Murió David Padilla

falleció el pasado domingo a la edad de 89 años. Fue uno de los protagonistas militares –quizá el más trascendente– que apostaron por la democracia boliviana.A finales de los años 70 del siglo pasado, Bolivia encaró un duro proceso político de apertura democrática, un camino lleno de...

falleció el pasado domingo a la edad de 89 años. Fue uno de los protagonistas militares –quizá el más trascendente– que apostaron por la democracia boliviana.A finales de los años 70 del siglo pasado, Bolivia encaró un duro proceso político de apertura democrática, un camino lleno de dramáticos acontecimientos que supuso el enfrentamiento entre las fuerzas políticas afines a las dictaduras militares y aquellas que lucharon por el respeto a los derechos humanos y la recuperación de la democracia.Al final del régimen del general Hugo Banzer (1971-1978), la disidencia política se manifestó en los cuarteles y con fuerza durante el efímero gobierno de su heredero político: el general Juan Pereda Asbún, candidato oficialista en las elecciones convocadas –bajo presión popular– por el dictador.En la Navidad de 1977, una huelga de hambre iniciada por cuatro mujeres mineras: Luzmila de Pimentel, Nelly de Paniagua, Aurora de Lora y Angélica de Flores, creció como si fuera una bola de nieve y se tornó en masiva y nacional.Con ese histórico ayuno, el pueblo exigió la convocatoria a elecciones, una amplia e irrestricta amnistía política, la liberación de los presos políticos y el retorno de miles de exiliados. Y una de las dictaduras más duras y represivas de nuestra historia, que proscribió a los partidos políticos y sindicatos obreros; que asesinó, encarceló, confinó y exilió a cientos de personas, cedió a la presión popular y llamó a elecciones.El 9 de julio de 1978, en las primeras elecciones que se realizaban en Bolivia desde 1966, periodo de 12 años marcado por varios golpes y contragolpes militares, los bolivianos acudieron a las urnas, pero el escandaloso fraude a favor del candidato de la dictadura hizo que esos comicios fueran anulados.Descontento con Banzer, presionado por los grupos corporativos que habían apoyado su frustrada candidatura y los compromisos adquiridos, el 21 de julio de ese año Pereda lideró el golpe de Estado que puso fin a siete años de gobierno de fuerza de su mentor y tutor.No obstante, el ex ministro de Educación de Banzer apenas estuvo cuatro meses y tres días en el poder. El 24 de noviembre de 1978 un nuevo golpe de Estado, encabezado por el general David Padilla Arancibia lo derrocó.El nuevo presidente llegó a Palacio Quemado respaldado por militares institucionalistas que sostenían la tesis de que las Fuerzas Armadas estaban muy desgastadas por su prolongado ejercicio del poder, por lo que era indispensable un repliegue a sus específicas funciones y, en consecuencia, una apertura democrática plena a través de un proceso electoral. En ese contexto, uno de sus primeros actos del gobierno de Padilla fue convocar a elecciones generales para el 1 de julio de 1979, comicios en los que ninguno de los candidatos más votados: Hernán Siles (UDP) y Víctor Paz (MNR), obtuvo el 50% más 1 de votos ni la mayoría absoluta en el Congreso Nacional.Ante el empantanamiento político, una mayoría circunstancial optó por elegir como mandatario provisorio al presidente del Senado, Walter Guevara Arze, quien, el 8 de agosto de 1979, juró para ejercer el cargo por un año y convocar a nuevas elecciones. Y fue Padilla el primer militar –desde 1966– en entregar el mando de la nación a un presidente constitucional.Ahora bien, el hecho de que Guevara Arze fuera derrocado por Alberto Natusch Busch el 1 de noviembre de 1979, antes de cumplir tres meses de gobierno, corroboró la grave inestabilidad política que vivió Bolivia en la transición de la dictadura a la democracia.Y en ese escenario político marcado por la violación de los derechos humanos, la expoliación de los recursos naturales, la corrupción y por los perseguidos, detenidos, exiliados, asesinados y desaparecidos, es muy plausible el papel que jugó el general Padilla al interpretar la voluntad del pueblo de vivir en democracia.Es cierto que el 17 de julio de 1980 sobrevino el golpe de Luis García Meza, pero fue el último aleteo del impune asalto al poder que fue derrotado el 10 de octubre de 1982 con la posesión de Hernán Siles  Zuazo (UDP), quien inauguró el actual periodo democrático que ya lleva 36 años, el más largo de nuestra historia.


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