Licencias suicidas

pero no lo hacen, permanecen vacías y sin efectivos asignados.Según datos oficiales, estadísticamente, existe un policía por cada 366 habitantes, personal insuficiente para una ciudad que crece en población y necesidades de seguridad.Controles tibiosLa promesa del municipio de brindar: Vida...

pero no lo hacen, permanecen vacías y sin efectivos asignados.Según datos oficiales, estadísticamente, existe un policía por cada 366 habitantes, personal insuficiente para una ciudad que crece en población y necesidades de seguridad.Controles tibiosLa promesa del municipio de brindar: Vida saludable, Alcaldía amigable y una Tarija fuerte, se diluye cuando los ciudadanos perciben que las leyes no se cumplen y las normas provocan risa. No basta con entregar vehículos a la Policía sino de lograr que esos vehículos sirvan para resguardar a la ciudadanía. Los patrullajes son tímidos, los resultados escasos y las inversiones abultadas.El gobierno Municipal de Tarija, responsable de extender licencias de funcionamiento de locales nocturnos y autorización para el expendio de bebidas alcohólicas, se conforma con otorgar licencias a diestra y siniestra para captar ingresos; pero luego no realiza seguimiento ni impone las sanciones previstas en las leyes y normas vigentes. ¿Cómo explicar que los locales nocturnos y pubs funcionen de jueves a domingo y diariamente infrinjan el horario de cierre establecido hasta las 3.00 de la mañana, permitan el ingreso de menores de edad y sus eventuales clientes permanezcan a puerta cerrada en los locales hasta las 10.00 de la mañana del día siguiente?Resulta imposible hablar de vida saludable, cuando los locales no cumplen con las normas de mitigación del ruido, que se amplifica con el uso de sintetizadores, batería y micrófonos que amplifican el sonido y truncan el descanso. Los vecinos sufren violencia auditiva cuatro días a la semana y cuando gestionan una queja jamás reciben respuesta y menos solución.Tarija Capital para ser tal, debe mejorar sus sistemas de control y supervisión a bares, cantinas y pubs, además de aplicar con rigurosidad las leyes y sancionar a los infractores. Los operativos de control no son efectivos, los locales son clausurados y reabiertos en menos de 24 horas después de cancelar la multa. Según la ley los reincidentes a las normas debieran ser juzgados por el Ministerio Público, organismo que a la fecha no impuso ninguna sanción.La norma de seguridad vigente establece que las discotecas, karaokes, bares y pubs, debieran contar con una puerta de escape, salidas de emergencia, extintores, mitigación del ruido, señalética e incluso un guardia de seguridad, lo que tampoco se cumple.Capital sin controlLas calles de Tarija Capital de jueves a domingo se convierten en urinarios públicos. Los clientes, en estado de ebriedad, abandonan botellas, vasos de cerveza y bebida a medio consumir en las ventanas y aceras del vecindario, las bandejas desechables de comida son esparcidas por la calzada.A esto se suman las célebres peleas a causa del consumo desmedido de bebidas alcohólicas, los bocinazos al amanecer y toda la parafernalia que se desata cuando se bebe sin control y se incumplen  las normas. La Policía no custodia ni vigila como debiera sobre todo la zona de El Molino donde hay bares, pubs y licorerías, no existen cámaras filmadoras que registren estos excesos que los vecinos viven y  sienten, a pesar de estar en el corazón de la ciudad y muy próxima a las oficinas del Comando policial.Tarija Capital merece que sus autoridades actúen y sancionen sin mirar a quién.  *es periodista especializada en temas económicos y de género


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