Después del referendo, a construir la economía que queremos

Esta fue una semana muy importante para Bolivia. El triunfo del No es la victoria de la democracia: del pluralismo político, del principio de la alternancia en el poder, de la sociedad civil organizada y activa en defensa de su voto. Es una nueva oportunidad para la renovación de ideas y...

Esta fue una semana muy importante para Bolivia. El triunfo del No es la victoria de la democracia: del pluralismo político, del principio de la alternancia en el poder, de la sociedad civil organizada y activa en defensa de su voto. Es una nueva oportunidad para la renovación de ideas y liderazgos, para la reflexión crítica sobre la experiencia vivida y la construcción de nuevos proyectos democráticos, inclusivos y sostenibles. Nos esperan años difíciles con el fin de la bonanza económica y el desgaste político de un régimen que, en nombre de la profundización de la democracia y la inclusión social, cerró los espacios públicos de debate plural, profundizó el extractivismo rentista y manejó de forma discrecional y no transparente los recursos públicos. Los casos de corrupción, las mentiras develadas y los discursos polarizadores y amedrentadores del gobierno del MAS presagian una crisis política que, pese a todo, esperamos prudencia en su manejo.  El futuro del país, sin embargo, no depende sólo de la gestión gubernamental. La pelota también está en la cancha de la sociedad civil y de la oposición política. Enfrentamos el desafío de comprometernos con el debate público, plural y consistente sobre la economía que queremos, la institucionalidad estatal que necesitamos y la sociedad que buscamos fortalecer. Es la hora de recuperar las energías y los deseos profundamente nutridos por el pueblo boliviano durante décadas y canalizados por el MAS en los últimos diez años. Volver al pasado no es una opción. Ya hemos recorrido un largo camino, no sin serios desvíos y tropiezos, en la construcción del sueño de un Estado, una sociedad y una economía, plurales y solidarias, fundadas en el bien común y la convivencia democrática. Es hora que estas banderas, erizadas por la sociedad, a ella retornen para que efectivamente pueda flamear con verdad, integridad y compromiso. Ahora nos toca construir los caminos para hacer realidad este sueño, desde lo que somos y podemos ser, de forma colectiva y práctica, más allá de discursos vacíos y en contradicción con las prácticas estatales y las políticas públicas. Y no cabe la menor duda que somos y podemos mucho, pese a las fuerzas poderosas y adversas tanto en nuestra sociedad como en el mundo en que estamos inmersos. La crisis económica que ya toca nuestras puertas es una oportunidad para renovar nuestras miradas y proyecciones sobre los caminos posibles y deseables hacía una economía plural y solidaria con la participación del conjunto de actores y organizaciones sociales y económicas en todas sus modalidades jurídicas, modelos de gobernanza y espacios de actuación. Una oportunidad para construir una propuesta política de otra economía con capacidad de superar el extractivismo y la dependencia de los precios internacionales de las materias primas, a través de la diversificación productiva con innovación tecnológica y a base de la combinación de nuevos conocimientos y saberes ancestrales. Propuesta que enfrenta el desafío de articular incremento de productividad y respeto por los ciclos naturales y su renovación. Una economía al servicio de la vida, de la generación de trabajo digno, de la garantía de protección social para todos y todas las bolivianas, sin discriminación de cualquier tipo y respetuosa de nuestra diversidad cultural. *es socióloga e investigadora.


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