Impacto social de planta de tratamiento de aguas servidas

La belleza  es una realidad  implícita en la vida social; el impacto que produce en nuestra vida de relaciones, es buscado perene, insistente y  afanosamente, ello es mucho más ostensiblemente, en las mujeres, con su cuerpo e indumentaria.En la arquitectura tanto pública, como privada,...

La belleza  es una realidad  implícita en la vida social; el impacto que produce en nuestra vida de relaciones, es buscado perene, insistente y  afanosamente, ello es mucho más ostensiblemente, en las mujeres, con su cuerpo e indumentaria.En la arquitectura tanto pública, como privada, procuramos  la belleza; en lo doméstico nuestra casa debe tener una área social, en la que nos esmeramos para que sea presentada de la mejor manera, es decir que cause el más alto impacto, las demás aéreas entre más privadas menos adornadas, como el área de servicios higiénicos, si bien de una utilidad básica e indispensable su belleza no tiene la misma exigencia.El impacto social  cuenta con dos componentes: el valor utilidad y el valor belleza. Cuando se construye una obra pública, el valor belleza por  la vanidad del autor, interesado hondamente de que su figura logre admirarse y perpetuarse, suele sobre pasar al valor utilidad.Una planta de tratamiento de aguas servidas no es un pedestal para lucir belleza, como una avenida céntrica, un mercado público unas peatonales enfaroladas, etc., por tanto, este tipo de emprendimiento ocupa un segundo lugar en los planes del sector público. Esto es lo que ha pasado infelizmente con nuestro maltratado proyecto de la planta de reciclaje.Compete a las nuevas autoridades a como dé lugar, por tratarse de la salud pública amparada por la C.P.E., dar la mayor prioridad posible,    a la realización de este proyecto, frente a la inoperancia, insensibilidad, irresponsabilidad de anteriores gobiernos y sobre todo de autoridades locales, peor las actuales, que fueron tachadas hasta de mentirosas, (El País pag. 7  Sicoes, otra historia sin fin sobre la Planta de Tratamiento) que no solo no hicieron nada durante los últimos cinco años; sino que perjudicaron  con su ineptitud al bien público, al punto que del nivel central han sentenciado que sin planta de tratamiento, no se ha de dar curso al saneamiento del rio Guadalquivir.  *Abogado, ex ministro de la Corte Suprema de Justicia


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