Resultados semestrales
Informe IBCE: Bolivia exporta 19% menos, pero más caro
El conjunto de exportadores del país vendió menos, pero con un 55% más de valor arrastrado por los minerales. El gobierno se escuda en el bloqueo. No todas las divisas volvieron al país
La publicación del informe semestral de exportaciones del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) ha revelado una verdad incómoda: el valor de las exportaciones se ha multiplicado, como viene haciendo notar el presidente Rodrigo Paz Pereira en sus últimos discursos públicos, pero el volumen de los mismos ha caído. Es decir, se exporta menos pero más caro, gracias a la coyuntura de los precios internacionales.
Entre enero y junio de 2026, las exportaciones alcanzaron 6.394,8 millones de dólares, 55% más que los 4.125,8 millones de dólares del mismo período de 2025; sin embargo, el volumen total exportado cayó aproximadamente 19%.
La dicotomía es igual en exportaciones tradicionales, minería e hidrocarburos, que caen un 30% en volumen, pero crecen un 70% en valor; como en no tradicionales, que caen un 4% en volumen y suben un 18% en valor.
“El principal impulso provino de minerales y oro, cuyos mayores precios internacionales elevaron fuertemente el valor exportado: las exportaciones tradicionales crecieron 70% en valor y los minerales 91%, pese a una caída de 12% en volumen. Esto significa que el buen resultado externo es, principalmente, un efecto precio y composición, más que una expansión sólida de la capacidad productiva” señala el economista Fernando Romero, también secretario de Finanzas de la Gobernación de Tarija.
Desde el ministerio de Economía y otras fuentes gubernamentales, incluyendo al presidente, sugieren que la caída del volumen es el resultado de los bloqueos registrados entre mayo y junio, y que de lo contrario la cifra hubiera sido aún mayor. Otras fuentes señalan que la actividad minera y agroindustrial apenas se resintió y siguieron operando con normalidad, dado que los bloqueos se concentraron sobre los núcleos poblados en occidente.
“La caída del volumen refleja además restricciones de producción, agotamiento o menor disponibilidad en algunos sectores y problemas logísticos. En síntesis, el país está obteniendo más dólares “contables” por cada tonelada exportada, pero no está exportando más economía real” señala Romero.
Resultados sectoriales
Uno de los asuntos puestos a prueba en este primer semestre era precisamente el resultado de las medidas relacionadas a la liberación de cupos de exportación. La soya y sus derivados registraron una caída de 4% en volumen y una leve reducción de 0,4% en valor, pasando de 449,9 millones de dólares a 448,1 millones de dólares, mientras que en carne bovina, el resultado fue mejor en términos de valor, con un aumento de 46%, hasta 80,9 millones de dólares y 10% en volumen; pero su participación sigue siendo apenas 1,3% de las exportaciones no tradicionales. En cualquier caso, las familias bolivianas han sentido en sus bolsillos un incremento sostenido del precio de la carne, cuyo volumen se ha “reducido” en la canasta familias.
Para Romero esto indica que persisten problemas de producción, costos, financiamiento, combustibles, logística, acceso a mercados y cumplimiento de contratos internacionales y sugiere esperar antes de sacar conclusiones.
¿Dónde están los dólares?
El reciente informe de las Reservas Internacionales Netas (RIN) señala la existencia de apenas 500 millones de dólares en divisas en el Banco Central, algo que contrasta con los resultados de las exportaciones.
“No se puede afirmar técnicamente que los dólares “desaparecieron” o que necesariamente fueron retenidos ilegalmente, pero tampoco puede asumirse que todo dólar registrado como exportación ingresó automáticamente a las RIN o al sistema financiero nacional - señala Romero - El valor exportado puede corresponder a operaciones liquidadas en el exterior, pagos diferidos, anticipos, compensación de deudas, cuentas de empresas en bancos extranjeros, reinversión, importación directa de insumos o utilización para obligaciones externas”.
Aunque hay corrientes divergentes entre analistas, en general se reconoce que al menos “una parte de las divisas de exportación” se quedan en la banca internacional – normalmente en paraísos fiscales – por cuestiones de practicidad y rentabilidad. En ese sentido Romero señala que cualquier cambio de norma al respecto para garantizar el ingreso de los dólares al país tendría otros efectos en la inversión directa.
De enero a junio de 2026, Bolivia registró exportaciones totales por 6.407,5 millones de dólares e importaciones por 4.738,5 millones de dólares, generando un saldo comercial acumulado de 1.669 millones de dólares pero eso no repercute directamente en las RIN porque hay otros conceptos en juego.
“Mi conclusión es que Bolivia necesita mayor transparencia y publicación periódica de una “trazabilidad de divisas”: cuánto se exporta, cuánto se cobra, cuánto ingresa al sistema financiero, cuánto permanece en cuentas externas y cuánto finalmente se convierte en reservas. Esa información permitiría determinar con precisión si el problema es de registro, plazo de liquidación, salida de capitales, pagos externos o baja canalización de divisas hacia el sistema financiero nacional” señala Romero.
Minerales, una tendencia incierta
Diferentes analistas de las principales cabeceras periodísticas vienen señalando un cambio de tendencia en el mercado de materias primas que están afectando en los precios: Los compradores están priorizando la seguridad del suministro a largo plazo por sobre las meras condiciones de mercado, es decir, precio, esto está haciendo que los precios estén altos, aunque nadie garantiza la continuidad: un contrato a largo plazo también aísla al productor y lo debilita en las negociaciones siguientes.
En el caso del petróleo y el gas, los precios se mantienen sobre los 80 dólares, por encima de las previsiones del quinquenio, pero más moderados que hace dos meses. De momento Bolivia paga las consecuencias de aquello.








