Sedes de la viveza criolla
A escasas tres cuadras de la plaza principal de Tarija, destaca una brillante construcción de cuatro pisos que opaca las humildes viviendas contiguas construidas con adobe y teja. Se trata de la nueva sede de la Central Obrera Departamental que a pesar de contar con otra sede en la Daniel Campos...
A escasas tres cuadras de la plaza principal de Tarija, destaca una brillante construcción de cuatro pisos que opaca las humildes viviendas contiguas construidas con adobe y teja. Se trata de la nueva sede de la Central Obrera Departamental que a pesar de contar con otra sede en la Daniel Campos (entre Madrid y 15 de abril), decidió crecer en posesiones materiales y limitar la reflexión ideológica que apunte a mejorar las condiciones laborales y sociales de los trabajadores tarijeños.Pero no es la única, las sedes sindicales se han reproducido como hongos fruto de las prebendas del programa gubernamental “Bolivia Cambia, Evo Cumple” que busca domesticar a los trabajadores.La moderna construcción de vidrio macizo ha encandilado a los noveles dirigentes que han perdido el rumbo del sindicalismo y para solventar los gastos de esta obra faraónica han convertido a la institución en una oficina de Bienes Raíces que renta y cobra alquileres a privados.Los dirigentes argumentan que sus hijos serán capacitados por la Universidad Nacional del Oriente a través de becas solidarias y también a sus asociados que podrán culminar en el largo plazo una carrera universitaria, fines educativos que una sede sindical, no puede ofrecer ni asegurar.Lo censurable es que se haya tirado al canasto la centenaria lucha de los trabajadores que se inició en el distrito minero de Siglo XX, con la aprobación de la Tesis de Pulacayo, una tesis reivindicativa de los derechos laborales. Esta mole de concreto ofende y desafía los elementales principios del sindicalismo en Bolivia, que durante años impulsaron Juan Lechín Oquendo como secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB) y el fallecido dirigente sindical tarijeño, Simón Reyes Rivera, que abandonó el pago para emprender un camino aún más pedregoso y comprometido: defender los intereses de los trabajadores en plena dictadura.Este episodio me trajo a la memoria un hecho censurable sucedido en las minas, donde un innombrable dirigente sugirió a la dictadura introducir gas a las bocaminas para provocar que los dirigentes perseguidos salieran a la superficie, hecho que terminó en tragedia.La Central Obrera Departamental debe mantener su independencia ideológica, los dirigentes están obligados a vivir sin tener precio para que sus acciones tengan fuerza y vigencia. Si no lo hacen serán como los fantasmas que no son nada si les quitas la sábana, como afirma Joan Manuel Serrat en una canción.*es periodista


