El segundo aguinaldo

julio de 2015 a junio de 2016, es de 4,43% (cuatro punto cuarenta y tres por ciento)”, señala un comunicado del Instituto Nacional de Estadística (INE), con lo que se suprimió el pago del segundo aguinaldo para este 2016.Mediante notas dirigidas a los ministros de Economía y Finanzas...

julio de 2015 a junio de 2016, es de 4,43% (cuatro punto cuarenta y tres por ciento)”, señala un comunicado del Instituto Nacional de Estadística (INE), con lo que se suprimió el pago del segundo aguinaldo para este 2016.Mediante notas dirigidas a los ministros de Economía y Finanzas Públicas, Luis Arce Catacora; y de Trabajo, Empleo y Previsión Social, Gonzalo Trigoso; el INE comunicó que la tasa de crecimiento observada del no alcanzó al 4,5%, el mínimo exigido por el Decreto Supremo Nº 1802 para allanar el pago de ese beneficio extraordinario.El 20 de noviembre de 2013, el Gobierno nacional aprobó esa norma legal, por la que puso en vigencia el pago a los trabajadores en activo del segundo aguinaldo “Esfuerzo por Bolivia”, aunque supeditado a que el crecimiento de la economía supere el 4,5%, lo que no ocurrió.En nombre del Gobierno nacional, el vicepresidente Álvaro García Linera respaldó el informe emitido por el INE y aseguró que “hay que ser responsables; es mejor no tener segundo aguinaldo, pero tener empleo”. “Es mejor no recibir el segundo aguinaldo, pero sí garantizar que tiene trabajo, que el obrero siga en su trabajo. No forzar las cosas para tener segundo aguinaldo, pasar una buena Navidad y llorar en enero”, insistió.Por su parte, el ministro Arce Catacora atribuyó a la desaceleración en los sectores de hidrocarburos, minería y agropecuaria, principalmente, que la economía boliviana no haya crecido al menos en un 4,5% para autorizar el pago del doble aguinaldo. Desde el ámbito empresarial, el presidente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Antonio Rocha, indicó que no pagar el segundo aguinaldo de este año es una postura sensata y acorde a la realidad económica que viven las empresas productivas del país.“Esto ha estado bastante resentido por la coyuntura, no solamente por los precios internacionales sino por los problemas climatológicos que hemos tenido”, explicó Rocha.Ahora bien, ¿qué factores incidieron para que el crecimiento de la economía boliviana no haya alcanzado el 4,5%?Entre julio de 2015 y junio de 2016 los rubros de hidrocarburos, minería y agropecuaria no rindieron en la magnitud necesaria para impulsar las cifras de la economía boliviana.En este periodo, la variación del sector de hidrocarburos experimentó un decrecimiento del 2,69% como consecuencia de los bajos precios internacionales del petróleo que en febrero pasado cayeron a sólo 26 dólares por barril. Y como el precio del gas natural que exporta Bolivia a los mercados de Brasil y Argentina están indexados a la cotización internacional del petróleo, el efecto fue adverso para la economía nacional. Además, hubo una reducción en la producción de gas natural, porque la demanda de Argentina y Brasil bajó durante los últimos meses. En tanto que la minería también experimentó una caída del 0.03%, presionado por la baja de los precios de los minerales en los mercados internacionales.Respecto del sector agropecuario, a pesar de haber crecido en un 3,2%, tampoco alcanzó el crecimiento previsto, debido a la sequía que castigó durante el primer semestre de 2016 a las regiones productoras.Y si bien el pago del doble aguinaldo fue aprobado con la intención de redistribuir los excedentes económicos entre los trabajadores, en el otro frente esa obligación minó la capacidad empresarial de inversión en mejoras tecnológicas y la renovación de equipos para bajar los costos e incrementar la producción.A esto se suma cargas sociales excesivas, presión tributaria, dificultoso acceso a los mercados y otros factores negativos que han erosionado al sector productivo, tanto público como privado del país.Por lo que es loable que el Gobierno nacional reconozca –en palabras de García Linera– que “forzar (el pago de) un segundo aguinaldo puede poner en riesgo” las fuentes de trabajo y porque “en estos tiempos en América Latina tener un empleo, ya es una bendición (…) y eso hay que proteger”.En ese contexto, queda que los trabajadores opten por un bien superior al pago de un beneficio coyuntural que puede afectar la estabilidad laboral, es decir, creemos que es preferible apostar por una fuente de trabajo estable y que dé certidumbre en una época marcada por la crisis internacional.


Más del autor