El polémico tema de mar para Bolivia

Hoy la causa marítima boliviana, sin duda, ha puesto en estado de alerta al Ejército chileno, siendo Bolivia presa de una guerra psicológica. Nuestro vicepresidente Álvaro García Linera afirmó que Chile recurre a mostrar su potencial militar por la “desesperación”.  Bolivia “ha...

Hoy la causa marítima boliviana, sin duda, ha puesto en estado de alerta al Ejército chileno, siendo Bolivia presa de una guerra psicológica. Nuestro vicepresidente Álvaro García Linera afirmó que Chile recurre a mostrar su potencial militar por la “desesperación”.  Bolivia “ha tenido la virtud de posicionar en el mundo” que lo que pide es “justicia, derecho y diálogo”, ideas que, a su juicio, son “invencibles” y frente a eso Chile desconoció el reconocimiento de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.La CIJ declaró competente el pedido que presentó nuestro país para que Chile y Bolivia se sienten a negociar. El Vicepresidente también dijo: “¿Exhibiendo aviones vamos a convencer a Europa? Es con el respeto de las normas internacionales, de las cortes internacionales, de las razones de justicia que uno va conquistando el apoyo mundial”.Lo cierto es que hay repercusiones, como el no desminar los pasos fronterizos entre Bolivia y Chile, y toda esta ostentación de armamento militar. ¿Pero qué se puede esperar de la política de un país donde el lema de su moneda es “Por la Razón o La Fuerza”? Un país que desde hace años tiene bandera de padrinos británicos y estadounidenses. No nos olvidemos de la intervención crucial de Chile en la Guerra de las Malvinas, la Guerra del Pacifico con Perú, los problemas por los límites geográficos de la Patagonia con Argentina. Chile es un país que se ha forjado con mano dura, que no pudo superar las secuelas de la dictadura de Pinochet, un país que combate a sus hermanos mapuches; un país donde no hay una educación pública superior gratuita, un país consumista, desarrollado en el sentido de industria, poder bélico, tecnología y no así en un sentido social o humano, donde es buena la salud, pero no es gratuita, es sumamente cara; es buena la educación, pero es costosa, no para  todos. Es un país a la vez con mucho encanto y gente muy educada, con magníficos paisajes, que goza de una buena economía y crecimiento en comparación a sus países vecinos, que ahora alberga muchos inmigrantes,  sin embargo no han sido capaz de trabajar sobre el recurso o capital humano vital de cada nación y hasta ahora su gran desafío atraviesa por cambiar o refundar una nueva CPE.Alguna vez como inmigrante en Europa, un hermano chileno me dijo: “Boliviano, ni un poquito de agua les vamos a dar, me reí de la broma, lo tomé con humor, ya que en Europa todos los latinos somos hermanos. Seguí el Mundial Sud África 2010 por televisión, desde un bar chileno, ya que había una considerable cantidad de refugiados políticos en Bordeaux, Francia, debido a la dictadura. Visité Chile en dos ocasiones, me sentí bien recibido y, es más, hasta uno de mis mejores amigos es un chileno radicado en Tarija, quien manifiesta que el mar es de nadie y de todos a la vez, y se solidariza con la causa boliviana, como también es así consciente de la dura política de su país, quien piensa que Chile se mantendrá con mano dura e incluso considera capaces a los chilenos de entrar en un conflicto armado. Esto aún no debe inquietarnos y debemos pensar que todos somos parte de una comunidad internacional y estamos muy lejos de tener la belicosidad de Oriente Medio o las guerras santas, sino más bien solo con la conciencia del pueblo chileno será posible el acceder a un diálogo sano, equitativo y justo, ya que existen muchos chilenos, como Pedro Telmo, que quieren un mar azul para Bolivia. Y me quedo con el lema de la moneda boliviana, que debería aplicarse a todos los pueblos latinoamericanos y del mundo: “La Unión hace la Fuerza”. El mar para Bolivia, una utopía que camina y se abre paso al diálogo.


Más del autor