A propósito del conflicto por el Prosol
Al mismo tiempo es un segmento muy numeroso, el más numeroso en la estructura de la rama agropecuaria.Toda política requiere ser evaluada al cabo de algunos años de aplicación con el propósito de medir el cumplimiento de los objetivos previamente fijados y, en segundo lugar, sobre la base de...
Al mismo tiempo es un segmento muy numeroso, el más numeroso en la estructura de la rama agropecuaria.Toda política requiere ser evaluada al cabo de algunos años de aplicación con el propósito de medir el cumplimiento de los objetivos previamente fijados y, en segundo lugar, sobre la base de dicha evaluación proceder con los correctivos. En el caso del Prosol, seguramente las autoridades de turno han encontrado que el sector campesino requiere de apoyo financiero. Seguramente también esa definición ha sido adoptada luego de análisis y estudios que arrojaron información suficiente que se constituya en la base para dicha definición, con lo cual se habrían fijado algunos objetivos que el Prosol debía alcanzar.Las políticas económicas siempre tienen objetivos bien definidos por cumplir y no tienen una duración indefinida en el tiempo. El cumplimiento de los objetivos dará lugar a la aplicación de una nueva política para cumplir nuevos objetivos acordes con la nueva realidad. Esto quiere decir que ni el Prosol ni ninguna política económica podría ser a fondo perdido, muy pronto entrarían en contradicción con la propia dinámica del sistema económico. Otro aspecto importante es la ejecución de esta política: generalmente en el instrumento de creación existe un diseño para la aplicación de la misma. Al ser recursos del Estado, están sujetos a normativas aprobadas para evitar su desvío hacia el enriquecimiento ilícito con la consiguiente distorsión de la política y su fracaso.En el caso del Prosol, el impase está entre la exigencia “por derecho” como argumento de los beneficiarios y “la necesidad de un nuevo reglamento” por parte de las autoridades. El argumento de las autoridades tiene asidero, sobre todo, si se ha realizado la evaluación correspondiente, y también si la aplicación del programa fue idónea, sin distorsiones y en claro, sin corrupción. Esta acción de evaluación es necesaria con toda nueva política y se hace de obligatorio cumplimiento para las autoridades de turno por la necesidad de aplicar correctivos si fueren necesarios. Las políticas económicas deben ser exitosas, sin ello no sirven. Igualmente es necesaria la evaluación en la ejecución del programa, por la misma razón de poder detectar falencias de procedimiento y elementos susceptibles de contaminarse con la corrupción. La Ley SAFCO que atinge a todo lo que se refiere administración de recursos del Estado, su no cumplimiento tiene consecuencias administrativas y hasta de orden judicial, de manera que si las autoridades de la Gobernación han encontrado aspectos negativos en la aplicación del programa, están obligadas a aplicar correctivos para que logre alcanzar sus objetivos.Por el otro lado, eso del “derecho” es atendible, aunque no es el único segmento poblacional que lo tiene. ¿Acaso no tendrían derecho de asistencia estatal los discapacitados o los de la tercera edad que están en el abandono? Los desempleados que no encuentran un puesto de trabajo igualmente podrían demandar un subsidio de desempleo, en fin, se corre el riesgo de una repartija de los recursos –siempre escasos- del Estado sin mayor planificación que busque un manejo idóneo de los mismos a través de programas y proyectos rentables, es decir que permitan la reproducción de esos recursos para solventar las necesidades de las futuras generaciones.Este conflicto debiera ser aprovechado por los campesinos, por los tarijeños y los bolivianos para dejar atrás esa “mentalidad rentista” que ha penetrado en muchas agrupaciones respecto a los recursos de regalías y del IDH como si fuera un “derecho” de cada quien a recibir su cuota parte. Habría que alcanzar un sistema planificado de asignación de recursos buscando el bien para toda la sociedad. Un buen ejemplo es la construcción de hospitales, de la planta de tratamiento de aguas residuales que hasta hoy no encuentra definición, otro podría ser la creación de una entidad financiera de segundo piso que atienda las necesidades de los sectores productivos; también podría ser el apoyo a la pequeña producción agrícola, en este caso el Prosol tendría al menos dos objetivos que cumplir: la transformación del aparato productivo y bajar los costos de producción para el abaratamiento de los productos alimenticios básicos. Ambos están estrechamente ligados. La introducción de nuevas tecnologías permite aumentar la productividad sin lo cual no es posible reducir los costos de producción. Si ello se cumple, todos ganan incluyendo los consumidores. La política de apoyo se vería coronada con dos logros de incalculable valor: por un lado el sector agrícola estaría realizando una gran contribución al crecimiento económico (global) y por otro los productores campesinos mejorarían su ingreso y con los medios técnicos para superar la pobreza.Como se puede ver, la única instancia para el tratamiento adecuado que lleve al Prosol al éxito esperado es el diálogo y la negociación. En un sistema democrático no hay cabida para las imposiciones. La democracia es tolerancia y solidaridad, pero también es sentido de responsabilidad y respeto por el otro, sin lo cual no es posible la sana convivencia.


