Tarija, Jesús y una oportunidad que no conviene dejar pasar

Un visitante puede leer sobre la Semana Santa de Tarija, puede ver fotografías, puede consultar un folleto turístico, pero otra cosa muy distinta es sentarse en una sala a oscuras y encontrarse, de pronto, frente a un Jesús que camina hacia el Gólgota mientras una multitud guarda silencio

Hay ciudades que esperan al turista, y hay ciudades que hacen algo más inteligente: le dan una razón para venir.

Tarija lleva años teniendo casi todas las piezas necesarias para hacerlo. Tiene paisaje, gastronomía, patrimonio, música, tradición y una Semana Santa con personalidad propia. Tiene, además, algo que no se puede fabricar con una campaña publicitaria: una identidad.

Pero tener los ingredientes no significa necesariamente saber cocinar el plato, y ése es, probablemente, uno de los grandes problemas del turismo cultural; no basta con tener una tradición. Hay que saber contarla.

No basta con tener patrimonio, hay que conseguir que alguien quiera conocerlo.

No basta con celebrar una fiesta, hay que convertirla en una experiencia capaz de permanecer en la memoria de quien la vive.

Aquí es donde aparece el teatro, y aquí es donde aparece “Jesús de Nazaret”.

La pregunta no es únicamente si una gran producción teatral puede llenar un teatro durante la Semana Santa de 2027, la pregunta interesante es otra:

¿Puede una producción como ésta ayudar a que Tarija convierta su Semana Santa en uno de sus grandes acontecimientos culturales y turísticos? Sinceramente, creo que sí.

Pero no ocurrirá por el simple hecho de representar la historia de Jesús, ocurrirá si entendemos lo que realmente tenemos entre manos, porque “Jesús de Nazaret” no es solamente una obra sobre religión, es una historia sobre el poder y la rebelión. Sobre la traición y el arrepentimiento. Sobre la culpa de Pedro, la desesperación de Judas, el dolor de María, la transformación de Magdalena, las dudas de Tomás y la conversión de quienes descubren demasiado tarde que estaban mirando la historia desde el lado equivocado.

Es, en definitiva, una historia sobre seres humanos, y quizá por eso siga funcionando dos mil años después. El teatro religioso tiene, además, una ventaja que el turismo contemporáneo entiende muy bien: convierte una historia en una experiencia.

Un visitante puede leer sobre la Semana Santa de Tarija, puede ver fotografías, puede consultar un folleto turístico, pero otra cosa muy distinta es sentarse en una sala a oscuras y encontrarse, de pronto, frente a un Jesús que camina hacia el Gólgota mientras una multitud guarda silencio.

Eso no se explica, eso se vive.

Y el turismo del futuro va a depender cada vez más de experiencias que puedan vivirse y no simplemente de lugares que puedan fotografiarse, Aquí aparece una segunda pregunta, quizá más incómoda: ¿Está Tarija preparada para aprovechar esa oportunidad?

Porque una superproducción teatral no puede hacer sola lo que debería hacer una estrategia cultural y turística, si queremos que alguien viaje a Tarija para ver “Jesús de Nazaret”, tendrá que encontrar algo más cuando llegue, tendrá que encontrar una ciudad viva, una Semana Santa que tenga programación,

·        Rutas culturales

·        Patrimonio abierto.

·        Gastronomía.

·        Música.

·        Tradición.

·        Enoturismo.

·        Hoteles preparados.

·        Restaurantes preparados.

·        Información turística.

·        Y, sobre todo, una idea común:

“Que todo aquello que ocurre en Tarija durante esos días forma parte de una misma experiencia”.

Si cada uno trabaja por separado, tendremos actividades, si todos contamos la misma historia, tendremos un acontecimiento; y la diferencia no es menor, las ciudades turísticas no se construyen únicamente con monumentos.

Se construyen con relatos, París tiene sus relatos, Roma tiene sus relatos, Sevilla tiene sus relatos, Cuzco tiene sus relatos, y Tarija también, la cuestión es si estamos dispuestos a contarlos con ambición, “Jesús de Nazaret” puede ser una de esas historias.

No la única, pero sí una especialmente poderosa, Porque reúne algo que pocas propuestas culturales consiguen reunir al mismo tiempo: tradición, emoción, espectáculo y capacidad de convocatoria. Y porque puede convertirse, si existe continuidad, en algo más importante que una obra, puede convertirse en una tradición, Ése es el verdadero desafío, no estrenar en 2027,

Conseguir que en 2028 la gente pregunte cuándo vuelve Jesús, y que en 2029 ya no haga falta explicarlo.

 

Porque la Semana Santa de Tarija tendrá asociado un nombre, un escenario, una historia, una experiencia, entonces quizá descubramos que aquella primera representación no era solamente un proyecto teatral, era una apuesta por la ciudad de Tarija, por su cultura, por sus artistas, por sus jóvenes, por su capacidad de crear, y también por su capacidad de atraer.

Porque el turismo no consiste únicamente en conseguir que alguien venga, consiste en conseguir que alguien quiera volver, y para eso hace falta algo que ningún folleto puede fabricar: “una razón para recordar” y Tarija ya tiene muchas.

Lo que necesita ahora es aprender a contarlas, y quizá una de las mejores maneras de empezar sea hacerlo sobre un escenario.

 

Porque algunas ciudades se visitan, pero otras... se viven. Y mi deseo es que Tarija sea una de ellas.

 

Jesús de Nazaret – Semana Santa 2027 –

Convocatoria abierta para la población de Tarija

¡Participa!

 

Lic. Andrés Grau – director del proyecto


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