Más allá de la política

“Hay políticas de Estado que deberían trascender a los gobernantes de turno y, lógicamente, estos temas de lucha contra delitos transnacionales, exportación de gas y exportación de energía eléctrica”, señaló el titular de Gobierno.Romero insistió en que es muy posible llegar a...

“Hay políticas de Estado que deberían trascender a los gobernantes de turno y, lógicamente, estos temas de lucha contra delitos transnacionales, exportación de gas y exportación de energía eléctrica”, señaló el titular de Gobierno.Romero insistió en que es muy posible llegar a entendimientos entre Brasil y Bolivia en el marco de satisfacer las necesidades de ambos países, porque “si bien pueden tener enfoques ideológicos distintos, no deberían verse interrumpidos o desnaturalizados por la concepción ideológica de los gobiernos de turno”.El pasado 31 de agosto y a raíz de la destitución senatorial de la ahora ex presidenta Dilma Rousseff, las ya entonces deterioradas relaciones bilaterales entre La Paz y Brasilia –fruto del juicio político al que fue sometida la ex mandataria a mediados de mayo–, cayeron a su nivel más bajo.Del total de 81 senadores brasileños, 61 votaron a favor del impeachment –necesitaban sólo 54 votos–, mientras que 20 se opusieron a la destitución de Rousseff, quien fue llevada a juicio político acusada de cometer irregularidades por la transferencia de recursos frente al déficit fiscal, aunque nunca fue acusada de corrupción.Tras la suspensión definitiva de Rousseff; Bolivia, Ecuador y Venezuela llamaron a consultas a sus embajadores como señal de protesta y calificaron la destitución como un golpe de Estado, en tanto que Argentina y Estados Unidos expresaron su deseo de trabajar con el gobierno del nuevo presidente Michael Temer.Asimismo, a la decisión del gobierno boliviano de llamar a La Paz al embajador Kinn, el canciller brasileño José Serra respondió que Bolivia se había asestado “un tiro en el pie” y auguró dificultades en los vínculos entre ambos países.Es decir, el enfrentamiento político marcó las relaciones bilaterales post destitución de Rousseff y puso en duda el éxito de las negociaciones pendientes sobre proyectos y contratos entre Bolivia y su mayor socio comercial en la región: Brasil.No obstante y más allá de las consideraciones políticas, la realidad señala que en el caso de las relaciones bilaterales boliviano-brasileñas, existen muchos temas pendientes como la llegada de una misión brasileña para negociar la ampliación del contrato de compra-venta de gas natural que fenece en 2019.Se tiene previsto que la ampliación será por al menos dos años adicionales a partir de 2020, como forma de compensación por los volúmenes de gas natural no demandados por Brasil desde la vigencia del acuerdo Gas Supply Agreement, firmado en 1996.Este contrato establece que el mínimo de compra es de 24 millones de metros cúbicos de gas natural al día y un máximo de 30,08 millones de metros cúbicos.Empero, la ampliación de la venta de gas no es el único tema de gran relevancia en la agenda comercial binacional, también está la exportación de energía eléctrica, proyecto por el que en abril pasado suscribieron un acuerdo para emprender un estudio de factibilidad de las represas de Río Madera y Cachuela Esperanza.Además, Brasil es un actor imprescindible en el proyecto boliviano del tren bioceánico que procura unir el puerto brasileño de Santos, en el Atlántico, y el puerto peruano de Ilo, en el Pacífico, atravesando nuestro territorio.Y si el nuevo gobierno brasileño busca mantener los volúmenes de gas natural que importa, que cubre el 30% de su demanda y abastece a 137 municipios de los estados de Mato Grosso, San Pablo, Paraná, Santa Catalina y Río Grande del Sur –que juntos aportan hasta el 50% de su PIB–, Bolivia es un socio clave para ese país, como Brasil lo es para el nuestro.En ese contexto, que Bolivia haya decidido el retorno del embajador Kinn a la sede de sus funciones es un paso indispensable para fortalecer la relación comercial binacional, porque más allá de las desavenencias políticas que pudieran existir entre ambos gobiernos, Brasil necesita el gas natural boliviano y Bolivia el mercado brasileño.


Más del autor