Bolivia: estrategia energética y proyecto nacional
La importancia de la política antiimperialista y nacional-popular, con sus problemas y retrocesos en algunos casos, ha fortalecido la soberanía, autoestima y unidad de Bolivia, ha reconstruido al Estado Nacional que prácticamente había sido enajenado al BM o al FMI, y ha avanzado en la...
La importancia de la política antiimperialista y nacional-popular, con sus problemas y retrocesos en algunos casos, ha fortalecido la soberanía, autoestima y unidad de Bolivia, ha reconstruido al Estado Nacional que prácticamente había sido enajenado al BM o al FMI, y ha avanzado en la construcción de un Mercado Interno fuerte. La década de unidad latinoamericanista y caribeña con Hugo Chávez, Lula Da Silva, Néstor Kirchner, Daniel Ortega, Evo Morales, José Mujica o Daniel Ortega ha coadyuvado a fortalecer esta tendencia. En este contexto adquieren una importancia central, junto a la industrialización del gas con la producción de fertilizantes, urea y diversidad de plásticos y el consumo masivo de gas, los proyectos hidroeléctricos productores de energía para el consumo interno y para la exportación, la industrialización del litio con alta tecnología y la conquista de la autosuficiencia en la producción de alimentos, vestido y vivienda. Esta situación general se ha manifestado de dos maneras: por una parte con la mejora de las condiciones de vida del conjunto de la población, con las políticas de redistribución social del excedente, las obras en educación, salud, deporte y recreación y la reducción de los niveles de pobreza y extrema pobreza y por otra parte con las potencialidades abiertas a una revolución productiva en la agricultura campesina y comunitaria y la manufactura e industria bajo el esquema de utilizar el producto del aprovechamiento de los recursos no renovables para desarrollar los recursos renovables.Todo esto a pesar, inclusive, de no haber implantado acciones de proteccionismo enfrentando el contrabando y el consumismo suntuario, de control de la banca y la fuga de capitales, de permitir el avance del poder político y económico de los terratenientes y de no disponer la obligación de reinvertir porcentajes importantes de ganancia en la economía nacional. Al respecto, se hace necesario, tomando en cuenta crisis internacional del capitalismo y la situación regional, desarrollar acciones enérgicas orientadas a la realización de la Agenda Patriótica 2025 con un programa y decisiones inmediatas impulsados por la participación y la movilización popular.Las generaciones más jóvenes y las familias experimentan una realidad de importantes niveles de consumo en mercados y supermercados formales e informales plenos de mercancías, de uso de artefactos sofisticados en comunicación y tecnología, de alto consumo de alimentos y bebidas en locales públicos que se han multiplicado de manera asombrosa en los últimos años. Estas generaciones desconocen la situación de los años neoliberales, los 80, 90 y parte de los 2000, cuando la crisis afectaba directamente a millones de bolivianas y bolivianas.La actualidad de los postulados del proceso de liberación nacional y del proyecto endógeno de desarrollo nacional con la Revolución Productiva, la Revolución Moral y la Democracia Participativa debe permitir avanzar en la Revolución Antiimperialista como respuesta, entre otras, a las posiciones surgidas en las potencias metropolitanas que sostienen discursos ambientalistas que buscan estancar el desarrollo económico y social. *Sociólogo boliviano y docente de la UMSA. Escribe en publicaciones de Bolivia y América Latina.


