“No los perdones, Señor ellos sí sabían lo que hacían”
Escribo sobre él pues me informaron que, en este momento, Chacho ésta muy delicado de salud, luchando por su vida en su La Rioja natal.No hace muchos días, el 29 de abril de 2016, fueron condenados 13 genocidas en La Rioja, en el marco del juicio conocido como “Megacausa”, por delitos de...
Escribo sobre él pues me informaron que, en este momento, Chacho ésta muy delicado de salud, luchando por su vida en su La Rioja natal.No hace muchos días, el 29 de abril de 2016, fueron condenados 13 genocidas en La Rioja, en el marco del juicio conocido como “Megacausa”, por delitos de lesa humanidad cometidos durante el proceso “cívico-militar” que causó la desaparición forzada y el asesinato de más de 30 mil argentinos, paraguayos, bolivianos, uruguayos, chilenos y otros latinoamericanos, la mayoría jóvenes, en el marco del Plan Cóndor.Chacho prestó, en esta causa, un testimonio contundente, junto a su hijo, secuestrado también en 1976 y cruelmente torturado bajo las ordenes directas del entonces teniente César Milani, quien es hoy nada menos que Comandante en Jefe del Ejército Argentino, desde que, el año 2013, Cristina Fernández de Kirchner lo designara inexplicablemente, en medio de duras protestas de sus víctimas.Milani está imputado en varias causas por crímenes de lesa humanidad, pero sigue protegido e impune por los sucesivos Gobiernos; extrañamente por los Kirchner, que habían dados señales de avances importantes en materia de derechos humanos, y ahora por Macri.Chacho estuvo en 10 cárceles durante 8 añosy figuró durante 13 meses como detenido-desaparecido. Fundador de la primera cooperativa gráfica de América, Copegraf (hoy diario El Independiente), toda su vida es un ejemplo de lucha y compromiso. Documentó en Cuba, utilizando unos archivos originales que llegaron clandestinamente a la isla, a cientos de genocidas en un libro que, sin editar todavía, permitió identificarlos para el Nunca Más. El exhaustivo documento de Schaller, llamado “Argentinos sin nombre” informa sobre 2.860 represores, cómo y dónde actuaron, anécdotas, vivencias y poesías desde el interior de las cárceles argentinas durante la dictadura. Los represores están divididos por la fuerza a la que pertenecieron, Ejército, Gendarmería, Fuerza Aérea, entre otras, y el último capítulo está dedicado a los “obedientes represores”.El 24 de marzo de 1976, día del golpe de Estado, Plutarco estaba postrado en el hospital después de varios días de brutales torturas supervisadas por el hoy Jefe del Ejército. Corrió entonces el rumor de que se había escapado. Chacho cuenta que Milani en persona acudió a su lecho de enfermo: “Una noche, tipo 11, sentí unos tiros en el patio y corridas. Al ratito entraron dos personas donde yo estaba en la cama, con un custodio policial. Uno entró corriendo, me pega un tirón en la colcha y dice “no, este hijo de puta está acá ” y se fueron”. “Esa noche (los militares) fueron a mi casa y lo llevaron preso a mi hijo (Oscar), de 18 años, culpándolo de haber querido liberarme desde el hospital. Una cosa ridícula y totalmente insólita”. “A la guardia siguiente, cuando volvió el cabo que me cuidaba aquella noche, se me ocurrió preguntarle quién era ése que me destapó e insultó y el me contestó textualmente: “Ese es el tenientito Milani”.Oscar, a quien Milani mandó a detener inmediatamente después de su visita al hospital, relata: “Entraron vestidos de uniformes verdes, rompieron los vidrios de la ventana de mi casa, me amenazaron de muerte a los gritos y con armas en la mano frente a mis hermanos más pequeños –que entonces tenían 4 y 6 años- y a mi madre. Rompieron cosas y hasta se subieron a los techos de los vecinos. Me querían llevar desnudo y mi madre tuvo que rogar para que me dejaran vestirme. Cuando llegaron al regimiento, me empujaron para meterme en un lugar oscuro y me patearon. Estuve detenido durante un mes de manera ilegal en el Batallón de Ingenieros de Construcciones 141 de La Rioja: me sometieron a tres interrogatorios diferentes y las tres veces me torturaron hasta hacerme sentir un dolor insoportable y traumático que tuvo consecuencias posteriores.”Schaller y varios compañeros habían creado en La Rioja un grupo llamado “Movimiento Revolucionario Che”. Recordaba siempre con una mal disimulada dosis de orgullo: “Teníamos buenos contactos con Montoneros, el ERP, los Tupamaros…”Chacho representa, a su manera, a toda una generación de jóvenes idealistas que fueron devastados por esa dictadura. Desde Tarija, le deseamos una pronta recuperación y le hacemos llegar nuestra mayor expresión de afecto, de respeto y de admiración.¡¡AVOMPLA!!


