Farfán inauguró El Peregrino junto a San Roque
En la excasa de los Carmelitas, junto a la iglesia de San Roque, Edward Farfán abrió Casa El Peregrino, un hostal con el potencial de despertar tanta fe como la que tiene el barrio.
El 8 de agosto de 2023, Edward Farfán abrió su nuevo proyecto con un Padre Nuestro. La casa que acababa de recibir, en pleno barrio San Roque, había sido hasta entonces la residencia de los padres Carmelitas, la orden que custodia la parroquia vecina desde 1956. “Son casas para peregrinos”, dijo esa tarde, usando la misma palabra con la que Tarija llama, desde hace siglos, a los devotos que caminan hasta San Roque cada agosto. De ahí que bautizara el emprendimiento con el nombre de Casa Hostal El Peregrino.
La iglesia de San Roque nació como capilla en 1791, se convirtió en parroquia franciscana en 1907 y pasó a manos de los Carmelitas en 1956. Hoy es el centro de la Fiesta Grande de Tarija, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2021, a la que asisten más de cinco mil chunchos promesantes (peregrinos, en sentido estricto) para recorrer la ciudad cada año hasta llegar a sus puertas. Que un hostal para viajeros ocupe hoy la casa donde vivieron los custodios de esa devoción no es solo coincidencia inmobiliaria o marketing: es una capa más de una historia que siempre giró alrededor del peregrinaje.
Farfán no llegó a San Roque de la nada. Antes ya dirigía el Hostel Cultural Pata y Perro, en pleno centro de Tarija, un espacio nacido en 2022 con capital semilla municipal que convirtió las artesanías guaraníes, weenhayek y tapietes en el corazón de su oferta. Es, además, el narrador de su propio proceso, habla de karma, de manifestación, de “soñar en alto”, y cuenta que la primera casa que alquiló, antes de esta, se la ofreció una vecina casi sin cobrarle, cuando él no tenía más de 373 pesos en el bolsillo. Su método, dice, siempre ha sido decir que sí.
Pero no todo en San Roque lo ha recibido con la misma fe. El proyecto convive con la resistencia de un sector del barrio, más inclinado a proteger lo que ya existe que a discutir alternativas propias para dinamizarlo en sinergia con la propuesta de Farfán. Es una tensión ya conocida. En Getsemaní, el barrio popular de Cartagena, Colombia, casonas coloniales convertidas en hostales reactivaron una economía y una identidad que llevaban décadas de olvido, aunque el mismo proceso terminó desplazando a buena parte de sus vecinos originales.
En su discurso de apertura, Farfán habló de gratitud. La pregunta para el barrio es si su patrimonio se abre o se cierra, y si el peregrinaje propuesto será andado en comunidad o en solitario.








