Golpe Congresal en Brasil

Según Rapoza, el “impeachment” a la presidente brasilera no será suficiente para mantener ese verdadero asalto a las acciones de empresas cariocas que se dio, desde fines de febrero, por parte de inversores extranjeros sobre excitados con las posibilidades de grandes ganancias que un cambio...

Según Rapoza, el “impeachment” a la presidente brasilera no será suficiente para mantener ese verdadero asalto a las acciones de empresas cariocas que se dio, desde fines de febrero, por parte de inversores extranjeros sobre excitados con las posibilidades de grandes ganancias que un cambio de gobierno, hacia cualquiera de las opciones de la derecha conservadora brasilera, traería consigo.Este verdadero “rally”, que hizo de las acciones brasileras las de mayor desempeño en el planeta durante marzo, fue fogoneado por el capital internacional, que adquirió más de 5,9 billones de reales (1,6 mil millones de dólares) en acciones hasta el 11 de marzo, de acuerdo al BM&FBovespa. Por el contrario, los inversores brasileros, presos del pánico, vendieron lo que pudieron; en particular los fondos y los ahorristas individuales. Es decir, se produjo, en muy pocos días, un intercambio multimillonario en beneficio del capital transnacional que despojó a la industria brasilera de autonomía de gestión y la cedió a la dinámica del capitalismo central. El índice Ibovespa trepó un 27% ante la expectativa de que un cambio de gobierno como el planteado rompería el estancamiento político, que ya lleva muchos meses, y que impide que se tomen las medidas requeridas para reimpulsar la economía brasilera.“Los inversores brasileros estaban recién terminando su botella de Dom Perignon cuando se conocieron las noticias de que los precios del petróleo habían perdido apoyo”, señala Rapoza, argumentando que un commodity como el petróleo, devaluado, implica que un dólar más fuerte puede haber cortado desde las rodillas todas las supuestas ventajas de ese “rally” financiero. Al estar todos los activos latinoamericanos estrechamente correlacionados con el precio internacional del petróleo, la última caída del precio, ocasionada por el fallido acuerdo para reducir la producción entre Rusia, Irán y Arabia Saudita, puede llevar al Brasil hacia situaciones de alto riesgo financiero.En estas condiciones, la pérdida de estabilidad política y la resistencia feroz que se anticipa en las calles y en el propio congreso, en defensa de la democracia y del Gobierno, está haciendo que, por ejemplo, Fitch Ratings reitere su criterio negativo en relación a la calificación BB+ para el crédito basura (Junk Credit) mientras destaca su preocupación por la independencia del poder judicial para manejar el caso Petrobras en la Corte Suprema. Aquí debemos recordar que todos los parlamentarios involucrados en la promoción de la destitución de Dilma mediante el “impeachment” están implicados en este caso, calificado como el “crimen del siglo” contra el pueblo trabajador brasilero.Es probable, entonces, que a mediados de mayo, cuando el Senado tome la decisión de suspender a Dilma, llegue a la presidencia el actual vicepresidente, Michel Temer, quien está también acusado de los mismos “delitos” que la Presidenta y a quien no se le reconocen las cualidades de liderazgo que tiene Dilma. De manera que, mientras algunos esperan que el cambio de mando rompa el estancamiento político y se empiecen a adoptar reformas y nuevas políticas requeridas por la economía, otros, contrariamente, consideran que Temer no está en condiciones de impulsar políticas neoliberales de crecimiento económico y de recuperación de las finanzas públicas, al estilo Macri, es decir, descargando el peso de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores brasileros.Lo que los defensores del mercado, como Forbes, afirman, es que son necesarios cambios en las políticas impositivas y en las ultra protectoras reglas laborales y de beneficios sociales que implementó en los últimos años el PT. Es evidente que el capital, para revertir las tendencias decrecientes de la tasa de ganancia, como nos recuerda Rosa Luxemburg, no puede prescindir de mecanismos de acumulación por despojo de los pequeños propietarios y de los trabajadores.Pero volvamos nuevamente a Forbes: Rapoza considera que Petrobras, la empresa que simbolizaba todo lo mejor y lo más brillante del país, se ha convertido en una ENRON. Sus acciones se han erosionado más del 80% en los últimos 5 años castigando las pensiones públicas de millones de brasileros y llevando al país al límite de la recesión. A pesar de todo ello, sigue Rapoza, si Dilma cae y si el actual Ministro de Economía, Levy, renuncia, Brasil perdería al día siguiente el “grado de inversión” en la calificación de su créditos soberanos. De manera que todo este “rally” de inversiones entraría a una fase de incertidumbre y riesgo intolerables para los inversionistas americanos que corrieron a comprar los que los brasileros vendieron al entrar en pánico.La mayor preocupación de Forbes, sin embargo, es la reacción del propio Partido de los Trabajadores que, por supuesto, no se quedaría tranquilo viendo a su Presidenta ser víctima de un golpe congresal, impulsado por los parlamentarios vinculados al caso Petrobras y al servicio de los intereses del capital transnacional. Es altamente probable que las movilizaciones impulsadas por el partido, en estrecha coordinación con los grandes sindicatos, paralice igualmente al país los próximos tres años.Ante este panorama sombrío, concluye Rapoza citando a una importante fuente del rapaz “establishment” financiero internacional: “nadie debería querer el ‘impeachment’”!Estos cálculos cínicos y estos juegos del ajedrez financiero no toman en cuenta que, en la base del problema, están las vidas y el futuro de millones de seres humanos, víctimas de la voracidad del capitalismo.


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