Según organismos
Bolivia: una de cada 10 especies corre el riesgo de desaparecer
La dirigente de Contiocap, Ruth Alipaz, asegura que los pueblos indígenas desde tiempos ancestrales preservan la vida y la naturaleza en todos los territorios donde habitan
Bolivia desde inconmensurables cumbres andinas y llanuras amazónicas, alberga a infinidad de especies, que sufren por la degradación de sus hábitats y ecosistemas que amenazan la vida silvestre. Una de cada 10 especies corre el riesgo de desaparecer, por lo cual se deben extremar esfuerzos para revertir esta situación.
Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y la Asociación Armonía, el 2024 se identificó 478 especies amenazadas, lo que significa que una de cada 10 especies conocidas enfrenta el riesgo de extinción. Las amenazas están clasificadas como críticamente amenazadas (CR) 63, 145 como amenazadas (EN) y 270 como vulnerables (VU).
La paradójica situación de Bolivia, clasificado entre los 15 a 20 países con mayor diversidad biológica del mundo, enfrenta una alarmante amenaza de extinción en su fauna y flora.
La flora se encuentra ligada estrechamente a las condiciones climáticas, del suelo y humedad. Se distinguen ocho zonas: Hylea Amazónica, Praderas Benianas, Yungas, Sabanas Orientales, Parque Chaqueño, Estepa, Frente Subandino y Altiplano (cada una de ellas albergan diferentes tipos y especies de vegetación).
La fauna, situada en la región Neotropical, se caracteriza por una gran diversidad, destacan sus aproximadamente 3.000 especies de vertebrados, no así por los invertebrados, aunque la diversidad de mariposas también podría alcanzar las 3.000 especies.
Destaca el Parque Nacional Madidi como la zona protegida con mayor biodiversidad del planeta, albergando más de 8.000 especies, según la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS).
Guardianes ancestrales
Los pueblos indígenas milenarios de nuestro país, como los Chiquitanos, Tacana, Yuracaré y Mojeños, son guardianes ancestrales de los bosques y la fauna, utilizando conocimientos tradicionales para la conservación, manejando recursos de forma sostenible y protegiendo la biodiversidad frente a amenazas como la deforestación, gracias a su profunda conexión espiritual con la “Madre Tierra” y sus territorios, que abarcan importantes áreas como el Parque Madidi.
Su gestión territorial es clave para la supervivencia de ecosistemas y especies, demostrando que la defensa de sus derechos territoriales es fundamental para la protección ambiental en Bolivia.
Expertos
Para tener diferentes opiniones y puntos de vista la Agencia de Noticias Ambientales (ANA) entrevistó a Vincent Vos, biólogo e investigador asociado a la Universidad del Beni José Ballivián, Máximo Alejandro Liberman Cruz del Instituto de Ecología de la UMSA, el doctor Marco Greminger Céspedes, docente investigador de la Universidad de Beni y la dirigente de la Coordinadora Nacional de Defensa de Territorios Indígenas y Áreas Protegidas (Contiocap), Ruth Alipaz y otras fuentes consultadas coincidieron que principalmente en la rica, pero amenazada, biodiversidad de Bolivia y las complejas causas que impulsan su declive, así como las estrategias de conservación implementadas.
Vivimos por miles de años
La dirigente de Contiocap, Ruth Alipaz, asegura que los pueblos indígenas desde tiempos ancestrales preservan la vida y la naturaleza en todos los territorios donde habitan.
“Aunque vivimos por miles de años en esta región de tierras bajas; hemos mantenido estos bosques, no lo hemos degradado, no lo hemos sobreexplotado. Es decir, la declaración de las áreas protegidas se ha debido a ese nivel de conservación que nuestros territorios tenían, donde viven cientos de especies de flora y fauna silvestre”, apunta.
La dirigente menciona como ejemplo que el Parque Nacional Madidi, según estudios, “tiene 1.000 especies de aves. Y esta área de la Serranía Zadiri y bajando hasta San José de Uchupiamonas tiene como 500 especies de aves”.
Los pueblos indígenas, agrega la dirigente, seguimos “contribuyendo con tanto esfuerzo, con tanto sacrificio, a cuidar este patrimonio que es de todos los bolivianos, no solamente de quienes vivimos ahí o que estamos ahí”.
Peligro crítico
El biólogo Vincent Vos, señala que la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático, difundió en julio de 2025, que a nivel mundial más de 8.400 especies de fauna y flora silvestres se encuentran en peligro crítico de extinción, mientras que cerca de 30.000 más se consideran vulnerables o en peligro de extinción.
Para el investigador, la pérdida de especies y la degradación de sus hábitats y ecosistemas, amenaza a la humanidad en su conjunto, debido a que los ciudadanos de todo el planeta dependen de la vida silvestre y de recursos basados en la biodiversidad para satisfacer todas sus necesidades, desde alimentos, medicinas y salud hasta combustible, vivienda y ropa.
Precisa que en los últimos 50 años (1970-2020), según las mediciones del Índice Planeta Vivo (IPV), los descensos más rápidos se han observado en América Latina y el Caribe —un preocupante descenso del 95%—, seguidos de África (76%) y Asia y el Pacífico (60%).
El director de Conservación de la WWF Bolivia, Jordi Surkin, expresa su preocupación por la alarmante disminución de la vida silvestre en el mundo y en nuestro país.
Según Vos, hay diferentes motivos para la disminución drástica de las especies de animales. «A veces el tráfico de animales, a veces la intoxicación, contaminación de ríos o cosas así, pero en la gran mayoría de los casos el problema es pérdida de hábitat”.
En Bolivia, sobre todo, explica el biólogo, la desaparición de los bosques, la deforestación, los incendios, eso hace que ciertos tipos de bosques ya están desapareciendo.
“Cuando hablamos del cerrado beniano, un tipo de vegetación pampeña que tenemos aquí en el norte del Beni, están quemando muchas zonas de estos y lugares donde todavía hay pastos altos, maduros, sin intervención, sin que se haya cambiado por pastos, sembrados, sin que se haya quemado. Estos ya son lugares difíciles de encontrar hay especies que dependen de esto para vivir”, agrega.
Y así, complementa Vos, hay otras especies que sólo viven en bosques chiquitanos, hay otras que sólo viven en ciertos hábitats en los Andes también. La pérdida de estos hábitats es el principal problema para la fauna en Bolivia. De lejos es la principal causa de las amenazas que estamos registrando.
Ley de Medio Ambiente
El médico veterinario Marco Greminger Céspedes, cuestiona la Ley 1333 del Medio Ambiente de Bolivia. Lamenta que esta norma sea ambigua y antigua por ello debería ser cambiada por otra ley que contemple sanciones acordes a los delitos cometidos.
Si un cazador mató a un jaguar, explica el también el rescatista e investigador, la ley 1333 señala que se aplica una multa del doble de lo que vale el animal, “un animal de fauna silvestre, como un jaguar no tiene precio, y que te va a privar de libertad de uno o dos años, y en el Código de Procedimiento; no va a la cárcel”.
Cuando se habla de especies en peligro de extinción, precisa que las autoridades nacionales nunca hicieron censos poblacionales, ya sea del jaguar, ya sea del puma, que estarían en peligro de extinción.





