Derecho al refugio
La Declaración de Nueva York fue aprobada durante la cumbre sobre el tema que sesionó este lunes en la ONU y que ya había sido pactada por los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas en agosto pasado.En el texto, los jefes de Estado y de Gobierno se comprometen a proteger a cabalidad los...
La Declaración de Nueva York fue aprobada durante la cumbre sobre el tema que sesionó este lunes en la ONU y que ya había sido pactada por los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas en agosto pasado.En el texto, los jefes de Estado y de Gobierno se comprometen a proteger a cabalidad los derechos humanos de todos los refugiados y migrantes sin importar su estatus, y respetar las normas internacionales vigentes en ese ámbito.Además, expresan su solidaridad con los millones de personas que se han visto obligadas a dejar sus hogares y reconocen los riesgos a los que se enfrentan.En ese contexto, antes de su aprobación el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, felicitó a los Estados miembros y destacó la trascendencia del compromiso asumido.“La adopción de esta Declaración implicará que más niños puedan asistir a la escuela, que más trabajadores puedan buscar trabajo en el extranjero de forma segura en lugar de quedar a la merced de traficantes criminales, y que más gente tenga opciones reales de regresar a sus países una vez que hayan terminado los conflictos y que haya paz”, sostuvo el diplomático surcoreano.En la Declaración, los 193 Estados miembros reconocen la responsabilidad compartida para gestionar los grandes movimientos de refugiados y migrantes de forma humana, sensible, compasiva y centrada en la gente, y se comprometen a abordar las causas de estos desplazamientos masivos de población.Del mismo modo, condenan los actos y manifestaciones de racismo, discriminación racial y xenofobia contra los refugiados, migrantes y desplazados, y los estereotipos que a menudo se les asignan.Ahora bien, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en el mundo existen cerca de 70 millones de refugiados, solicitantes de asilo o desplazados dentro de sus países debido a conflictos o persecución, y la guerra sigue siendo la principal causa del desplazamiento forzado en el mundo.El mayor número de refugiados provienen de Siria, Irak, Afganistán, Somalia y Sudán del Sur, países golpeados por guerras fratricidas internas y violencia extrema alimentada por intereses políticos de potencias externas que –en los hechos– rechazan abrir sus puertas a los refugiados que generan.Los refugiados son seres humanos que huyen de su país debido al temor de ser víctimas de la guerra, perseguidos por motivos de raza, política, religión u otros motivos; en tanto que los desplazados son personas que no han salido de su país, pero se ven obligadas a dejar la ciudad donde vivían para trasladarse a otra dentro de su nación.Sólo entre el 2014 y lo que va de este 2016, más de 2 millones de refugiados tocaron las puertas de Europa, pero las medidas que aplica la Unión Europea, cada vez más restrictivas, no alivian su penoso viaje, llegando algunos países a contemplar el uso de la fuerza militar contra el flujo migratorio o el levantamiento de muros, lo que agudizó una catástrofe humanitaria sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial.Para miles de estos seres humanos desesperados se trata de un círculo vicioso: huyen del Estado Islámico o del hambre y la violencia, pero acaban muriendo en camiones o en el mar, en medio del rechazo de las autoridades europeas. Además, quienes escapan de la miseria y de los conflictos armados que otros países desataron no pueden ser tratados como animales en las fronteras de los ‘civilizados’ países a donde pretenden ingresar.En marzo pasado, la Unión Europea y Turquía firmaron un acuerdo para frenar el flujo de refugiados sirios e iraquíes a Europa, pacto que vulnera el Derecho de Asilo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Carta de los Derechos Fundamentales, la Convención de Ginebra sobre los Refugiados y la Convención Europea de los Derechos Humanos.Por eso es trascendente la Declaración de Nueva York sobre refugiados y migrantes, porque cuestiona a un mundo que mientras promueve el libre flujo de capitales, bienes y mercancías, prohíbe y criminaliza la libre circulación del ser humano.


