Tumpa Pire: ¿Donald Trump hará “grande” a los EEUU?
No sólo ratificó su plan de deportación inmediata de más de 11 millones de inmigrantes ilegales, sino que se explayó denigrando a los mejicanos y latinos en general e insistiendo en la desopilante propuesta de construir un muro en la frontera con Méjico, ¡y obligar al país vecino a pagar...
No sólo ratificó su plan de deportación inmediata de más de 11 millones de inmigrantes ilegales, sino que se explayó denigrando a los mejicanos y latinos en general e insistiendo en la desopilante propuesta de construir un muro en la frontera con Méjico, ¡y obligar al país vecino a pagar enteramente por él!Trump les dijo a los tejanos: “Ustedes están sufriendo. Yo estoy en Nueva York, pero estos están también en Nueva York. Están por todas partes!”. Esta caracterización del inmigrante como una plaga, que está por todas partes y a la que hay que exterminar, fue también parte de la retórica nazi del “Vernichtung” y de la solución final de la “cuestión judía”.Esta retórica provocativa sobre los inmigrantes ha caracterizado siempre la campaña del billonario, desde que calificara, en junio, a los inmigrantes mejicanos como “violadores y criminales”. De nada sirvieron las recomendaciones desde dentro del propio partido republicano para que moderara su tono, éste solo se radicalizó y se vuelve cada vez más virulento cuando comprueba que su popularidad solo crece en proporción a sus insultos, bajo el slogan ¡¡“Hagamos Nuevamente Grande a América”!!“Es la expresión grotesca de una derecha cavernaria, chabacana, racista y sexista, ese es mi punto de vista sobre las declaraciones de este candidato”, dijo al respecto nuestro Vicepresidente, Álvaro García Linera. Esto explica las raíces ideológicas del discurso de Trump, sin embargo, tenemos que ahondar en las razones que explican su popularidad. Carlos Marx nos da una pista en su libro “El 18 Brumario de Luis Bonaparte”: “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa.”¿Es entonces Trump una versión caricaturesca del líder Nazi? Hitler también, al igual que Trump con su peluquín, fue objeto de burlas por su inusual bigotillo y sus poses histéricas en los escenarios desde los cuales arremetía contra los judíos. Hitler también era preso de contradicciones evidentes, puesto que no era exactamente el prototipo del “ario” alto, rubio y de ojos azules que su ideología colocaba como el súper hombre de la época. Algunas fuentes incluso mencionan el cambio de su verdadero apellido, Schickelgruber, como parte de esa fabricación de una imagen mítica. Un “Heil Schickelgruber” nunca hubiera sido tan efectivo… A pesar de ello, y en particular por no haber sido tomado en serio a tiempo, Hitler protagonizó la mayor tragedia del siglo XX.En el caso de Trump, de ser consecuente en su propia vida con el odio a los inmigrantes, tendría que empezar desconociendo a su propia madre, Mary Anne, nacida en 1912 en Tong, Stornoway, en la Isla de Lewis, Escocia. En 1930, a sus 18 años, emigró a Nueva York en el “SS Transylvania”. Debería también explicar cómo es que en 1977 se casó con Ivana Zelníčková, inmigrante desde Checoeslovaquia y en el 2004 se volvió a casar con Melania Knauss, inmigrante desde Slovenia. ¡Sus hijos son primera generación de inmigrantes!A pesar de todo, Trump sigue subiendo en las encuestas y, a estas alturas, parece estar en camino a alzarse con la candidatura a Presidente de los EEUU desde la trinchera republicana.Marx nos dice que no debemos preguntarnos tanto sobre las características personales que hacen que estos individuos ejerzan tanta influencia sobre la sociedad, sino más bien sobre lo que ocurre en la sociedad para que esta influencia sea tan fuerte. Al negar que estas figuras caricaturescas tengan poderes sobrenaturales, Marx afirma, en relación a Luis Bonaparte:“…, por el contrario, demuestro cómo la lucha de clases creó en Francia las circunstancias y las condiciones que permitieron a un personaje mediocre y grotesco representar el papel de héroe.“.La gente que lo aplaude frenéticamente dice simplemente que Trump les habla en el mismo lenguaje brutal y políticamente incorrecto que ellos usan diariamente y que les dice lo que ellos piensan de una manera directa que ningún otro político se atreve a hacer.En un contexto internacional en el cual los EEUU han perdido enorme influencia, Trump no ofrece inteligencia sino fuerza; tal cual cerró su discurso en Dallas: ¡¡“Tengo una energía tremenda. Tremenda. A un extremo donde parece casi ridículo, si usted lo piensa!!”.Cometeríamos entonces los latinoamericanos un grave error al subestimar su peligrosidad.


