Una de “monjes negros”
Las coincidencias entre unos y otros son singulares. Por ejemplo, tanto Sánchez Berzaín como Montesinos, antes de llegar al eje del poder fueron abogados de narcotraficantes. Pero, curiosamente, también gozaron de notables relaciones con autoridades estadounidenses. Valga destacar, por...
Las coincidencias entre unos y otros son singulares. Por ejemplo, tanto Sánchez Berzaín como Montesinos, antes de llegar al eje del poder fueron abogados de narcotraficantes. Pero, curiosamente, también gozaron de notables relaciones con autoridades estadounidenses. Valga destacar, por ejemplo, que Montesinos, formado inicialmente como militar y hasta el grado de capitán, fue expulsado de las FFAA peruanas por traición. En 1976, se le sentenció por haber entregado secretos militares al Pentágono y la CIA.
Pero, pese a semejantes antecedentes, tres lustros más tarde, Fujimori lo convirtió en un superministro: Montesinos era a la vez la Jefe del Servicio de Inteligencia Nacional del Perú(SIN), Consejero de Seguridad del Gobierno y principal asesor presidencial. Ocupó ese sitial entre 1990y el año 2000.
En la década de los años 80, el bufete Sánchez Berzaín & Asociados ganó fama en pleitos legales de Santa Cruz y Cochabamba por su eficacia, especialmente en casos de narcotráfico. Sánchez se movía hábilmente y sacaba provecho de sus amistades con juristas antinarcóticos de la narcodictadura de Luis García Meza y Luis Arce Gómez (1980 – 1981). Llegaron a tal nivel sus ligazones narco que en 1985, la familia de Oscar “Techo de Paja” Roca le pidió que la defienda. Roca es considerado el segundo más importante “pez gordo” del narcotráfico de la historia boliviana. Y, sin embargo, bien sabido es el poder que Sánchez Berzaín alcanzó durante los gobiernos de Gonzalo Sánchez de Lozada.
De Eid bastará sintetizar que, sin ocupar cargos oficiales, virtualmente siempre fue cabeza de decisiones y negociaciones gubernamentales. Además era el número dos del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria. Frecuentemente se asegura que se sacrificó por el partido y algunos miembros cuando purgó cuatro años de cárcel por supuesto encubrimiento al narcotráfico.
Y más de una voz asegura que la semana pasada los medios de comunicación mostraron una de las mejores actuaciones de un “monje negro”. La oposición política se desgañitó gritándole pestes y las temidas redes sociales abundaron en adjetivos y ayes de indignación. Hasta varios medios de comunicación a los que les regaló flores verbales le respondieron con fina, pero furiosa retórica y con vasta cobertura. Mientras tanto, el líder estaba muy contento y hasta era condecorado en El Caribe y sus ministros se hallaban abocados a sus habituales menesteres.
Misión cumplida, el ministro escudo ahoga el escándalo con sus bravatas mientras la pérfida concubina queda sin cartas bajo el brasier ni escapatoria. Una vez más el “monje negro” salió a capear el temporal. Y, claro, con retractaciones sorpresa incluidas, muy probable final para cuatro meses de una incómoda crisis de Gobierno.


