“Tukuy Rikuy”, el policía ancestral

destinado a mejorar los planes preventivos y operativos desarrollados por la institución del orden con el propósito de reducir el índice delictivo y restablecer la sensación de seguridad ciudadana en el Estado Plurinacional de Bolivia, ejecutando la recuperación de espacios públicos y...

destinado a mejorar los planes preventivos y operativos desarrollados por la institución del orden con el propósito de reducir el índice delictivo y restablecer la sensación de seguridad ciudadana en el Estado Plurinacional de Bolivia, ejecutando la recuperación de espacios públicos y socializando la labor policial mediante el patrullaje ostensible en zonas urbanas y rurales. Sin embargo, es bueno conocer dónde y cuándo se origina esta acepción ideológica y su simbología, sin necesariamente discurrir en la etimología o la semántica.El Imperio Inca en la historia de la América precolombina, entre los siglos XV y XVI, abarcó los actuales territorios del extremo suroccidental de Colombia, pasando por Ecuador, principalmente por Perú, el oeste de Bolivia, la mitad norte de Chile y el norte, noroeste y oeste de Argentina. El territorio del vasto imperio del Tahuantinsuyo (del quechua tawantin suyu: «las cuatro regiones o divisiones») estuvo subdividido en cuatro suyos: el Chinchasuyo al norte, el Collasuyo al sur, el Antisuyo al este y Contisuyo al oeste. La capital del imperio fue la ciudad de Cuzco, en el actual Perú. El Tahuantinsuyo, antes de la llegada de los españoles, contaba con 14 millones de habitantes, y hacia el siglo XVIII, por guerras civiles y enfermedades infectocontagiosas, fue diezmado a 1,5 millones. Dentro de su compleja estructura territorial y organización social se encontraban los junus (conjunto de 10 mil familias) a cargo de un Gobernador o Junukuraka; en provincias más pobladas los junus se agrupaban en los wamanin (conjunto de 40 mil familias) gobernadas por el Wamanin Apu. Al lado del soberano, aun por encima del Consejo Imperial, había un alto dignatario conocido como Inca-Rantin (representante suplente del Inca) cuya función era reemplazarlo mientras se ausentaba en campaña de conquista o en sus recorridos por el imperio. Éste era escogido por el monarca de entre los jerarcas de mayor confianza, cuyo papel principal era el de asesor general del consejo. “Entre el Consejo Imperial y los junu existía otra dignidad de mucha importancia, la del Tukuy Rikuy (“el que lo ve todo”), su principal función era la labor de vigilancia en el distrito de su jurisdicción que por lo general era una provincia. Era el directo responsable del debido cumplimiento y observancia de las leyes y mandatos del Cuzco, enmendando errores, reparando injusticias, sancionando infracciones. En una jerarquía inferior al Tukuy Rikuy se encontraba el Llajtakamayuj, especie de inspector que visitaba las viviendas para ver el cuidado y diligencia que el varón y mujer tenían acerca de su casa y familia”. Los cronistas e historiadores de la época precolombina dan cuenta de la labor sacrificada de este “primer policía” en su afán de mantener el orden y el cumplimiento de las disposiciones normativas del Inca, así como la ejecución de drásticas sanciones a los infractores, siendo algunas de ellas las lapidaciones a los adúlteros y la muerte tortuosa de los que cometían delitos contra el honor y el pudor de las mujeres, así como la pena de muerte de los violadores sexuales de las doncellas y la amputación de los miembros superiores de los ladrones; delitos que en la actualidad forman parte de nuestra economía jurídica penal.Como bien podemos advertir, la sabiduría ancestral de la cultura incaica estructuró a sus autoridades jerárquicas de tal manera que no dejaron de lado la importante función policial expresada en el Tukuy Rikuy cuya alta comisión delegada por el Inca fue la de imponer el cumplimiento de las leyes, la conservación del orden público y la defensa de la sociedad, ahora expresadas de manera explícita e inequívoca en el artículo 251 de la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia que señala la misión específica de la Policía Boliviana. Por tanto, la función policial, como la conocemos ahora, tiene sus raíces en una organización primigenia, que veía en el Tukuy Rikuy como el policía del Tahuantinsuyo. Por esta razón, el Plan Operativo “Tukuy Rikuy”, rescatando el espíritu ancestral de la lucha contra las acciones delictivas y su reducción o eliminación, tiene el potencial de convertirse en la principal herramienta de gestión de servicios de la Policía Boliviana, destinada a salvaguardar la seguridad integral de todos los sectores de la población del Estado Plurinacional de Bolivia. Como lo hizo en su momento el Tukuy Rikuy, el policía de nuestros ancestros.

*ex¬ docente de historia policial de la Universidad Policial “Mariscal. Antonio José de Sucre”


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