Tumpa Pire: El sueño americano en cifras
El concepto mismo de “sueño americano” inventado durante la gran depresión de los años 30 por James Truslow Adams, se define como “el sueño de un país en el cual la vida debe ser mejor, más rica y más plena para todos”. Este concepto, en palabras de Leonhardt, pareció verificarse...
El concepto mismo de “sueño americano” inventado durante la gran depresión de los años 30 por James Truslow Adams, se define como “el sueño de un país en el cual la vida debe ser mejor, más rica y más plena para todos”. Este concepto, en palabras de Leonhardt, pareció verificarse en las décadas que siguieron gracias a un rápido y sostenido crecimiento económico, que fue ampliamente compartido por los ciudadanos americanos de todas las clases sociales. Casi todos los niños nacidos en ese periodo crecieron en condiciones tales que, de manera inequívoca, les permitieron ganar más dinero que sus padres y gozar de un estándar de vida superior.En un apasionante estudio que implicó el seguimiento de cientos de familias en el tiempo y no sólo “fotografías” de la situación del país en determinados puntos sino, además, el análisis de millones de registros de pago de impuestos a lo largo de décadas, el autor y sus colaboradores dirigidos por el economista Raj Chetty, se pusieron a la tarea de crear una especie de Index del Sueño Americano. Utilizando además datos de todos los censos anteriores, en varios meses de trabajo, lograron construir un modelo de data que permite conocer el porcentaje de niños que una vez alcanzada la edad actual de sus padres, habrán ganado más dinero que ellos y vivirían en mejores condiciones sociales y económicas que sus progenitores a la misma edad.El estudio en cuestión demuestra que, en 1940, un niño nacido en un hogar promedio en los EEUU tenía un 92% de probabilidades de ganar más dinero y tener mejores condiciones de vida y desarrollo personal que sus padres. Ya en 1950, este porcentaje se reduce a un 79%; a un 62% para los nacidos en 1960; 61% para los que nacieron en 1970 y el quiebre más importante se da para quienes nacieron en 1980: un 50% de ellos, es decir ¡tan sólo uno de cada dos niños, podrá aspirar a tener mejores condiciones de vida que sus padres! A partir de 1990, la situación empeora de tal manera que los jóvenes y adultos de menos de treinta años, que participaron en las últimas elecciones, y que dieron el triunfo a Trump o que engrosaron las filas del socialista Sanders, con muy alta probabilidad viven hoy en peores condiciones que sus padres cuando ellos tenían su misma edad y no sienten que puedan hoy garantizar las mínimas condiciones de vida y desarrollo humano y social para sus hijos.Cuando se analiza el destino de los niños nacidos en 1940, se concluye que esta generación tenía virtualmente garantizado el sueño americano, debido a que ellos pasarán los mejores años de su vida aportando a una economía que tenía dos características muy especiales (el autor las califica de “hermosas”): 1) estaba creciendo rápidamente y 2) el producto de su crecimiento “… llegaba a los ricos, la clase media y los pobres de igual manera.”A partir de 1980, la desigualdad económica comenzó a crecer como resultado de la globalización, del cambio tecnológico, de las políticas públicas que beneficiaban a los sectores dominantes en detrimento de los trabajadores, a un rezago creciente en las estadísticas educativas que empujaban a los estudiantes a endeudamientos de por vida para lograr salir de las universidades, al empobrecimiento consiguiente de los niveles de productividad de una fuerza de trabajo poco educada y menos motivada, etc. Ni siquiera la recuperación temporal originada en el boom tecnológico de los 90 pudo frenar esta tendencia que transfiere gigantescas cantidades de riqueza de los sectores más pobres a los más ricos.¿Como puede ser revertida esta tendencia? El estudio es categórico: es necesario incrementar el PIB global y redistribuir el ingreso drásticamente, puesto que es la desigualdad económica “…la que ha dañado el sueño americano mucho más que la reducción del crecimiento económico”.Una forma de mirar a la desigualdad económica, continúa el estudio, es recordar que la economía de los EEUU es de lejos más grande y más productiva hoy que en los 80, aunque ha dejado de crecer tan rápido. El ingreso per cápita es el doble hoy que en 1980 y este incremento por si solo debería permitir que los hijos vivan mejor que sus padres. Sin embargo, no lo hacen porque los frutos de ese crecimiento son acaparado por la burguesía, en particular por su fracción monopólica, la misma que es sistemáticamente asistida por multimillonarios “perdonazos y recortes impositivos” desde el Estado.¿Podrá el Donald revertir esta situación que, irónicamente, es la determinante mayor de su triunfo en las elecciones? Veamos la conformación de su gabinete de millonarios y billonarios: de acuerdo a estimaciones de la revista Forbes, entre todos los miembros de su gabinete combinados se obtienen ¡más de 14 mil millones de dólares en fortunas personales!Varios de ellos, entre los que se cuentan el Secretario de Comercio Todd Rickets, la de Educación Betsy de Vos y la Administradora de Pequeños Negocios Linda McMahon, “valen” cada uno de ellos más de ¡mil millones de dólares!Entre ellos, el responsable de las políticas ambientales es un conocido millonario y negador del cambio climático y el encargado de las políticas energéticas es otro millonario ligado a la industria petrolera, con sólidas relaciones comerciales en Rusia.De manera que el pueblo trabajador norteamericano, creyendo haber votado por el sueño americano perdido, bien podría estar mirando a su sepulturero.


