas que tienen un amplio impacto en la vida de la gente. También nos muestra la importancia de la investigación, de la que prácticamente ninguna institución se ocupa actualmente en Tarija.
Rodrigo Ayala es director de PROMETA


