Desafío boliviano
El primer gabinete binacional se realizó en junio pasado en Puno (Perú) durante el gobierno del ex mandatario de ese país, Ollanta Humala.Desde el Perú se confirmó que el nuevo presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, visitará el próximo 4 de noviembre a su homólogo boliviano Evo...
El primer gabinete binacional se realizó en junio pasado en Puno (Perú) durante el gobierno del ex mandatario de ese país, Ollanta Humala.Desde el Perú se confirmó que el nuevo presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, visitará el próximo 4 de noviembre a su homólogo boliviano Evo Morales en Sucre, como parte del gabinete binacional pendiente entre ambos países. El proyecto que impulsa Bolivia propone que el Corredor Ferroviario Bioceánico Central (CFBC) atraviese territorio nacional para unir el puerto de Santos (Brasil), sobre el océano Atlántico; con Ilo y Matarani (Perú), sobre el Pacífico. Los impulsores de este proyecto aseguran que el plan férreo permitirá que al margen de los tres países involucrados, se beneficien Argentina, Paraguay y Uruguay a través de la hidrovía Paraguay-Paraná.Se tiene previsto que el tren bioceánico reducirá costos y tiempos de exportación en la región y hacia los mercados de ultramar, tendrá para Suramérica un impacto económico equivalente al que tiene el Canal de Panamá y potenciará las capacidades de exportación de la región frente a otras del mundo.El proyecto, por su bajo costo y su carácter estratégico, cuenta con el respaldo de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), ya que reducirá los costos logísticos de las exportaciones de la región hacia los mercados asiáticos, y el interés de Alemania por financiarlo.En ese contexto, en enero pasado el proyecto boliviano mereció el respaldo del ex presidente Humala, cuyo gobierno licitó los estudios prefactibilidad de ambos puertos, y en febrero la entonces presidenta brasileña Dilma Rousseff, luego de sostener una reunión con Morales en Brasilia, comprometió el apoyo de su país al corredor férreo. No obstante, aunque UNASUR respaldó desde el primer momento la construcción del corredor ferroviario que propone Bolivia, la sintonía política con Brasil no es la misma desde la destitución de Rousseff y la asunción de Michael Temer como presidente; mientras que Kuczynski, aunque no descartó el proyecto boliviano, dijo recientemente que “existen otras prioridades” para su país.A ello se suma la decisión asumida –entre el 28 y 29 de julio pasado, en la ciudad brasileña de Campo Grande, Estado de Matto Grosso do Sul– por los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile y Paraguay de consolidar el corredor bioceánico que, sin pasar por territorio boliviano, conectará el sur de Brasil con los puertos del norte chileno.El propósito de la creación de esa ruta bioceánica es conectar comercialmente las ciudades de Campo Grande, por el puerto Murtinho (Brasil); Carmelo Peralta, Mariscal Estigarribia y Misión La Paz (Paraguay), Pozo Hondo, Tartagal, Jujuy, Salta, Sico y Jama (Argentina) con los puertos de Antofagasta, Mejillones, Iquique y Arica (Chile).Según el embajador chileno en Brasil, Jaime Gazmuri, solo faltaría asfaltar 500 kilómetros para completar ese corredor interoceánico que cruzará esos cuatro países, pasando a muy pocos kilómetros al sur de Bolivia.Y por el norte, Perú mantiene en pie el proyecto de un tercer corredor bioceánico, la denominada Ferrovía Transcontinental Brasil-Perú (FETAB), que tiene previsto unir los océanos Atlántico y Pacífico, sin atravesar territorio boliviano, con la mira en los mercados del Asia.No obstante, mientras el corredor proyectado por el Perú cruza la Amazonia, es caro (10.000 millones de dólares), es largo (5.300 kilómetros) y enfrenta problemas ambientales; el tren bioceánico propuesto por Bolivia es más barato (7.500 millones de dólares), menos largo (3.750 kilómetros), tiene resueltos los temas ambientales, beneficiará a seis países suramericanos y cuenta a su favor con la voluntad de Alemania de financiarlo.Ahora bien, en el gabinete del 4 de noviembre la delegación boliviana cuenta con todos los argumentos económicos y estratégicos para dar el impulso final al Corredor Ferroviario Bioceánico Central, por lo que lograr el apoyo peruano será concluyente para concretar el proyecto con Brasil.En ese contexto, el desafío de las autoridades bolivianas es colosal, y aunque a ojos vistas el panorama en ciernes parece no ser el más favorable para el país, Bolivia no puede darse el lujo de ser excluida de los corredores bioceánicos suramericanos. ¿No les parece?


