La guerra contra la mujer en América Latina
Las causas de los ataques en el continente son similares al caso boliviano: casi la mitad de ellas fueron asesinadas por celópatas; en un 30% de los casos se registraron violaciones seguidas de muerte; un 15% por ser consideradas un obstáculo en una nueva relación, obligaciones familiares o...
Las causas de los ataques en el continente son similares al caso boliviano: casi la mitad de ellas fueron asesinadas por celópatas; en un 30% de los casos se registraron violaciones seguidas de muerte; un 15% por ser consideradas un obstáculo en una nueva relación, obligaciones familiares o por negarse a continuar en la relación; las mujeres con mayor probabilidad de ser atacadas están entre los 21 y los 40 años aunque las más jóvenes le siguen en nivel de riesgo, desde los 13 años hasta los 20. El caso mexicano es uno de los más extremos: las mujeres más expuestas a la violencia de cualquier agresor son las de 30 a 39 años: 68% ha enfrentado al menos un episodio de violencia o abuso. Chihuahua registra 80% y el Estado de México el 78 por ciento. En promedio se estima que durante 2013 y 2014, fueron asesinadas siete mujeres diariamente en ese país. Este fenómeno constituye, sin dudas, una manifestación triste de relaciones de poder marcadas por la derrota histórica de la mujer y la instalación de la sociedad patriarcal. ¡La imagen más clara de esta condición femenina parece reflejarse en el modelo de María, virgen, callada y sumisa, al servicio incondicional de tres figuras masculinas, padre, hijo y espíritu santo! El propio diseño de las iglesias responde a una concepción que busca arrebatar a la mujer el poder sobre su genitalia y someterla: ¿cómo se entra al seno de la “madre iglesia” sino es por dos puertas, la mayor y la menor? ¿No representa el “agua bendita” al líquido amniótico en el cual encontramos la paz del feto? ¿No son los ovarios esos altares laterales? ¿No está, en el seno de un vientre hinchado, la bóveda, colgado el propio útero materno conteniendo al hijo crucificado? Poderosa simbología milenaria que difícilmente podrá cambiar nuestro Papa latinoamericano, por revolucionarias que sean sus intenciones.La conquista española le debe mucho a la Iglesia Católica. Su sabiduría y su versatilidad le permitieron comprender que debían concentrarse en los símbolos de lo femenino para garantizar la paz social. Quien sabe la historia de Nuevo México y el sometimiento de los Indios Pueblo ejemplifica mejor esta realidad. Los conquistadores intentaron imponer a los indígenas, en una primera fase, la imagen masculina del Cristo, y en ese periodo se incubó una rebelión coordinada por los líderes indígenas para que sea simultánea en todo el territorio y de esa manera derrotar a un ejército realista letal aunque pequeño. Por más de 10 años estuvo libre ese territorio al que retornaron entonces las “madres del maíz”, expulsadas en la conquista por la deidad masculina. Conscientes de las causas de su derrota y de que estaban ante una sociedad matriarcal, los españoles retomaron la conquista, ¡pero esta vez trajeron consigo a María! El sincretismo con las madres del maíz fue inmediato y solo su rostro cambió en las imágenes religiosas, adquiriendo el tono cobrizo y los ojos rasgados de las mujeres del nuevo mundo.Es por ello que a lo largo y ancho del continente americano, las manifestaciones religiosas más multitudinarias, los peregrinajes y las fiestas más cautivantes se dan en honor de la virgen. A pesar de la fe popular expresada en la terquedad de los siglos, recién la iglesia incorporó en su dogma su Asunción en 1950.Y sin embargo, a pesar de estas convicciones religiosas profundas y arraigadas, las sociedades católicas de América Latina las continúan asesinando y maltratando en la vida cotidiana. Pero esta realidad no es exclusiva de la América morena. Quien sabe reflejar con la fuerza de su poesía esta realidad lacerante es el poeta soviético Evtushenko, cuando nos dice:
LOS HOMBRES NO SE ENTREGAN A LAS MUJERESLos hombres no se entregan a las mujeres.Las beben compulsivamente, como si ellas fueran vodka.Y a veces, convirtiéndolas en basura,las golpean como a sus peores enemigos./¿Tienen miedo a creer que la ternura de un hombrees una debilidad?¿Es esclavitud entregarse a una mujer?Nosotros, jugando a ser gigantes, tocamos a tientasel alma de la mujer, como a tientas tocamos sus pechos./¿Y quién soy yo? Un desgastado…pecador.Pero a veces me siento como una hermana entre las mujeresy solo deseo acurrucarme con ellas,acariciarlas cuando duermen y acariciarlas cuando despiertan.Por todos mis pecados, me arrepientoa través de mi ternura.Todas las mujeres son perdonadas al cometer pecados conmigomientras mis dedos, tímidamente torpes,caminan sobre sus pecas y sus lunares de nacimiento./Las mujeres me resucitan desde la muerte.Ellas no traicionan a nadie en el mundo,miran sin temor en mis ojosesperando un milagro de mí. /Fui protegido por las mujeres en mis más oscuros días.Fui el confidente de sus problemas,escuché de ellas, como una íntima amiga,sus historias sobre la crueldad de los hombres. /Los hombres no fueron creados para matara ninguna mujer ni a ningún hombre,ni con un cuchillo ni con una palabra o un pensamiento.Como una mujer escondida dentro del hombre,así yo me entregué a mi mujer amada.(Evgueni Evtushenko/ Año 2004)


