Lecciones económicas de El Padrino

Particularmente hay una escena que me gusta por sus implicancias en dos conceptos clave  en economía: la confianza y los ciclos económicos. Posiblemente recuerde la escena donde el gordo Clemenza está preparando una pistola para Michael Corleone, para que él, dejando a un lado sus...

Particularmente hay una escena que me gusta por sus implicancias en dos conceptos clave  en economía: la confianza y los ciclos económicos. Posiblemente recuerde la escena donde el gordo Clemenza está preparando una pistola para Michael Corleone, para que él, dejando a un lado sus límites éticos, cobre venganza por la afrenta a su familia. Corleone se encuentra nervioso, pero Clemenza, con toda su experiencia, lo tranquiliza, le da confianza, le dice que estas cosas malas tienen que pasar cada cinco años, 10 años... Sirve para deshacerse de la mala sangre.De momento nos abstraigamos del hecho que Clemenza es un mafioso y nos concentremos en su capacidad de identificar ciclos y generar confianza ante la adversidad, cualidades que todo asesor económico envidiaría. Ahora supongamos, y tómelo con humor, que el flamante gobierno de Morales contrata a Clemenza para asesorar al gabinete en temas económicos ¿Qué consejos cree que daría?Por su primera virtud, seguro recordaría que los superciclos de las materias primas duran alrededor de 10 años, luego vienen entre cinco a ocho años de ajustes económicos, claro, siempre en función de sucesos internacionales que pueden prolongar o acortar estos ciclos y que Bolivia no es una isla, ni está blindada a estos compases. Posiblemente advertiría que el país ya vivió este superciclo en la década del 70 y lo dilapidó en elefantes blancos, infraestructura inerte (esos edificios “feos” del centro paceño son testimonio de esa época), la perversión de favoritismos políticos en créditos subprime, en entrega de tierras en el oriente y la posterior deuda externa en el cenit del superciclo.La experiencia de Clemenza le señalaría que entre 2004 y 2005 el país creció 4,17% y 4,80%, indicio de un nuevo superciclo. Y, gracias al gasoducto a Brasil, operativo desde 1999, y la Ley 3058, de 2005, que crea un nuevo marco jurídico en el sector hidrocarburífero, el país tendría ingresos extraordinarios durante lo que dure el ciclo de las materias primas. Recomendaría no cometer los errores del 70, priorizando los ingresos al sector de educación y salud, creando institucionalidad en los servicios públicos, evitando caer en el despilfarro de los ingresos (léase: doble aguinaldo, Fondioc, la Casa del Pueblo, el nuevo Congreso, canchitas, aeropuertos en medio de la nada, proyectos “por meterle” no más, etcétera) comprometiendo a la generación del ciclo bajo.       En el acápite del ciclo 2014-2016, seguramente, el buen asesor, evitaría cualquier medida que traiga incertidumbre, presiones fiscales, fricciones en el mercado de trabajo o que condicione el crecimiento a las expectativas empresariales; también evitaría endeudarse en aventuras económicas. Daría prioridad al mercado interno sin descuidar la balanza comercial, ya recibiría y fomentaría los primeros frutos en la competitividad laboral y tecnológica del primer periodo, creando confianza en los bolivianos sobre el nuevo ciclo que se avecina.Levantemos el supuesto de la no naturaleza mafiosa de Clemenza y un asesor así aconsejaría eliminar toda resistencia a la “familia”, sobornar a toda figura de justicia, comprar la lealtad a punta de dádivas o de miedo y continuar la fiesta ad infinitum.¿Con cuál de los dos Clemenza cree usted que se asesoró el actual Gobierno? Más allá de su respuesta, en algo tiene razón el gordo Clemenza: Las cosas malas pasan cada cinco, 10 años y la parte baja del ciclo sirve para “limpiar la sangre”.*es economista.


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