¿Estamos ante un nuevo “punto de bifurcación” histórica?

Los matemáticos Gerard Ioos y Daniel D. Joseph, en su libro “ElementaryStability and BifurcationTheory” definen a la teoría de la bifurcación como “…la teoría de soluciones asintóticas de ecuaciones no lineales”. Entre las conclusiones más interesantes de este texto está aquella...

Los matemáticos Gerard Ioos y Daniel D. Joseph, en su libro “ElementaryStability and BifurcationTheory” definen a la teoría de la bifurcación como “…la teoría de soluciones asintóticas de ecuaciones no lineales”. Entre las conclusiones más interesantes de este texto está aquella que establece como condición necesaria para la bifurcación a la inestabilidad de la solución asintótica ante pequeñas perturbaciones de las condiciones de contorno.El vicepresidente Álvaro García Linera, siendo un estudioso entusiasta de las matemáticas, introdujo este concepto como metáfora de lo que él describe como la “cuarta fase” del proceso de cambio, o “momento jacobino” de la revolución. En su criterio, “…se trata del momento en que los bloques antagónicos, los proyectos irreconciliables de sociedad que cubren territorialmente la sociedad y el Estado, deben dirimir su existencia de manera abierta, desnuda, a través de la medición de fuerzas, la confrontación (el último recurso que resuelve las luchas cuando no hay ya posibilidades de otra salida). Eso fue lo que sucedió́ entre agosto y octubre del 2008”.Una situación de inestabilidad del sistema político ante las pequeñas (y no tan pequeñas) perturbaciones provenientes de los conflictos cívicos y de la emergencia popular, creaba las condiciones para una salida asintótica (de largo plazo) diferente o alternativa a las que se habían configurado tradicionalmente en las sucesivas crisis de Estado que vivió nuestro atribulado país. A ese nuevo horizonte para la sociedad, la economía y el Estado nacionales, generado por la rendición del bloque conservador, se le denominó el “proceso de cambio” que, hasta hoy, continua definiendo los rasgos centrales de la nueva Bolivia.Es posible que una situación similar, de gran disponibilidad de masas para una salida revolucionaria, se haya configurado en la revolución del 52. El binomio Paz – Siles ganó las elecciones del 51 con el 42% de los votos. El escamoteo de la voluntad popular por parte de la rosca llevó al levantamiento armado y a la derrota militar del ejército oligárquico. Paz Estenssoro se volvió a postular el año 1960 y ganó (maquinita del partido de por medio) con el 76%. Hacia finales de su mandato, ya las grietas en el “Estado del 52” eran manifiestas y, a decir de Rene Zavaleta, ¡la única lógica que lo articulaba era la “lógica prebendal”!La crisis se dispara cuando Paz decide cambiar la Constitución para poder postularse en las siguientes elecciones generales, las del 64. Como conocemos de la historia, el líder tarijeño logra modificar la Carta Magna entre las cuatro paredes del Congreso y habilitarse. Luego se impone en las urnas (maquinita descarada de por medio) con el 86% de los votos. Sin embargo este “triunfo” artificial fue respondido por el golpe de Estado que protagonizó su propio Vicepresidente en noviembre del 64 y el inicio del ciclo de gobiernos militares y democracia pactada que duraría 40 años. Paz Estenssoro retornaría al país para apuntalar, junto a la Falange, y por un periodo corto, al Gobierno militar de Hugo Banzer y luego del retorno de la democracia ser reelecto en un pacto congresal junto al ex dictador.La pregunta que nos hacemos ahora es por demás evidente: ¿se puede comparar a Evo con Paz? ¿Se puede comparar el actual momento histórico con el 64? ¿Estamos ante un nuevo momento de bifurcación marcado por la desarticulación de los Movimientos Sociales y el rearme ideológico y político de la reacción conservadora? En mi criterio, ¡NO!El Presidente Evo ha ganado, de verdad y con muy amplio margen, todas las elecciones a las que se ha presentado. El manejo de la economía es muy respetable, tanto en términos de estabilidad jurídica y política como de crecimiento económico. Los índices de desigualdad han disminuido a la par del crecimiento sostenido del PIB per cápita nacional. La pobreza extrema está 18 puntos porcentuales más baja que cuando entró al Gobierno y, finalmente, en estricto cumplimiento del mandato constitucional, la Carta magna no se modifica en los pasillos del Congreso, por el contrario, se está pidiendo permiso al verdadero soberano, el pueblo boliviano, para modificar su texto de manera que se permita a este Presidente excepcional una nueva re-postulación dentro de 4 años.Es por ello que los sectores conservadores arremeten con tanta furia y temeridad para desgastar y destruir a Evo. La sola posibilidad de su participación en las próximas justas electorales los aterroriza.Sin embargo, ¿cuál es la razón para traer a colación la teoría de la bifurcación? En mi criterio, una victoria del NO sería crucial para sumir al nuevo sistema político en formación en una crisis de inestabilidad y que se abran las puertas a la restauración neo liberal en Bolivia como salida alternativa y producto perverso de la misma. A esto apuntan las fuerzas antinacionales en la coyuntura actual.


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