La marcha de marchas
La marcha de los maestros, de los trabajadores con el conocimiento, de los talladores de personalidades con saber científico, con conciencia social y humana, con calidad de gente, con ingenio, con capacidad emprendedora, con amor a la patria, con principios y valores, con capacidad de tolerancia...
La marcha de los maestros, de los trabajadores con el conocimiento, de los talladores de personalidades con saber científico, con conciencia social y humana, con calidad de gente, con ingenio, con capacidad emprendedora, con amor a la patria, con principios y valores, con capacidad de tolerancia a la diversidad, con amplio espíritu de superación, con mucha capacidad de negociación y concertación, con mucho compromiso con la conservación del medio ambiente, pensando primero en el otro para pensar recién en sí y actuando tesoneramente en la defensa del planeta tierra; es la marcha con la que debemos estar todos de acuerdo; absolutamente todos los bolivianos de las ciudades y del campo.Los maestros fueron los cimientos de todas las civilizaciones, lo que denota su suprema importancia, porque son los que deben despertar la inteligencia, la ética y la moral y al ser libres del deseo de poder, de posición, de autoritarismo, de ambiciones personales y más bien, estar por encima de la sociedad, ser moralmente íntegros; lo que los hace constituirse en pívot de la educación.Para que sea posible crear una nueva cultura, una nueva estructura, una nueva civilización; es preciso que el maestro esté más allá de los límites de la sociedad y sus exigencias; pero, si sólo le interesa la técnica de enseñar al estudiante sin cultivar la inteligencia del mismo maestro, resulta ocioso e innecesario aprender sólo la técnica y aplicar esa técnica de manera mecánica.Un maestro así, que ahora saldrá a las calles a luchar por una educación de calidad, ocupa ciertamente el principal lugar en la civilización en la que no fueron precisamente los ingenieros y los técnicos u otros profesionales quienes construyeron sus cimientos. Son verdaderos maestros los que al estar más allá, por encima de la sociedad y no hallarse bajo el control de los gobiernos de turno y estar libres de coacción social, los abanderados del saber y verdaderos líderes de los pueblos en camino al progreso, como lo demuestran los países que hoy por hoy, se encuentran a la vanguardia de la calidad de vida de su gente.Es preciso, pues, que el interés del maestro no sea sólo enseñar, sino cultivar la inteligencia, lo que ayudará a los educandos a vérselas a futuro con los problemas de la vida y ser más competentes para resolverlos.Esta vez los profes se identificarán más que nunca tan nítidamente con su perfil ideal, al plantear lo que queremos los bolivianos y ver dentro ello lo que debemos hacer cada sector para construir el todo de todos, una educación de calidad pública, para todos y para toda la vida, sin olvidarnos de la unidad como objetivo colectivo.Esta vez los señores educadores del país, marcharán por una educación de calidad y dispuestos, a ver qué es lo que hace falta para obtener el todo que todos queremos y que el estado ponga sin ambages lo que le corresponde, como también, cada quien de los demás sectores debemos hacerlo, si en verdad queremos lograr los tres principales derechos del ser humano como son: derecho a la prosperidad, derecho a la paz y derecho a la felicidad.Los maestros de Bolivia son conscientes que en un sistema, con insumos de calidad y con procesos de calidad tendremos también resultados de calidad; y claro, un sistema educativo de calidad, que es lo que todos los bolivianos queremos y debemos lograr.


