Los dos costados

Esta semana nuestro Presidente viajó a Estados Unidos, para reunirse con banqueros inversionistas y organismos internacionales en un evento organizado por el Financial Times, denominado “Invirtiendo en la Nueva Bolivia” donde también se expondrán políticas de crecimiento. Muchos medios de...

Esta semana nuestro Presidente viajó a Estados Unidos, para reunirse con banqueros inversionistas y organismos internacionales en un evento organizado por el Financial Times, denominado “Invirtiendo en la Nueva Bolivia” donde también se expondrán políticas de crecimiento. Muchos medios de comunicación destacaron la labor incansable de nuestro Presidente de buscar nuevas fuentes financieras, como también así el hecho de que el mismo trabaja incansablemente hasta en el día de su cumpleaños 56, sin embargo, Evo pudo encontrar un hueco, un espacio para jugar un torneo de futbol de salón con un grupo de expatriados en la ciudad de los rascacielos. Es muy extraño para el ciudadano de a pie, para el mismo militante del MAS, este hecho y discurso de doble moral, debido a que nuestro Presidente fue, uno, el cabecilla que comenzó con una política descolonizadora y hasta anti yankee, si vale el término, y ahora va a buscar crédito. Unos dirán negocios son negocios, sin embargo, no nos olvidemos que Evo Morales fue quien expulsó a la DEA acusando a este organismo de apoyar conspiraciones y espionaje en su contra y contra su gobierno, también recordemos que el Presidente expulsó al funcionario de la Embajada estadounidense, Francisco Martínez, ciudadano mexicano estadounidense,  quien era contacto permanente con grupos opositores al régimen de Morales. También nuestro Presidente expulsó de Bolivia a  la Agencia de los EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID), quien financiaba muchos proyectos en Bolivia, también expulsó al embajador de los Estados Unidos Phillip Goldberg, a quien pidió  salir del país tras acusarlo de alentar la ola de protestas desatadas por opositores al Gobierno que degeneraron en violencia. Todas estas medidas se las interpretó como un avance descolonizador, el ciudadano de a pie ovacionó a Evo Morales por su firmeza y todos compramos el discurso de dignidad, descolonización, socialismo, el eslogan “Gringo Go Home” resonó como una reivindicación de los pueblos originarios, de toda la opresión, yugo, etc.Nuestro Presidente, con su política descolonizadora, supuestamente amante de la Pachamama, también, en cierto momento, se convirtió en detractor del catolicismo, siendo uno de los mayores males para el pueblo latinoamericano. Evo catalogó a la iglesia de símbolo vivo del colonialismo Europeo y que, según su nueva política, la iglesia debería desaparecer, incluso pretendió abolir la enseñanza impartida en la asignatura de religión en las escuelas, sustituyéndola por una nueva en la cual se impartan lenguas nativas a los jóvenes, otro paso sería abolir festividades religiosas tradicionales en distintas partes del país.  Posteriormente Evo ni abolió la materia de religión, ni las festividades religiosas y mucho menos optó por alguna medida de control institucional como las de Cuba contra la iglesia Católica, sino que recibió con bombos y platillos al papa Francisco, le dio una calurosa bienvenida y le obsequió un polémico crucifijo comunista. Este gobierno masista, lleno de contradicciones, también trajo el rally Dakar a nuestro país, un evento que encantó a la mayoría de los bolivianos, sin embargo, yo respaldo la carta abierta de María Galindo al presidente Morales y al pueblo boliviano, sobre el poder del imperio de este mega evento y su impacto depresivo, simplemente siendo usado como una estrategia política. Hace poco fue la cumbre climática de los pueblos en la localidad de Tiquipaya Cochabamba. Allí Bolivia fue el ejemplo de cuidado y respeto al medio ambiente, a la Pachamama, sin embargo contradictoriamente vemos lo ocurrido con el Tipnis y la venidera explotación de la reserva nacional de Tariquia. Es así que los mencionados hechos nos muestran el doble discurso, con el cual hasta ahora nuestro Presidente, astutamente, se perfila para la reelección, nos endeuda, divide, no respetando su propio discurso y lineamiento, para perpetuarse en el mandato.


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