AUTOPSIA Seguridad ciudadana... mucho más que cámaras de vigilancia

Los asaltos y los robos son cosa cotidiana, ya nadie se sorprende. Hasta parece que nos hubiésemos acostumbrado y…mientras no toque a alguno de los nuestros, “no pasa nada”.Las autoridades llamadas por Ley a brindar seguridad a los ciudadanos propalan ridículas recomendaciones. No hace...

Los asaltos y los robos son cosa cotidiana, ya nadie se sorprende. Hasta parece que nos hubiésemos acostumbrado y…mientras no toque a alguno de los nuestros, “no pasa nada”.Las autoridades llamadas por Ley a brindar seguridad a los ciudadanos propalan ridículas recomendaciones. No hace mucho  un  ministro de gobierno (ahora ex), se atrevió a afirmar que no era cierto que en Tarija existiese inseguridad ciudadana, remachando esto con la información de que nuestra ciudad no está en el ranking de ciudades más peligrosas del mundo y que en vano nos alarmamos; que lo que los tarijeños tenemos es una “sensación de inseguridad” y que trabajarían para liberarnos de ella. Habría que preguntarles a los padres, hijos, hermanos, vecinos, amigos de las personas desaparecidas, fallecidas, heridas, golpeadas, atracadas… si lo que viven (o vivieron) es tan sólo una impresión.La violencia y el delito son considerados, en la actualidad, como factores que afectan negativamente el desarrollo humano y que socaban progresivamente la credibilidad de las instituciones “democráticas” (Gobierno Nacional, Gobierno Departamental, Gobierno Municipal, Poder Judicial, Policía Nacional) que se ven superadas por un fenómeno que no pueden ¿o no les interesa? controlar. Controlar y revertir la violencia y el delito son parte de las acciones destinadas a promover el desarrollo humano y el tan mentado vivir bien.Intentar comprender las razones por las cuales la inseguridad ciudadana ha sufrido un incremento sin precedentes en nuestro medio es una tarea necesaria para trabajar en el diseño de una política pública seria en contra de este flagelo y que vaya más allá del show, las promesas y las cumbres. El crecimiento de la violencia y el delito encuentran su explicación, según los expertos, en razones sociales e institucionales. La pobreza, la desigualdad social, la exclusión, el crecimiento desordenado de las ciudades (particularmente de las áreas periurbanas) producto principalmente de la migración de ciudadanos de las áreas rurales, el deterioro progresivo de las condiciones de vida, la escasez de servicios públicos, la falta de empleo, la carencia de opciones para el uso productivo del tiempo libre sobre todo para los adolescentes y jóvenes, el consumo abusivo de alcohol y otras drogas…son algunas de las causas que se señalan a nivel internacional. A lo que se suma, en nuestro caso, un sistema de administración de justicia y de fuerzas de seguridad que responden más a intereses corporativos que a las necesidades de la ciudadanía.¿Cómo abordar el problema? ¿Qué debemos hacer para contener la creciente inseguridad ciudadana en nuestro medio? Los expertos señalan que lo más importante es contar con una política integral de seguridad ciudadana; esto implica el diseño y la ejecución de políticas de prevención social (atacando las causas del delito), de prevención institucional o situacional (desarticulando las ocasiones o multiplicando los obstáculos para que se cometa un delito) pero también haciendo más eficiente la respuesta a la violencia y al delito cuando éste ya se ha cometido (mejor investigación criminal e identificación de los responsables, reducción de la impunidad). A lo que debe sumarse una profunda reforma institucional de los sectores involucrados (fuerzas policiales, sistema carcelario, poder judicial) y la garantía de que la política sea sostenible y sostenida en el tiempo, al margen del partido que se encuentre en función de gobierno.Está claro que gran parte de las instituciones que tienen que ver con el tema son dependientes del Gobierno Nacional y que no está en manos del Gobierno Departamental ni de los Gobiernos Municipales resolverlas; sin embargo hay cosas que se pueden hacer desde estos ámbitos para que las inversiones que se hagan con los recursos públicos departamentales y/o municipales den los resultados que todos esperamos. No se trata de construir Estaciones Policiales por aquí y por allá, cuando gran parte de ellas se encuentran vacías, sin efectivos policiales. O de comprar drones, como hizo el Gobierno Municipal de Villamontes. O de centrarse en comprar las famosas cámaras de vigilancia, que está demostrado que poco o nada disuaden a los delincuentes y lo que hacen, a lo sumo, es mostrar cuán cruento fue el crimen. Hay experiencias exitosas desarrolladas en distintas ciudades latinoamericanas que deberíamos emular:•    Alumbrado público de calidad, permanente, en el centro y en la periferia de nuestra ciudad, con un sistema de reposición y atención inmediata cuando sucede algún problema técnico•    Uso de luz blanca para el alumbrado público•    Campos deportivos, plazas, parques…bien iluminados, sin malezas. Necesitamos espacios urbanos seguros•    El apoyo a la Policía a través de equipamiento, vehículos, gasolina, etc. debería exigir como contraparte un incremento de los efectivos policiales, el desarrollo de la Policía Comunitaria (que nada tienen que ver con las Brigadas Barriales de Seguridad Ciudadana) además de la exigencia de mostrar resultados en cuanto a la disminución de los índices de violencia y criminalidad•    Involucramiento de la Guardia Municipal en el patrullaje de la ciudad y resguardo de la ciudadanía, en coordinación con la Policía Nacional, es una posibilidad•    Ofrecer, promover, generar…opciones para los adolescentes y jóvenes, para que  usen de manera productiva su tiempo libre (deporte, música, escultura, pintura y un largo etcétera)•    La evaluación del Programa de Brigadas Barriales de Seguridad Ciudadana, financiadas con recursos departamentales, es una urgencia.•    Desincentivar el consumo de alcohol y otras drogas, a través de estrategias serias y desarrolladas por expertos es otra posibilidadEn fin, hay mucho por hacer en nuestro medio para evitar que la inseguridad ciudadana termine por paralizarnos a todos. Hace falta que las autoridades aborden el tema con la responsabilidad que el mismo merece, que busquen el mejor asesoramiento técnico y hace falta también que los ciudadanos nos involucremos.


Más del autor