Tumpa Pire: La crisis del capitalismo de Estado Chino

A pesar de que, en criterio del Fondo Monetario Internacional, la moneda china, luego de este ajuste, no esta sub valuada, la acción genero una especulación frenética en las bolsas de valores y en los países exportadores de petróleo y otras materias primas.El día lunes pasado, por ejemplo,...

A pesar de que, en criterio del Fondo Monetario Internacional, la moneda china, luego de este ajuste, no esta sub valuada, la acción genero una especulación frenética en las bolsas de valores y en los países exportadores de petróleo y otras materias primas.El día lunes pasado, por ejemplo, el pánico se apoderó del Dow, cuando a pocos minutos de la apertura de la bolsa, este se desplomó en más de 1000 puntos. A pesar de la recuperación posterior, se registraron ventas masivas de acciones que recordaron otras  crisis estructurales del mundo capitalista. Situaciones similares tuvieron lugar en el NASDAQ y en casi todas las acciones europeas que cayeron entre un 5% y un 7%, arrastrando, además, al precio del petróleo por debajo de los 39 dólares.Para completar el cuadro, en esas fechas también la China tuvo que lidiar con el peor accidente industrial en décadas que dejo mas de 100 muertos y un importante área de la ciudad portuaria de Tianjin destruida por las explosiones en los almacenes de una importante empresa de productos químicos. Este accidente puso nuevamente sobre la mesa del debate nacional una situación que parece afectar a muchas de las empresas estatales chinas: practicas ilegales de almacenamiento de productos, procedimientos de seguridad inadecuados, corrupción rampante y nepotismo entre altos oficiales del partido a cargo de la conducción de estas compañías, etc. Todo ello en medio de la campaña contra la corrupción más intensa que está desplegando el gobierno de la República Popular China desde la llamada Revolución Cultural.De acuerdo a varios analistas, en realidad China parece estar inmersa en lo que podría  ser su más seria crisis desde los días de Deng Xiaoping. Si esto es así, estaríamos frente al fracaso del modelo gobierno – economía que instaló Deng, cuando se planteo la tesis de “un país – dos sistemas” en el cual “…no importaba el color del gato sino que cace ratones”! En este modelo, se limitaba la influencia individual de líderes y de regiones, obligando a complicadas maniobras en la búsqueda de consensos para la definición de políticas de Estado.Este modelo funcionó de manera exitosa para China generando tasas de crecimiento por encima del 9% durante décadas y convirtiendo al país en verdadero motor de la economía global. Este éxito posibilitó la sobrevivencia del Partido Comunista Chino al evitar un colapso como el que llevó a la desaparición de la Unión Soviética, administrando el rápido crecimiento económico sin generar malestar ni desestabilización social ni política.Pero esta lenta y pesada estructura de consensos y complejas maniobras para la toma de decisiones parece estar hoy a contramano de la acelerada dinámica internacional. Las crisis cíclicas del capitalismo, descritas magistralmente por Marx, no tiene por que ser ajenas a la realidad China, mas aún cuando el control estatal excesivo y basado en acuerdos políticos antes que en realidades fácticas, evita la depuración de las practicas obsoletas y de las industrias relegadas tecnológica y administrativamente. A lo largo de los años, estos sectores, que sobrevivieron de manera forzada, se fueron constituyendo en el mayor lastre que explica la desaceleración y perdida de competitividad de la economía China en un contexto internacional marcado por el colapso de la demanda global. Si a todo ello le sumamos una nueva política del Partido en relación a los asuntos militares internacionales, en los cuales empieza a actuar como un actor global y poderoso y una política de mayor control y restricciones al disenso interno, se evidencia una clara contradicción con las practicas de liberalización mayor de las políticas económicas, como es el caso de la liberalización del Yuan que comentamos al inicio del articulo.Estamos, entonces, ingresando a una era de incertidumbre para el gran coloso chino. La segunda economía más grande del planeta , con su demanda por materias primas —producidas por nuestros países como el petróleo, el hierro, el cobre y otros—, ha potenciado el crecimiento global y dinamizado las economías emergentes. Si China se muestra incapaz de formular una nueva estrategia para este periodo, solo queda esperar el fortalecimiento de las tendencias internacionales hacia una crisis global con imprevisibles consecuencias.


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