Los titiriteros de los “revolucionarios”

Porque, claro, éste en las últimas décadas ha sido un mundo en el que se produce más riqueza y capital que nunca. Es más, esa riqueza hasta se ha multiplicado de manera artificial, gracias a la especulación bursátil. Hoy hay miles de veces más dinero del que podría respaldar lo que se...

Porque, claro, éste en las últimas décadas ha sido un mundo en el que se produce más riqueza y capital que nunca. Es más, esa riqueza hasta se ha multiplicado de manera artificial, gracias a la especulación bursátil. Hoy hay miles de veces más dinero del que podría respaldar lo que se compra y vende en todo el globo.¡Y, sin embargo, surgen cada vez más sociedades en crisis! Buena parte de la pujante Europa de los 80 y 90 se tambalea. EEUU no logra salir de una atorada económica que podría –temen algunos analistas- derivar en un colapso histórico. China ha empezado a perder la velocidad con la que convirtió a su economía en la “locomotora del planeta”. Latinoamérica ingresó en una recesión en la que bastiones como Brasil, Argentina y Venezuela sufren sacudones sociales y políticos atizados por inacabables frenazos económicos. Sobra hablar de los problemas en el África y recordar que tampoco la pasan bien Japón, Rusia, Surcorea ni otras potencias.El mundo se halla en virtual crisis y los efectos implican sobre todo el aumento de sectores pobres, de desempleados, de marginales y sobreexplotados. Implica la desaparición de miles y miles de empresas pequeñas, medianas y hasta de potencial mayor que acaban quebradas. Se acelera, incluso, una destrucción demencial de la naturaleza. Pero, he ahí la gran paradoja, ¡es un mundo donde hay un grupo de gente que se hace cada vez más rica!Probablemente el título de un informe de la Organización No Gubernamental Oxfam presentado en febrero de este año resume con particular precisión este escenario: “Una economía al servicio del 1 por ciento”. Y las cifras que lo acompañan resultan tan indignantes como sorprendentes. La desigualdad extrema en el mundo está alcanzando cotas insoportables.El informe señala: “Actualmente, el 1por ciento más rico de la población mundial posee más riqueza que el 99 por ciento restante de las personas del planeta. El poder y los privilegios se están utilizando para manipular el sistema económico y así ampliar la brecha, dejando sin esperanza a cientos de millones de personas pobres. El entramado mundial de paraísos fiscales  permite que una minoría privilegiada oculte en ellos 7,6 billones de dólares”. Más adelante Oxfam destaca las siguientes relaciones:• En 2015, sólo 62 personas poseían la misma riqueza que 3.600 millones (la mitad más pobre de la humanidad). No hace mucho, en 2010, eran 388 personas.• La riqueza en manos de las 62 personas más ricas del mundo se ha incrementado en un 45 por ciento en apenas cinco años, algo más de medio billón de dólares (542.000 millones) desde 2010, hasta alcanzar 1,76 billones de dólares.• Mientras tanto, la riqueza en manos de la mitad más pobre de la población se redujo en más de un billón de dólares en el mismo periodo, un desplome del 38 por ciento.• Desde el inicio del presente siglo, la mitad más pobre de la población mundial sólo ha recibido el 1 por ciento del incremento total de la riqueza mundial, mientras que el 50 por ciento de esa “nueva riqueza” ha ido a parar a los bolsillos del 1 por ciento más rico.• Los ingresos medios anuales del 10 por ciento más pobre de la población mundial, en quienes se concentran pobreza, hambre y exclusión, han aumentado menos de tres dólares al año en casi un cuarto de siglo. Sus ingresos diarios han aumentado menos de un centavo al año. La creciente desigualdad económica perjudica a todo el mundo, ya que debilita el crecimiento y la cohesión social. Pero es la población más pobre la que sufre sus peores consecuencias.Ése el sistema mundial, por doloroso, inconcebible e intimidante que suene. La crisis le resulta funcional a una plutocracia que se ríe de los discursos de supuestos líderes contestatarios. Y mientras los “líderes” hablan, la plutocracia les impone proyectos, créditos, transgénicos, petroleras, armas, etc. que ellos simplemente deben decorar como decisiones “revolucionarias”. ¿Conoce, caro lector, alguna excepción?


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