Un “cuarto intermedio” para mirar 30 años de historia

Hace exactamente 30 años vivíamos la consolidación de una naciente democracia y el lanzamiento del Decreto Supremo 21060, con el que se iniciaba el ciclo neoliberal. Ambos aspectos marcaron un punto de inflexión en la historia, no sólo por el cambio en las estructuras institucionales del...

Hace exactamente 30 años vivíamos la consolidación de una naciente democracia y el lanzamiento del Decreto Supremo 21060, con el que se iniciaba el ciclo neoliberal. Ambos aspectos marcaron un punto de inflexión en la historia, no sólo por el cambio en las estructuras institucionales del Estado, sino también por la emergencia de nuevos sujetos, el declinamiento de otros, el surgimiento de  nuevas modalidades y temas de conflicto. Así como  la aparición de múltiples escenarios de participación que comenzaron a proliferar en los intersticios de la sociedad, otorgando una nueva vitalidad a la trama social, que se intensificó  y cobró protagonismo político a inicios de siglo.Los partidos habían asumido un rol central como nuevas élites en el poder y realizaron un importante esfuerzo por llevar adelante una serie de reformas, institucionales propiciadas por acuerdos interpartidarios para mejorar la calidad institucional de la democracia. Así sentaron las bases de una institucionalidad que no estuvo acompañada por la voluntad política de los partidos y tampoco por una sociedad comprometida con sus instituciones. De ahí devino el rechazo a la gestión partidaria  y el ciclo de protestas de inicios de siglo que cuestionó a los partidos y también a las instituciones políticas, y a la democracia, propugnando una “refundación estatal”  que aún no termina de consolidarse.Hace justamente  30 años, Xavier Albó escribió un primer artículo, que en ese momento resultaba casi profético. El mismo se denominó “Cuando el gigante despierte”, presagiando el derrotero histórico que los indígenas irían a jugar pocos años después. Aún no se puede evaluar con precisión cuánto realmente cambió el país en estos 30 años de historia, pues, por un lado, se perciben fuertes líneas de continuidad, en especial en el campo económico, pues el modelo neoliberal impera en las relaciones sociales, pese al discurso contrario de los actuales gobernantes. Otros  aspectos, como una cultura política patrimonialista enquistada en el Estado desde hace más de cinco décadas, que se expresa en el aprovechamiento privado de los bienes públicos o en la arbitrariedad en el uso del poder.Pero, por otro lado, también se perciben vientos transformadores que han sembrado la democracia de nuevos componentes, como la ampliación en la participación social, los avances irreversibles respecto a la inclusión sociocultural, la lucha contra el racismo, el camino hacia la igualdad de género o la necesidad de una descentralización creciente del Estado. Estos cambios tienen un sustento cualitativamente distinto a la simple emisión de leyes,  decretos o discursos retóricos, porque han sido producto de largas luchas sociales y, al mismo tiempo,  han sido apropiados por “la sociedad en su historia”.

*es socióloga y analista.


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