El costo de “ser niña”
Es preocupante la invisibilización de los embarazos infantiles, que muchas veces son confundidos con las gestaciones adolescentes, porque afectan a niñas de 9 a 14 años, que fueron violadas por alguien de su entorno familiar, en la mayoría de los casos. Mariana tenía 10 años cuando su...
Es preocupante la invisibilización de los embarazos infantiles, que muchas veces son confundidos con las gestaciones adolescentes, porque afectan a niñas de 9 a 14 años, que fueron violadas por alguien de su entorno familiar, en la mayoría de los casos. Mariana tenía 10 años cuando su padrastro comenzó a violarla, amenazándola con matar a su madre si es que ella le contaba algo. La pequeña, que ya menstruaba, quedó embarazada. Fue su mamá la que notó que su vientre aumentaba de volumen, pero pensó que estaba llena de parásitos. La llevó a un hospital y le confirmaron que estaba embarazada. La niña le contó que su padrastro la vejaba mientras ella se iba a trabajar. La mujer sentó la denuncia ante la Policía, pero el padrastro se dio a la fuga y no ha sido detenido hasta la fecha En julio de 2014, cuando Mariana acababa de cumplir 11 años, dio a luz a una bebé de dos kilos de peso. La joven madre medía 1,39 centímetros y pesaba 34 kilos. Sus caderas eran estrechas y su útero no se había desarrollado plenamente. Los médicos le dijeron que su vida corría riesgo, pero la familia de su madre resolvió que el embarazo estaba muy avanzado y había que dejarlo completarse. Mariana lloraba porque no quería ser mamá. “Yo quiero jugar”, decía.En Bolivia se han dado y se siguen dando muchísimos casos similares. Un estudio global actualizado a mayo de 2016 por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) revela que Bolivia y Haití figuran como los países con los mayores índices de violencia contra niñas y adolescentes. El informe revisa los indicadores de educación, salud, maternidad y violencia en la población infantil y adolescente de la región. Advierte que en el país se corre el riesgo de “afianzar en edades tempranas la naturalización de hechos de alta gravedad y con consecuencias irreversibles, como el feminicidio”.El estudio señala además que- aunque una de las principales fuentes de información es la recopilación de estadísticas sobre denuncias registradas- la violencia contra niñas y adolescentes “es muy poco denunciada, por lo que las cifras disponibles en los países de la región permiten dar cuenta únicamente de la punta del iceberg del problema”.En Bolivia, la información disponible muestra una fuerte asociación entre ser víctima de violencia física y sexual y la temprana unión conyugal de las mujeres, “la incidencia de ambos fenómenos es declarada en mayor grado por quienes tuvieron uniones antes de los 20 años”.El informe subraya también que la alta incidencia al interior de la familia, la escuela y los espacios públicos son lugares de exposición, de las niñas y adolescentes, a la violencia por su condición de mujeres.En la escuela, “los niños varones sufren más robos y son más insultados, amenazados y agredidos físicamente... Sin embargo, las niñas y adolescentes están más expuestas a la violencia sexual y otras formas de violencia física”.Los datos disponibles muestran un escenario de alta incidencia de todas las formas de violencia física, sexual y psicológica, que se inicia tempranamente al interior del hogar y se extiende hasta la edad adulta. Los resultados nos hacen ver “los enormes retos que tiene Bolivia para cimentar una cultura de igualdad y respeto que logre erradicar la violencia… por lo que urge generar políticas públicas en diversos planos, interviniendo frontalmente sobre la errónea aceptación cultural de estas prácticas”.Una medida que se considera esencial es proteger a las niñas y adolescentes del matrimonio infantil y las uniones tempranas “por sus múltiples implicancias para su salud y su alta correlación con el padecimiento de violencia física y sexual”.En la ciudad de Tarija el pasado 30 de septiembre el Concejo Municipal declaró el 3 de octubre como el Día de la Niña. Se informó que hay muchas instituciones departamentales comprometidas con la labor de concientización y prevención.El objetivo de la norma es luchar contra la violencia en contra de las niñas y crear políticas certeras para mejorar su formación y capacitación. Esperemos que esta nueva ley del Concejo no quede en el cajón del escritorio, como muchas otras, y que el estigma de “ser niña” no se cobre más víctimas.


