Enero poco… ¿febrero loco? ¡La amenaza real de la sequía en Tarija!
El lunes de carnaval en Tarija es un día de encuentros en la Plaza Luis de Fuentes, especialmente para quienes somos parte de esa vieja Tarija, tradicionalmente alegre, bullanguera, llena de amigos que se conocen desde décadas y que se constituyen, como lo diría Borojov, en una...
El lunes de carnaval en Tarija es un día de encuentros en la Plaza Luis de Fuentes, especialmente para quienes somos parte de esa vieja Tarija, tradicionalmente alegre, bullanguera, llena de amigos que se conocen desde décadas y que se constituyen, como lo diría Borojov, en una “…¡comunidad de carácter, con una comunidad de destino!”.Somos resabios de esa Tarija pre capitalista, donde las clases sociales todavía no se habían marcado y donde, al margen de las pequeñas diferencias en los ingresos de las familias de la clase media para abajo, lo predominante era la camaradería cómplice en las picardías, las bromas y las anécdotas de travesuras tan propias del espíritu chapaco.Este lunes, sin embargo, el pequeño chorro de agua en la esquina obligaba a hacer largas y obligadas colas para cargar un pequeño balde, con el cual aliviar un calor poco usual en esa mañana, que presagiaba lluvias torrenciales por la tarde.El primero en hacer una observación caustica fue Carlos Carrasco: “Salí con la ropa un poco mojada de mi casa, ¡y me dijeron que viniera a secarme a la Plaza!”. Siguieron las bromas mientras nuestros pequeños saltaban sobre un pequeño charco, jugando más con la artificial espuma que con agua.Tradicionales adversarios políticos compartíamos el reducido espacio alrededor de la esquina sin otro ánimo que el reproducir, así sea por un efímero momento, esa sensación extraña de pertenencia a un mundo que se está acabando… ¡como el agua de la pila!Hacia el medio día, como convocada por el intenso calor, cayó un breve granizada y un corto chaparrón. Las nubes y los truenos amenazaron hasta la madrugada, sin embargo los pronósticos de lluvias intensas no se cumplieron.Desde hace meses, los pronósticos del tiempo que se observan en los sitios tradicionales en internet no se cumplen en el Valle Central. Es posible que sus modelos predictivos hayan perdido su eficacia ante las variaciones de los patrones de humedad y temperaturas generadas por el cambio climático. El propio Senamhi ha publicado varias veces alertas naranjas y alertas rojas que no pasaron de breves aunque intensos episodios en unos casos y solo en amenaza en la mayoría.Empezamos a comprender los alcances de la COP21 en París y el objetivo de evitar a toda costa que el incremento de la temperatura media del planeta llegue a los dos grados centígrados y el compromiso firme de mantenerlo por debajo de los 1,5 grados.Parecería poco, sin embargo, de llegarse a estos extremos, los escenarios futuros se parecen a aquellos desiertos distópicos que muestran las películas de “Mad Max”, a los que se sumarían millones de refugiados expulsados de las ciudades costeras que se verían inundadas por el deshielo de los polos.Si las lluvias de febrero no llegan, necesitaremos mucho más que los 18 millones de bolivianos que está destinado el Gobierno Nacional para salvar una población de ganado bovino y camélido en cinco departamentos y que alcanza a casi un millón y medio de cabezas.Sin embargo, en la noticia generada desde la Unidad de Contingencia Rural del Ministerio de Desarrollo Rural, sólo se reportaron en riesgo, en Chuquisaca, 99.275 cabezas de ganado bovino; en Santa Cruz, 42.732;en La Paz, 246.574; en Oruro, 815.272 y en Potosí 234.598 cabezas. No entendemos el porqué no existen reportes de riesgo desde Tarija ni conocemos cuáles serán las contingencias que, tanto la Gobernación como los municipios, están planificando.Los gastos del Gobierno nacional consisten en más de 4 millones de bolivianos para comprar forraje, más de 4 millones de bolivianos para semillas y más de 8 millones para insumos veterinarios. Asimismo, se reportaron 985 familias y 1.783 hectáreas de producción afectadas en Cochabamba, 19.392 familias afectadas en Oruro y 2.731 familias y 5.042 hectáreas afectadas en Potosí. Nuevamente y a pesar de las tardías heladas en El puente y otros Municipios de Tarija, nuestro departamento no figura en las estadísticas de riesgo nacionales.Asimismo, se registra un peligroso descenso de las aguas del lago Titicaca, la desaparición del lago Poopó y la situación extrema en laguna Verde y laguna Colorada. ¿Por qué no se reportan los niveles históricamente bajos para estas fechas del lago San Jacinto; de Huacata, El Molino y Calderas, además de los estragos en las lagunas de Taxara o los caudales pobres del Guadalquivir, del Pilcomayo y del Bermejo?¿Qué está ocurriendo? ¿Dónde se están concentrando los esfuerzos y preocupaciones de nuestras autoridades que evitan crear consciencia ciudadana sobre la problemática del agua, más allá de las consabidas rencillas por la Planta de Tratamiento o el Programa Guadalquivir?¿En qué quedó el Plan Departamental del Agua, “Agua para Todos y para Siempre”, elaborado en la gestión anterior como un ejemplo y referente nacional sobre esta problemática?Esperemos, por el momento, que se cumpla ese dicho popular de “enero poco, febrero loco” y que las lluvias de febrero o marzo llenen de nuevos nuestros acuíferos subterráneos y los pocos embalses que tenemos.


