Una zona de paz
“Hoy puedo decir, en este recinto histórico, que hemos cumplido a los colombianos y al mundo. En Colombia estamos pasando la página de la guerra para comenzar a escribir el capítulo de la paz”, dijo el mandatario, citado por la AFP, ante el pleno del 71º período de sesiones de la...
“Hoy puedo decir, en este recinto histórico, que hemos cumplido a los colombianos y al mundo. En Colombia estamos pasando la página de la guerra para comenzar a escribir el capítulo de la paz”, dijo el mandatario, citado por la AFP, ante el pleno del 71º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.“América –el inmenso continente americano, con todas sus islas, desde la Patagonia hasta Alaska– ¡es ahora una zona de paz!”, sentenció Santos, al presentar a los líderes mundiales lo acordado con la principal y más antigua guerrilla, alzada en armas tras una sublevación campesina en 1964, tras casi cuatro años de negociaciones en La Habana.“Ha terminado el último y más viejo conflicto armado del Hemisferio Occidental”, sostuvo Santos, durante un emotivo discurso que coincidió con el Día Internacional de la Paz. “Hay una guerra menos en el planeta”, añadió.El Acuerdo Final, Integral y Definitivo para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera en Colombia se firmará este 26 de septiembre en Cartagena, seis días antes de que 34 millones de colombianos acudan a las urnas, el 2 de octubre, y decidan en un referéndum la suerte del proceso de paz.Y para entonces comenzará la concentración de los miembros de la guerrilla en diversos campamentos del país, donde entregarán sus armas a las Naciones Unidas en un plazo de seis meses e iniciarán su proceso de reincorporación a la sociedad.No obstante, el pacto final acordado el 24 de agosto en La Habana, y que para entrar en vigor necesariamente tendrá que ser aprobado por los colombianos, en esencia establece que el grupo rebelde pasará a ser una organización política legal.Empero, no todos los partidos o grupos políticos respaldan la campaña por el Sí al Acuerdo Final de Paz, sino que agrupaciones ultraconservadoras, como el partido opositor de derechas Centro Democrático, que lidera el ex presidente Álvaro Uribe, hace campaña en contra del plebiscito de paz porque cree que da “impunidad a las FARC-EP” y “premia al terrorismo”.Además, organizaciones internacionales como Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional (AI) también han dirigido campañas en contra del proceso de paz.Mientras HRW señaló que “el acuerdo de paz en Colombia es un cúmulo de promesas vacías”, AI presentó un informe en febrero pasado en el que sostuvo que las sanciones para los miembros de las FARC no parecen ser proporcionales a la gravedad de los delitos cometidos y reprochó la justicia ordinaria por su alto grado de impunidad.Sin embargo, si bien los delitos políticos y conexos estarán sujetos a una amnistía, los de lesa humanidad, el genocidio y los crímenes de guerra, entre otros, quedarán al margen de ese beneficio y los culpables serán castigados con penas de entre cinco y 20 años de cárcel, según la gravedad del hecho y el grado de colaboración del acusado.En el transcurso de 52 años, el conflicto armado colombiano dejó al menos 220.000 muertos, 25.000 desaparecidas y 4.744.046 personas desplazadas, según el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).Ahora bien, una encuesta publicada el pasado 16 de septiembre por la empresa Datexco Company desvela que el 55,3% de los colombianos aprobaría el acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla, frente a un 38,3% que lo rechazaría.No obstante, esos porcentajes muestran una peligrosa reducción de la ventaja del Sí en casi 11 puntos, pues una primera encuesta revelada una semana antes por la misma firma mostraba un apoyo al Sí del 64,8% y un respaldo al No del 28,1%.Por eso, un eventual triunfo del No sería catastrófico para Colombia, porque significaría que un pueblo golpeado durante décadas con la violencia más extrema rechazaría el esfuerzo más colosal que gobierno alguno haya encarado con los líderes guerrilleros en busca de la paz.En ese contexto, los colombianos tienen en sus manos una decisión histórica, y en el marco de su soberanía asumirán –ténganlo por seguro– la decisión correcta.


