Nuevos decretos del gabinete
La crisis energética se vuelve prioridad del Gobierno de Paz
El incremento de precios del combustible, la libre importación, el asedio a Tariquía por su gas o proyectos de ahorro energético como la conexión ferroviaria, copan la agenda presidencial
Tras el fiasco de la tramitación del Decreto Supremo 5503, el Gobierno se ha concentrado en pulir las formas, pero sin descuidar el objetivo: el asunto energético pasa por ser vital en todas sus vertientes y por ello hay una suerte de movilización general.
El DS 5516 fijó los precios de los combustibles tal como se había acordado con las organizaciones movilizadas el pasado domingo en El Alto. En los anexos se fijan las fórmulas de cálculo, que entre otras cosas eleva sustancialmente el precio que se paga por el barril de petróleo en el mercado interno.
Tal como señaló Rodrigo Paz y sus voceros, elevar el precio del combustible era una prioridad de su gabinete – no expresada como tal en campaña -, lo que le permite disminuir el gasto del Estado en la importación, ya que la diferencia entre el costo de venta al público y el de importación lo pagará ahora el consumidor directa o indirectamente.
El otro objetivo en ese marco era el de abrir el mercado de importación – que ya el gobierno de Luis Arce había intentado sin mucho éxito -, así que sin perder tiempo se ha promulgado el decreto 5517, que, en la misma línea del extinto, establece una Emergencia Nacional Energética y Social para concretar algunas medidas que habían quedado en el aire.
El Decreto en cualquier caso establece que es una medida temporal, pero que “se autoriza a cualquier persona natural o jurídica privada la importación, venta y comercialización de productos derivados de petróleo” y sobre todo, “dispone la suspensión del diésel de la Lista de Sustancias Controladas y la exigencia del requisito de Autorización Previa – AP ante la Dirección General de Sustancias Controladas – DGSC, con el fin de garantizar el abastecimiento continuo y oportuno de combustibles para el transporte, la producción, la agroindustria y los sectores estratégicos del país”.
El texto es clave, pues es el que esencialmente sumaba burocracia a la medida, pero también de riesgo: el diésel es producto indispensable para la fabricación de cocaína y Bolivia, como país productor de hoja de coca, hace tiempo que viene observada internacionalmente. Se presupone que las gestiones realizadas por Rodrigo Paz y su canciller Fernando Aramayo han contribuido a que los organismos internacionales – principalmente Estados Unidos – haga la vista gorda.
El asedio de Tariquía
Aunque no se refiera al punto, la argumentación del DS 5517 describe los problemas de abastecimiento que en buena medida surgen a partir de la caída de la producción de hidrocarburos en el país, que desde 2016 cuando se producían 60 millones de metros cúbicos de gas entre todos los pozos del país pasan a producir apenas la mitad en la actualidad.
El proyecto del bloque San Telmo, donde se ha diseñado el campo Domo Osso atravesando la Reserva de Tariquía y que cuenta con el X3 fuera pasa por ser una de las principales “esperanzas” para recuperar capacidad productiva de gas y volver a conectarse a los circuitos mundiales de exportación y abastecer el mercado interno, ya que las reservas garantizan poca continuidad en el mediano plazo.
La conexión de ferrocarriles
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora Liebers, apuntó en la jornada de ayer una propuesta que sobre todo contribuiría al ahorro de combustibles en el país: la conexión de las líneas ferroviarias Andina y Oriental, es decir, la que recorre el altiplano que se dedica principalmente a mover mineral hacia los puertos de exportación y la que recorre el oriente del país, principalmente Santa Cruz, y que mueve millones de toneladas agroindustriales a lo largo del año.
Zamora apuntó a un asunto central en materia de ahorro energético, ya que el tren permitiría sustituir millones de toneladas de transporte por carretera que perjudican al erario público. El asunto es central porque constituye también una de las grandes contradicciones del Movimiento Al Socialismo.
Las Ferroviarias están participadas al 49% por la Gestora Pública de Pensiones, que además compra recurrentemente los bonos que emite para su financiación. El resto del capital es privado, que tras varios movimientos en las primeras etapas del MAS, acabó en manos del empresario venezolano Carlos Gill, con vínculos recurrentes con el exvicepresdente Álvaro Garía Linera, al que consideraba “el gerente del país”.
Las ferroviarias reparten cada año, si los hay, todos los dividendos, mientras que la inversión en el mantenimiento de las vías es escaso. El proyecto de unir las dos ferroviarias, distantes apenas 800 kilómetros nunca fue considerado pese a los múltiples beneficios que reportaba… para el Estado.
Unir trenes, una apuesta de OOPP
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, informó este miércoles que se planifica conectar las dos redes ferroviarias que tiene Bolivia, Red Andina y Red Oriental, para mejorar la interconexión de pasajeros y de carga.
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“Tenemos dos redes ferroviarias, oriental-occidental, no están conectadas. Esas dos redes ferroviarias se tienen que conectar”, afirmó.
El Ministerio de Obras Públicas evaluará las opciones más factibles, para lo cual se realizarán los respectivos estudios que permitirán establecer la mejor ruta en beneficio del desarrollo económico del país.
La ruta principal de la Red Andina para por Oruro, Uyuni, Atocha, Tupiza y Villazón. Mientras que el ferrocarril Oriental va por Santa Cruz, San José y Puerto Quijarro, frontera con Brasil.





