10% PARA SALUD

en las últimas semanas, la discusión de un asunto que sirvió y sirve para cosechar votos en época de campaña electoral pero que las más de las veces, luego de lograr el cometido, es rápidamente olvidado. El tema de salud es tan serio e importante, que no hay lugar para contestar el...

en las últimas semanas, la discusión de un asunto que sirvió y sirve para cosechar votos en época de campaña electoral pero que las más de las veces, luego de lograr el cometido, es rápidamente olvidado. El tema de salud es tan serio e importante, que no hay lugar para contestar el conjunto de groserías que algunos funcionarios vinieron propalando.“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud, el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios…” es lo que se lee en el Art. 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos del 10 de Diciembre de 1948; sólo por mencionar una disposición de hace más de 60 años. Podríamos empapelar varios m2 de paredes con todas las Leyes, Decretos, Declaraciones, Constituciones que en nuestro país ratifican esto. Pero lo cierto es que hasta ahora, gran parte de la población boliviana vive en condiciones muy precarias: sin agua ni acceso al conjunto de servicios básicos, sin un trabajo digno y permanente que le permita garantizar una nutrición adecuada para los suyos, ni qué hablar de vivienda, vestimenta o recreación, condiciones que tienen también que ver con el estado de salud de las personas.Pero el verdadero calvario empieza cuando a un miembro de la familia se le “quiebra” la salud. ¿Qué hacer ante un grave accidente de tránsito?, no tenemos ni ambulancias adecuadas para el traslado, es más, si el accidente es en lugares lejanos a las ciudades capitales el auxilio nunca llega. Si un niño de 9 años, residente en Tariquía (por señalar un sitio) tiene una apendicitis…¿qué puede hacer el trabajador de salud destinado allí? Ni qué hablar de una guagua que nazca con una malformación cardíaca que requiera de una cirugía. O de las personas con insuficiencia renal crónica que precisan diálisis para sobrevivir, mientras sueñan con la inalcanzable posibilidad de realizarse un trasplante. O qué de aquellos a quienes se les diagnostica cáncer, que tienen que enfrentar un “vía crucis” de inaccesibles exámenes y costosos medicamentos, además de un pronóstico sombrío. En nuestro Estado Plurinacional la gente se sigue muriendo de tuberculosis resistente a todos los tratamientos, una gran parte de las mujeres aún no paren en los servicios de salud, los niños desnutridos y anémicos siguen padeciendo enfermedades ya superadas en otras latitudes del mundo. Ni hablar de los servicios de salud, si es que existen; hospitales de “tercer nivel” donde no se tiene garantizada ni el agua potable, equipamiento obsoleto, personal insuficiente, salas atestadas de pacientes con riesgo de sobre infectarse; falta de medicamentos, de ropa de cama, de guantes, de sondas, sólo por nombrar algunas cosas elementales.¿Qué el Estado (supuestamente) asigna ya 11.5% del presupuesto para la salud de los bolivianos?. Qué importa eso, si tenemos lo que todos conocemos! Un escenario dantesco. O esa plata a algún lado se está escurriendo, o las inversiones que hacemos y nuestras prioridades no son las más acertadas, o… definitivamente, hay que asignar mayor presupuesto. Y para esto no hacen falta más leyes. Hace falta la decisión política de las autoridades ejecutivas del Estado Plurinacional, de atender la salud de los ciudadanos de manera seria e integral; de manera progresiva y empezando por lo esencial. O el Estado garantiza el acceso de las personas a la salud (Art. 9CPE) o no lo hace, así de taxativa es la cosa. O el Estado garantiza el acceso al seguro universal de salud (Art: 36CPE) o…simplemente no lo hace. O el Estado garantiza el acceso de la población a los medicamentos (Art. 41CPE) o sencillamente, no lo hace. O el  Estado garantiza servicios de salud accesibles para todos los bolivianos, las 24 hs del día, los 365 días del año…o definitivamente no lo hace. Esa es la discusión de fondo que se debe encarar. Esa es la contradicción. Si para eso se necesita asignar el 10, el 15 o el 30% del presupuesto, si es un Gobierno comprometido con la gente… tendría que hacerlo, pues la vida de un ciudadano no tiene precio.En Tarija, hace algunos años (2006-2010), empezamos a hacer algo de esto. Se generó un seguro de salud departamental, el SUSAT para la población de 5 a 59 años carente de otro seguro, se escogieron como prestaciones (atenciones) aquellos problemas de salud más frecuentes (neumonía, diabetes, apendicitis, epilepsia, parasitosis, gota, meningitis…), se pusieron a disposición todos los exámenes auxiliares que se pueden realizar en el departamento, desde un simple examen de sangre hasta la tomografía o la resonancia magnética. Con recursos departamentales, se contrataron más de 600 profesionales de la salud en todas las redes del departamento. Se enviaron pediatras y ginecólogos (Guardianes de la Salud) a las comunidades rurales, a los que se sumaron una red de Guardianes Comunitarios. Se edificaron, mejoraron y/o equiparon cerca de 40 establecimientos de salud en el departamento. Se implementaron suplementos alimenticios para los grupos más vulnerables: niños mayores de 6 meses y menores de 2 años (Bebé Churo y Sanito), adultos mayores (Abuelos Queridos), mujeres embarazadas (Mamita Querida). Faltaba aún mucho, estábamos muy lejos de resolver todos  los problemas. Pero hubo voluntad política, se asignó el presupuesto necesario, hubo el intento de abordar integralmente el problema. Habrá que retomar todo aquello, mejorarlo, complementarlo, profundizarlo y, a lo mejor, quién sabe…pueda servir como un pequeño ejemplo.


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